Fernado Sallaberry

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—Es agradable volverte a ver —El pelinegro la abrazó como si esa fuera la última vez que se verán. Su cálido cuerpo hace mucho más ameno el abrazo, sólo le dan ganas de no soltarlo nunca más—. Te extrañaba.

—No me hagas hablar, por que yo te extrañé mucho más —Alzó su cara para verlo, le dedicó una sonrisa, él se acercó para darle un beso en la mejilla sin soltarla, ese momento nuevamente es perfecto.

Ya que lo tiene ahí con ella, el momento de decirle lo que siempre quiso está por volverse realidad. Lo apretujó más fuerte, tomó fuerza y se aventuró a confesarle sus sentimientos.

—Fer —Comentó la pelirroja. En el momento preciso que ella le diría las cosas, escuchó una segunda voz interrumpiendo el momento, esa voz conocida se intensificó, haciéndola despertar de aquel sueño que había luchado por continuar desde hace semanas.

—Dian despierta, vamos a llegar tarde —Aquella chica la zangoloteó demasiado fuerte. Por obligación se levantó con el ceño fruncido, la miró con un poco de enojo dentro de sí.

—Gabs ¡Estaba soñando con Fernando! —Le reclamó la chica a su vecina, quién a veces entraba a su casa así de la nada, pues se conocen desde hace mucho tiempo. Tomó fuerzas para levantarse de su cama, su único deseo en ese momento es volver al sueño, pero el golpe de realidad la tomó por sorpresa—. Voy, dame cinco minutos.

—Te doy dos y me estoy arriesgando —Respondió la mayor—. Patch nos está esperando abajo, te espero afuera pero enserio, vamos tarde.

—Ya voy —Bufó. Buscó cualquier prenda cómoda para salir a trabajar, eligió un holgado suéter rojo y unos jeans. Ella trabaja en una tienda de música junto con sus amigas, aunque el lugar era una locura todos los días o al menos la mayoría, lo valía, pues con el dinero que ha estado ahorrando espera poder conocer a Fernando Sallaberry algún día, pues según algunos rumores pronto vendrá a México para dar un concierto. Evidentemente eso le emociona muchísimo y no se piensa ir de este mundo sin antes verlo cantar.

Tomó sus cosas, cerró la puerta del departamento dónde vive y se fue junto con Gabs. Al llegar a la planta baja del edificio fueron regañadas por Patch, quién detesta estar esperando demasiado, más cuando sabe que están por llegar tarde una vez más.

—Hugo nos va a matar —Alegó. Las demás no le hicieron mucho caso. Él es el hijo del dueño de la tienda, es un sujeto agradable sobre todo cuando les solapa todas las travesuras o faltas al contrato de trabajo, siempre que llegan tarde él hace como que no vio nada—. En fin, vámonos, Aurora dice que nos ve allá.

Las chicas tomaron rapidez para salir corriendo en chinga loca, la tienda de música está cerca de ahí, a unos 15 minutos caminando y 10 si vas apresurada. Con la prisa ni saludaron al entrar, sólo entraron a un cuarto dónde pueden guardar sus cosas sin temor a que se los roben, así que hicieron eso.

En ocasiones se quedan alegando por un rato, hasta donde saben hoy no debería de haber tanta gente, es lunes, normalmente la gente va allá los viernes a ver que hay de nuevo con sus artistas favoritos.

—Odio los lunes —Se quejó Gabs quien se quitó su mochila para sacar algunas cosas. Luego miró a sus amigas—. ¿Todavía te sigues hablando con Ricky?

—Sí, todas las noches —Comentó Patch emocionada, se le ve en su mirada lo bien que le gusta llevarse con ese chico—. Como ambos estamos ocupados la mayor parte del día, no nos importa desvelarnos un rato hablando, me da risa como empezamos hablando de algo y terminamos en cada cosa que nada que ver, aunque mi mamá se vuelve loca cuando ve el recibo de llamadas.

—Dudo que tus llamadas duren media hora —Se rió Dian. Luego se imaginó a ella hablado con su chico. Lo estuvo siguiendo cuando estuvo en su etapa de Menudo pero al momento que salió dejó atrás a la banda y se concentró en él, le emocionó muchísimo enterarse que tendría su momento como solista, e incluso le estaba yendo bien—. Amigas ¿Creen que él venga a México?

One shots de Menudo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora