Capítulo 11

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—Vamos.

Dijo Hela después de hablar con la recepcionista.

Me quedé en blanco, fue como si no la hubiera escuchado. Estaba mirando un punto fijo. Ella frunció el ceño y chasqueó los dedos frente a mi. Parpadee varias veces y la mire.

—¿Eh?

—Vamos a clases.

—Ah, eso. Mmmm... Si.

Hela me miró preocupada, pero lo paso por alto y empezamos a caminar hacia clase. No podía entrar a clase.

¿No podías o no querías?

Callate.

¿Por qué la vida era así? ¿Qué he hecho yo para que me haga esto? ¿Por qué el profesor tuvo que sentarme con Jackson? No lo entiendo. La vida me odia, definitivamente.

—Tienes que dejar un poco la paranoia— habló Hela antes de entrar a clase.

—¿Que paranoia?

Enarcó una ceja y señaló algo detrás de mí.

—Hay viene Jackson.

—¡¿QUÉ?!

Seguí su mirada mientras me arreglaba el pelo hasta que escuche la carcajada de Hela y vi que no había nadie donde ella señalaba. Volví a mirarla con los ojos entrecerrados.

Sonrió inocentemente y entrelazó nuestros brazos para entrar a clase. Le di un pellizco en el brazo y ella hizo una mueca de dolor.

—Buenos días, señoritas— saludó el profesor Davis.

Asentimos con la cabeza mientras nos dirigimos a nuestro sitio. El profesor Davis era el que más me agradaba de los pocos que teníamos.

Gracias al de arriba, cuando llegue a mi sitio Jackson todavía no había llegado. Solté un suspiro de alivio y me senté. Empecé a sacar mis cuadernos y colocarlos sobre la mesa. La clase empezó y Jackson todavía no había llegado. Se me hizo raro, porque el siempre era de llegar temprano.

Terminó la primera clase y Jackson seguía sin aparecer. Fue como un bucle: empezaba la clase, miraba la puerta haber si aparecía y terminaba la clase, empezaba la clase... Así sucesivamente.

Terminaron las clases por completo y al final no apareció. A decir verdad, me preocupe. Por eso al finalizar, agarre a Hela del brazo y la arrastre conmigo para buscar a Tyler.

Estuvimos buscando cinco minutos hasta que lo vimos a lo lejos con un grupo de amigos. Antes de llamarlo, verifique que Jackson no estuviera ahí y no lo estaba. Así que lo llame.

—¡Tyler!— no me escuchó— ¡Ty!

Esta vez si volteo a mirarnos, pero con confusión. Le dijo algo a sus amigos y luego se acercó hacia nosotras con el ceño fruncido.

—¿Que pasa? ¿Porque estabais gritando?—preguntó.

—¡Oye! ¡Si yo no grité, fue Sarah!— protestó Hela.

—Ahora estas gritando.

Ella iba a protestar, pero se calló al darse cuenta que si había gritado. Se sonrojo y Ty sonrió de lado. Estos tienen que algo SI o SI. Hela levantó la mirada y Ty no la apartó.
Se sentía cierta tensión entre estos dos. Fui pasando la mirada de uno a otro. Hela estaba sonrojada y estaba intentando con todas sus fuerzas no esbozar una sonrisa, lo supe por sus labios ligeramente fruncidos, Ty tenía la cabeza ladeada y la media sonrisa permanecía en sus labios.

No es por nada, pero creo que sobrabas.

Si, definitivamente, sobraba. Pero no me iba a ir sin antes saber dónde estaba Jackson. Así que carraspeé y la atención de estos dos estuvo en mi.

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