Capítulo 7

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Cuando giraron la botella en la superficie de una mesa, yo estaba sentada en un sillón frente a Jackson, Hela a mi derecha y Tyler a la izquierda de Jackson.

La botella siguió girando hasta apuntar a dos chicas, las cuales creo haber visto en clase.

—Bueno, Tamara y Laila, pasad— dijo Olivia abriendo la puerta del armario con una sonrisa.

Ellas pasaron tímidamente y Oli cerró la puerta.

—Se me olvidó mencionar que mientras las dos personas estén dentro del armario, volveríamos a tirar la botella— informó Olivia—, jugaremos a verdad o chupito. Le haremos una pregunta a alguien y si no la quiere responder, pues chupito.

Asentimos y volvió a girar la botella. La botella apuntó a Tyler y a mí. Él sonrió divertido y me miró.

—Me da miedo lo que me puedas llegar a preguntar— dije.

—Intentaré ser lo más bueno posible— bromeó.

—Lo dudo.

Tyler pensó durante unos segundos que preguntarme, al parecer no sabía qué y le pidió ayuda a Jackson –mala elección–, este le dijo algo al oído y Tyler sonrió mucho más divertido que antes.

—¿Cuando fue tu última vez?— preguntó entonces Tyler.

—Depende de qué tipo de última vez— dije.

—Relaciones sexuales— dijo divertido.

Sentí el calor subir a mis mejillas y aparte la mirada. Mire a Hela que lo estaba mirando con una ceja enarcada. Abrí la boca para responder, pero justo la puerta del armario se abrió.

Nos giramos hacia Tamara y Laila que estaban ruborizadas y con la ropa un poco arrugada.

Todos alzamos las cejas y sonreímos. Ellas se sentaron en su sitio correspondiente intentando no mirarse.

—Parece que algunas si lo disfrutaron— dijo Olivia divertida.

Volvió a girar la botella, y deseé a todos los dioses que no me apuntara ni a mí ni a la persona que tengo delante.

Pero los dioses parecieron no escucharme, porque la botella me apunto a mi y a Jackson. Entreabrí los labios y miré a Hela, que estaba intentando no reírse al igual que Tyler.

—¿Y si no quisiera entrar?— le pregunté a Olivia.

—Lastima, no hubieras aceptado jugar— respondió sonriente.

Solté un bufido y entre en el armario. Al estar la puerta abierta, entraba luz y en realidad no parecía un armario, parecía más bien una pequeña habitación. Tenía unos sillones y algunos muebles.

Mientras observaba la habitación, todo se oscureció –bueno, entraba un poco de luz por debajo de la puerta– y escuche una puerta cerrarse con seguro. Me puse nerviosa al recordar que Jackson no se había vengado todavía por lo del pasillo y que ahora sería un buen momento para hacerlo.

—Al fin estamos a solas— me dijo al oído haciendo que diera un pequeño respingo girandome en su dirección.

—Cállate.

A pesar de que estuviéramos a oscuras lo podía sentir acercándose a mi y yo por instinto retrocedí unos pasos hasta chocar contra unos muebles.

—¿Por qué retrocedes? ¿Acaso tienes miedo?— preguntó con un tono ronco y extrañamente atractivo.

—Retrocedo porque no quiero que me toques— dije.

Sentí como apoyo una mano justo encima de mi cabeza y como su aliento se acercaba peligrosamente a mi cuello. Tragué saliva con un poco de brusquedad.

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