Día Tres

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Su mirada vagaba de un lado a otro, se encontraba solo en el departamento, Jay había salido por snacks, al principio había insistido en ir junto con él, pero por más que insistía, Jay no le dejo, por lo que tuvo que quedarse. Jay podía ser muy servicial cuando se lo proponía, y es que no se queja, la verdad.

Se puso de pie, haría un poco de limonada.

Sus pensamientos se paseaban de un lado a otro, últimamente se sentía raro, sus sentimientos eran raros, nunca se había puesto nervioso con alguien, bueno, eso es una gran mentira, pero los años habían pasado y era bastante raro haber sentido algo por alguien después de la secundaria, y ahora todo lo que alguna vez sintió de adolescente, lo ha vuelto a experimentar y lo más sorprendente es que con Jay lo estaba sintiendo, demonios, eso es preocupante, claro, hablando ante el contexto en el que se encontraban, siempre lo considero atractivo, pero ahora se avergüenza tanto al ver una foto de Jay donde se pasa de atractivo, jura que después de todo lo que ha visto en twttr su forma de ver a Jay a cambiado tanto, maldita sea, se está volviendo un rarito.

No sabe en qué momento sus mejillas se sintieron arder, al igual que sus orejas, sus manos le temblaban y sus piernas también.

¡Deja de pensar en Jay!, se dijo así mismo con nervios, se alejó un poco de la meseta, soltó un suspiro profundo, sacudió su cabeza y sus manos, tratando de aligerar sus sentimientos raros.

Volvió a lo que estaba haciendo, pero el ruido de la puerta abriéndose le hizo entrar en pánico, ¡Jay había regresado!

¿Qué haría?, se siente tan extraño, esto es tan nuevo para él, gusta de un chico, gusta de uno de sus mejores amigos, gusta de su dongseng, gusta de su compañero de grupo, ¡Gusta de Park Jongseong, alias Jay!, es un hecho tan increíble de reconocer y que jamás se pudo imaginar que sucedería.

-Hee hyung, te traje papitas dulces, también te traje tú ramen favorito, por cierto, está noche yo elijo la película

Mierda, ¿cómo no le pondría nervioso?, le trajo su ramen favorito.

Rogó con su alma que no entrara a la cocina por nada, no sabría cómo enfrentarlo.

-¿Hyung?, ¿dónde estás?

Mierda, pues que no le contesto, que grosero y bobo, asustado soltó lo que hacía.

-Estoy preparando limonada, tú siéntate, ahora llevo todo

Dijo una vez se tranquilizó, sin tartamudear, eso es un récord.

-Okey, hyung

Escuchó sin más, soltó el poco aire que apresaba y siguió con lo suyo, pero sus instintos reaccionaron al presenciar a Jay a su lado, observando lo que hacía.

-Corta un poco extraño los limones, hyung

En su espina dorsal sintió un largo choqué eléctrico, Jay por favor no te acerques tanto, me espantas, pero no espantar de feo, si no del raro.
Miró el limón que había cortado a la mitad, pero la medida no coincidía, está chueco.

-No te burles, y ve a sentarte

Ordenó con una risa nerviosa de por medio, sin mirarle, ya que si lo miraba, juraría caer ante él.

-No me burlo, es una observación la que te hice, también vine por un plato y vasos, con permiso, hyung

Y todo se fue a la basura, la poca fuerza que mantenía se esfumó, Jay había pasado un brazo por encima de sus hombros, para poder alcanzar la alacena donde guardan platos, vasos y demás, pero ese no había sido el problema, el problema era que la respiración de Jay había rosado su oreja derecha, haciéndole temblar las piernas y también soltar el trozo de limón que tenía en la mano bruscamente, cayendo en el suelo, sorprendiendo a Jay y avergonzandose en el proceso.

-Tengo dolor de cabeza, si no te molesta iré a descansar, disfruta de la película

Sin más abandono el lugar, causando confusión en Jay, y dejándole con las palabras en la boca.



























A Solas |JaySeung|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora