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Eran las seis de la mañana y una pequeña peli rosa con cuernos negros caminaba por los pasillos del edificio, con cara de pocos amigos.

"Definitivamente no me emborracharé más" pensó la chica mientras se masajeaba el cráneo.

Estuvo divertido en su momento pero el dolor de cabeza que le dieron como consecuencia se estaba convirtiendo en algo insoportable de aguantar.

Finalmente llegó a la dichosa oficina.

Toco la puerta para después entrar al escuchar el "pase" de la peli roja.

"Buenos días señorita Makima" dijo la chica, mientras cerraba la puerta.

"Buenos días, ¿Qué es lo que necesitas?" dijo la mujer, poniéndose cómoda.

"Quería saber con quien haré equipo a partir de ahora, ya que no se me ha informado eso" habló con el mayor respeto que pudo, no quería hacer enojar a su jefa por ser irrespetuosa.

"Todavía no solucioné eso pero en unas horas te lo comunicaré" dijo, volviendo a poner su atención en la pila de papeleo que tenía en su mesa.

"¿Estaré con Hayakawa?" preguntó seria pero en el fondo estaba desesperada por una respuesta positiva.

Tal vez de esa manera podría acercarse a su peli azul, de tanto verla, se acostumbraría a su presencia y empezaría a ablandarse.

"No, Aki ya tiene un compañero asignado" dijo sin mirarla.

De inmediato, la burbuja de felicidad de Naoko se pinchó, haciendo que se desanime.

"¿Qué tiene el mundo en contra mío? Solo le estoy pidiendo una simple cosa, ¿Tan complicados son mis deseos?"

Quedaron unos minutos en silencio hasta que un pensamiento intrusivo pasó por la cabeza de la chica.

"Espero que muera pronto" deseó la peli rosa, tal vez así, finalmente la pondrían a ella con su senpai.

"Bien, si es solo eso puedes retirarte" dijo la peli roja, rompiendo el silencio.

"En verdad también tengo otra cosa..." dijo la de ojos violetas.

No sabía como se lo iba a tomar su superior pero se la debía al rubio, si ella moría diciéndole eso, por lo menos lo haría intentándolo.

"He visto a Denji algo decaído estos días, no está comiendo mucho y se va a acostar bastante temprano" mentía la peli rosa, el chico se encontraba perfecto.

"No es su obligación pero siempre lo veo muy feliz con su presencia y tal vez si saliese con usted a algún lado, podría animarlo un poco..." dijo la chica, con algo de miedo.

Makima clavo sus ojos en los orbes amatistas de la poseída, generando más nervios de los que ya tenía.

Afortunadamente, los pudo ocultar bastante bien.

"Mmh, arreglaré algo para animarlo, después de todo, Denji no me sirve si esta triste" dijo con una pequeña sonrisa.

"Agradezco la información, ahora puedes retirarte" dijo y Naoko se fue, no sin antes hacer una reverencia.

DESEOS || Aki HayakawaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora