Emily y Harry Potter son gemelos inseparables, unidos por un destino marcado desde el 31 de octubre de 1981, la noche en que Lord Voldemort arrebató la vida de sus padres, dejando en sus frentes la cicatriz que ambos llevarán por siempre.
Sin embar...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
13 Años Después…
Emily
Otro año había llegado a su fin en Hogwarts, y con él, otra oportunidad desperdiciada para descubrir quién era ese misterioso alguien que rondaba mis pensamientos. Mis clases habían sido interesantes, como siempre, y las bromas de mi mejor amiga Felicia Black o como yo la llamo, Fel —sobrina de Sirius, mi padrino y también de Harry— no habían faltado.
Hermione, Felicia, Harry y yo habíamos logrado liberar a Sirius, convencidos de su inocencia, tras descubrir que el verdadero traidor que había conducido a mis padres a la muerte no era otro que Peter Pettigrew, alias Colagusano. Ese miserable se había escapado, pero juré que algún día lo atraparía y haría que pagara por lo que hizo.
Ron no pudo acompañarnos en ese momento, pues su pierna derecha todavía dolía tras el mordisco del Grim, la forma en que Sirius se transformaba en un perro negro, y tuvo que quedarse en la enfermería.
Cuando Felicia y yo obtuvimos el Mapa del Merodeador, supimos que nos dedicaríamos a hacer travesuras hasta graduarnos, aunque mis pensamientos siempre regresaban a él.
¿Sería este verano cuando finalmente descubriría su identidad?
El verano se acercaba, con la promesa de volver a casa y dejar atrás por un tiempo los misterios de Hogwarts. Pero algo en mi interior me decía que esta vez sería diferente.
En el tren hacia King’s Cross, Ron y Harry hablaban animadamente sobre Quidditch, Hermione leía con concentración, Felicia planeaba las próximas bromas, y yo reía con ella, aunque mi mente seguía vagando hacia aquel misterioso alguien.
—¡Y entonces, cuando Pansy, Goyle, Crabbe y Draco, mi querido primo—dijo Fel con sarcasmo—, entren al Gran Comedor, ¡boom! ¡Una lluvia de confeti con forma de ranas de chocolate caerá sobre ellos! ¡Será épico! —exclamó, emocionada, interrumpiendo mis pensamientos.
—Suena genial, Fel —respondí, sonriendo ante su entusiasmo—. Definitivamente será una manera divertida de comenzar el próximo año en Hogwarts.
Mientras tanto, en mi cabeza seguía dando vueltas la pregunta sobre la identidad del misterioso alguien. Quizá este verano podría dedicarme a investigar un poco, aunque no sabía por dónde empezar.
—Creo que Emily y tú Fel no deberían comenzar cada año con bromas —dijo Hermione, sin apartar la vista de su libro—. Las travesuras pueden tener consecuencias, especialmente si se salen de control.
—Oh, Hermione, siempre tan sensata —respondió Felicia con una sonrisa traviesa—. Pero las bromas son parte de la diversión en Hogwarts, ¿no crees?