Jackson
—¿En serio, tío?— preguntó mi mejor amigo.
—Si, me acaba de llamar. Volveré tarde así que no me esperes para comer.
Asintió y se metió en su coche. Las clases ya habían terminado y el maldito Óscar me llamó para decirme que tenía que ir a la casa de campo para que me dijera el encargo que tenía que hacer y dónde llevarlo.
Solté un bufido y rodeé el coche para sentarme en el asiento del conductor.
La trayectoria fue la misma que la de después de la fiesta de Olivia. Una carretera con hierbas a los lados y solo. Lo único que pasaba por ahí eran los camiones que el encargaba.
Cuando llegué, habían dos de sus mantones esperándome en la puerta.
—El jefe quiere hablar contigo— dijo uno de ellos.
—¿En serio? Y yo que vine aqui para bebernos unas cervezas frías y hablar de la vida— respondí con sarcasmos
Rodó los ojos y se hicieron a un lado para que pudiera pasar. Estuve unos minutos en el piso de abajo observando todo. Me acababa de dar cuenta de que habían cambiado todos los muebles y las paredes. Excepto, el pasillo que lleva al despacho, si se puede decir así, de Óscar.
Cuando entré, el estaba hablando con un chico que me daba la espalda. El chico tenía un pelo castaño que le llegaba a la mandíbula y por lo que veía desde atrás, una espalda ancha.
—¡Al fin!— gritó Óscar cuando me vio— Por un momento pensé en mandar a buscarte.
—Que tarde lo máximo posible por no entrar a esta mierda de lugar es cosa mía.
—Alguien viene alterado hoy— siseó—. Bueno, te presento a Mike James. Es nuevo en esto y va a hacer los encargos contigo.
Mike se volvió hacia mi y pude ver su cara con más detalle. Sus ojos eran de distinto color, uno verde y el otro marrón. Tenía una pequeña cicatriz encima de la ceja derecha y por su cara, no debía tener muchos más años que yo.
—Es un placer— saludó estirando su mano para estrecharla con la mía.
—Un placer sería no estar aquí— acepté su mano.
Sonrió, pero dejó de hacerlo cuando Óscar carraspeó.
—Ya tendréis tiempo de bromear. Ahora sentaros.
Mike obedeció al instante. En cambio, yo me tomé mi tiempo para joderlo. Óscar soltó un suspiro cuando estuve sentado por completo.
—Teneis que llevar unos paquetes fuera de la ciudad. Vais a ir a Las Vegas, una vez allí, os indicaré a que sitio tenéis que ir para dársela al cliente. Cuando estéis en el sitio que os indiqué, preguntar por Franco Mickelson. Eso es todo— finalizó.
Mike asintió con cara de satisfacción y preguntó:
—¿Cuando nos vamos?
—La semana que viene. Os vais el viernes y regresais el sábado.
—Vale.
Con todo eso dicho, Óscar dio por terminada la conversación. Mike y yo salimos de la casa y, una vez fuera, empezamos a hablar.
De un momento a otro estábamos en el bar de mi tía, burlándonos de Óscar. Cabe aclarar que llevábamos unos tragos de más.
—Soy Óscar Aguirre y a mí nadie me da órdenes— lo imitó Mike con voz grave, echando su mandíbula hacia atrás y provocando que se le hagan rollos en el mentón.
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Por y para siempre
JugendliteraturSarah es una chica atractiva, divertida y muy persuasiva. Tiene problemas y decide cambiar de ambiente para estudiar lo que siempre quiso. Jackson es arrogante, atractivo y manipulador. Su objetivo siempre fue cambiar de ciudad para superar su pasad...