Ian Holm
—¿Qué haces aquí?
—¿No estás siendo muy grosero? Es la primera vez que vengo a verte desde que terminamos y te pones así.
—¿Cuánto pasó? ¿Dos años?
—Cuatro semanas, que sé que lo recuerdas.
Todo mi peso cae sobre el marco de la puerta al recostarme en el. No podía creer que tuviera enfrente a mi ex, y más siendo apenas las siete de la mañana, ni siquiera había desayunado. Mi abuela me despertó casi a patadas porque sabía quién era ella.
—De igual forma, ¿me vas a dejar pasar o no? Tengo una cita con la manicurista en una hora.
—Sabes que puedes. Mi abuela me mataría tan solo cerrarte la puerta en la cara.
—La señora Daphne siempre tan considerada —articula con una sonrisa.
Al caminar por el pasillo no se detiene en ningún momento, y no tenía por qué hacerlo, ella conocía la casa perfectamente, tal vez hasta sabía dónde estaban las más diminutas marcas de polvo.
—¡¿Dónde está la abuelita más bella de este planeta?! —grita alzando los brazos.
—¿Esa no es la voz de nuestra pequeña Sophia?
—Sí, abuela. No preguntes como si no me hubieras amenazado —murmuro.
Sale de la cocina. Su cabello castaño casi opacado por el color blanco sale a relucir por los rayos del sol colándose de la puerta corrediza que da al jardín. Ella se acerca a abrazarla, siendo correspondida.
—¿Ha estado bien? ¿Sigue comiendo saludable? O es que Ian no la cuida adecuadamente —Me mira frunciendo los labios.
—Eso debería preguntarlo yo. Ustedes aún son jóvenes deben comer bien.
—Pero que dice, si usted tuviera unos diez años menos por las calles dirían que somos gemelas. Gotas del mismo rociador de un parque público —exagera agitando sus manos.
Tener a Sophia era como tener a un animador voluntario. Gratuito no, porque esos suelen hacer chistes con cara de quisiera que me paguen cada minuto de mi tiempo.
Es tan parecida a Zoé, solo que ella suele ser más retorcida que Sophia.
Unos quizá veinte minutos después de las preguntas básicas que le haces a alguien que no viste en un día, terminan de charlar y me deja a solas en el pasillo con la castaña.
—Ven, vamos a mi habitación.
Apenas abrir la puerta ella de manera veloz ve cada rincón.
—No es la primera vez que entras, ¿qué te sorprende? —inquiero cerrando la puerta y sentándome sobre la cama—. O es que viste una nueva mancha de polvo.
—Sé que ya estuve aquí antes, pero déjame hacer mi drama como una buena ex novia.
—Una buena ex novia no habría tenido las agallas de venir a verme. ¿Si sabes que fue mi relación más larga?
Me ignora completamente para buscar un lugar donde sentarse, y elige la silla donde amontono toda mi ropa.
—Este olor invasivo a perfume caro de hombre, ya casi lo olvidaba.
—Tendré que lavar ahora sí toda esa ropa —recrimino lanzando una almohada directo a ella.
—Volviendo a lo de antes —dice apoyando la almohada lanzada sobre sus piernas—. ¿No crees que ya deberías superarlo? ¿O es que acaso te enamoraste de mí?
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En aquel entonces(EDITANDO)
Roman pour Adolescents«No siempre fuiste la persona que amé, pero realmente quería que fueras el que amaría toda la vida.» Inicio: 22/01/23
