Mí mundo se congeló en ese mismo momento en el que millones de imágenes y situaciones pasaban una tras otra delante de mis ojos, no podía creer lo que había causado ese error, ese pequeño momento en el que mí voluntad y mí debilidad congeniaron para erosionar la poca estabilidad que estaba construyendo, sentía que todo se caería a pedazos y no me sentía capaz de soportarlo, estas semanas significaban para mí más que mí existencia completa y ahora gracias a mí estupidez y ese maldito todo desaparecería.
Levanté mis ojos hacia el reloj, era pasada la medianoche cuando caí en cuenta que llevaba horas sentada en mí sofá en la oscuridad, la luz solar que entraba por el gran ventanal se había ido hacía mucho, y no entendía cómo, en qué momento o con que excusa logré deshacerme de Hobi, aún así tenía miedo de moverme, algo dentro de mí creía que si seguía aquí, así nada malo pasaría, pero las pocas neuronas que aún funcionaban me demostraron que no, más aún cuando mí maldito celular sonó rompiendo el silencio, me estiré lentamente para llegar a el, iluminando mí rostro, el miedo en todo su esplendor recorrió mí cuerpo completo junto a un escalofrío al ver el remitente del mensaje...
"No puedo dejar de vernos, de verdad tu rostro de placer es de exposición...debería empapelar la escuela con el?".
El teléfono cayó de mí mano al tiempo que una lágrima por mí mejilla, se había terminado...no no podía, verdad? ...esto no era más que el fin de la muestra de "vida normal" que había tenido hasta anoche, no sabía que hacer y aunque supiera sospechaba que de nada serviría, que podría hacer?, Si lo que Hobi dijo era real, ya todos habían visto mí rapto de debilidad, podía quedarme aquí o podría sacar la perra que todos creían que era y usarla como una máscara hasta que todos lo olvidarán.
Fui hasta la cocina con mí mente armando planes de los que no estaba segura, frases armadas para contestarles a aquellos que se metieran conmigo, abrí el refri y saqué algunas botellas de soju, una tras otra se fueron vaciando al tiempo que todo se desdibujaba en mí mente, cuando el dolor de cabeza fue insoportable algunas pastillas hicieron el trabajo llevándome a un sueño nervioso pero profundo.
10 am
(Maldición! Olvidé cerrar las cortinas!)
La maldita luz me estaba haciendo añicos los ojos, me di la vuelta mirando hacia el lado contrario y enterrando mí cara en el mullido acolchado.
(Que demonios es ese maldito ruido?!) Me costó varios minutos caer en la cuenta que ese "ruido" era el timbre, quien demonios sería?, Me levanté lentamente y antes de que lo consiguiera del todo una punzada atravesó mí cabeza haciendo que cerrará mis ojos fuertemente y ese maldito ruido no ayudaba, fui a ver quién estaba tan ansioso de verme abriendo la puerta de un solo movimiento y encontrándome un Kook nervioso y agitado.
-Angie, estás bien?- preguntó al tiempo que di un paso atrás y él me tomaba de los brazos.
-Si Kook, porque tanto alboroto?- dije bajando la cabeza sin poder abrir los ojos del todo.
Aún así pude notar como sus ojos rodaron por la casa, notando el desorden , las botellas vacías y el blister de narcóticos sobre la mesa de la sala. Volvió sus ojos a mí, está vez pude encontrar su mirada y podía notar su preocupación.
-Kook, en serio estoy bien, no sé que idea loca estará naciendo en tu mente, pero no es así- dije intentando sostenerle la vista.
-Angie, hace más de dos horas te estoy enviando mensajes y llamando y me sale el buzón, y cuando vine el conserje me dijo que no habías salido y tampoco podía comunicarse con tu piso, como quieres que no piense mal?, Más aún después de lo que me has contado- habló rápido, como si realmente lo hubiera asustado, levanté mis manos y las puse en sus antebrazos, mientras sentía sus músculos tensarse bajo mí tacto.
ESTÁS LEYENDO
Lo imposible.
FanfictionLas peripecias de un alma rota en búsqueda de aquello que la complete y la haga sentir viva. Angie es una chica empujada a las malas costumbres que poco a poco logrará que su vida cambie con solo seguir las reglas que ella odia.
