La metáfora de la taza.

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Cuatro semanas habían pasado. Otra mañana del mes de junio, nada fuera de lo normal, hasta que llamaron a la puerta.

"Mi primo" pensé, corrí escaleras abajo a recibirlo, pero cual fue mi sorpresa, eras tú. Otra vez, por quinta vez, en mi puerta, regresando una vez más.

—¿Se te perdió algo?— dije a modo de saludo.

—Hola, hermosa— sonreíste patéticamente— ¿No me invitas a pasar?

Poniendo los ojos en blanco te di la espalda y diste un paso dentro de la casa. Tuve una pequeña lucha interna mientras cerrabas la puerta, por un lado sabía que esto no estaba bien, pero una parte de mi dijo "si no pasa hoy, regresará mañana, pasado mañana y el resto de tus días".

—¿Que quieres?— dije enfrentándote de nuevo.

—Hablar.

—¡No servirá de nada!

—Dame solo otra oportunidad— juntaste tus manos suplicante.

—¿Para que? ¿Para que juegues conmigo de nuevo?

—Esta vez será diferente, ¡lo prometo!

—Estoy cansada de tus promesas— camine a la cocina contigo pisándome los talones. — Me has hecho demasiado daño, cariño.

—Prometo que lo repararé.

Mantuve la vista apartada de ti....

—Yo soy como esa taza- dije señalando la taza roja que estaba en la mesa.

—Si lo dices por tu cabello- respondiste.

—No, es una metáfora- sonreí un poco, tomé la taza— esta soy yo— estrellé la taza contra el suelo.

—¡¿Que demonios te pasa?!— te acercaste, te detuve con un gesto.

—Dame pegamento— te ordené, recogiendo los pedazos de la taza. Me entregaste el pegamento y comencé a armar la taza de nuevo- ¡listo! — dije al fin—¡Como nueva! No ves las grietas ¿cierto?

—Aja.

—Pero sabes que están ahí- sostuve la taza a la altura de mis ojos— pero, si ves más de cerca, te darás cuenta que le faltan pedazos. Por mucho que parezca que está completa, es más que obvio que no es así, le faltan piezas y está frágil. Por eso digo que esta taza y yo somos iguales— mi sonrisa fue triste.— Tus palabras ya hicieron mucho daño en el pasado y no espero que hagan otra cosa en el presente o en el futuro, así que, has favor de marcharte— dejé caer la taza de nuevo.


Letras y café para ti. (2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora