143. Era esto lo que querías?

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Dedicado a X-Kemonito gracias




"Este regalo fue enviado por el monarca de Whedon."

"Su-su Majestad?"

Soo parpadeó con asombro ante unos cofres grandes en su habitación, repletos de ropas, joyas y otros presentes que están abiertos frente a él.

"¿Po-por qué Su Majestad me enviaría esto?"

"Si Soo no lo sabe, ¿cómo lo sabría yo?"

Sidina lo miró con extrañeza.

"Asistí a un banquete con la Señora Elena anoche, y un sirviente del Rey Ruben se me acercó y me dijo que el Rey quería entregarle un regalo a Soo como disculpa. Yo solo tenía que entregártelo. Como Soo no se ha presentado a ningún evento público, al parecer no tuvo más remedio que entregárselo a otra persona para que te lo hiciera llegar."

"¿A-a qué se refiere con disculpa?"

Soo tenía el rostro consternado. Sidina se encogió de hombros.

"No me dijo ningún detalle. El Rey solo mencionó que quería que te dijera, que todo este tiempo había estado apenado contigo."

"Qué diablos hizo mal para que te envíe todos estos regalos?"

Annette, que estaba mirando el deslumbrante montón de ropa con rostro asombrado, se volvió para verlo y preguntó. Soo puso una expresión de desconcierto porque no tenía ni idea.

<Sólo habían intercambiado unas que otras palabras con el Rey Rubén en el condado de Robern. Después de eso,nos encontramos cara a cara algunas veces durante la Conferencia de los Siete Reinos, pero él nunca había mostrado ningún interés especial en mí, siento que este repentino regalo excesivo es muy extraño».

«Quizás... ¿Es por el hecho de que habia mencionado lo de mi aborto espontaneo hace tres años frente a mi padre?»

Mientras Soo miraba el costoso regalo con ojos pensativos, Sidina, que observaba todos los atuendos, se puso impaciente.

"Qué te parece? De todos modos, no tenías ropa para asistir al banquete, así que esto es un alivio. Bueno, ya deja de darle vueltas al asunto y pruébatelos. El sol ya ha comenzado a ponerse. Si no nos alistamos ahora, llegaremos tarde."

Soo respiró profundamente.

"No tengo intención de asistir al banquete..."

"¡Deja de decir palabras irritantes!"

Sidina arrojó la ropa que tenía en la mano y le lanzó una mirada molesta. Soo se puso rígido por la sorpresa. Ella severamente levantó su dedo índice y comenzó a reprenderlo

"¡Estoy cansada de ver a Soo merodeando por ahí como un baboso lúgubre que sale de la nada durante la temporada de lluvias! Cuál es la diferencia si suspiras o respiras profundamente si tienes esa cara deprimida? Si te quedas en tu habitación mirando la puesta de sol, ¿va a mejorar alguna cosa?"

Soo se sonrojó.

"¿Y-y tú qué sabes Si-Sidina? ¡Yo-yo...!"

"¡Escucha en silencio! Ahora es mí momento de hablar."

Sidina no le permitió siquiera exhalar un respiro en la discusión, mostró la habilidad que siempre empleaba en los demás para arrinconarlos durante un debate.

"Utilizando todo el conocimiento que he perfeccionado mientras servía como presidenta del club de novelas románticas en Nornui y mi experiencia como la hija de un mujeriego, te diré que, si esperas a que la otra persona haga el primer movimiento sin que tú no hagas algo al respecto, al final, no pasará nada. ¿Y sabes qué hay que hacer cuando no pasa nada? Ríndete por completo de una buena vez o haz lo que tengas que hacer."

El Árbol de RobleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora