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Desde hacía bastante tiempo Jungkook tenía un mal presentimiento. Era extraño que la carpeta donde su padre guardaba los exámenes en esta ocasión fuera tan complicada de encontrar. La buscó en la oficina de su padre y en el despacho del director, las dos opciones que parecían ser las correctas considerando que se acercaba cada vez más la fecha para cerrar notas. 

Aún quedaba un lugar, el más obvio y por donde se maldijo no empezar: la sala de profesores. 

Una vez que las clases finalizaron, Jungkook esperó a que la mayoría de estudiantes vaciaran los pasillos para poder meterse a la sala de profesores. Luego esperó unos segundos más escondiéndose en una esquina hasta que todos los profesores abandonaron el lugar. 

Antes de entrar verificó que efectivamente no hubiera nadie alrededor, y una vez asegurado el parámetro, entró sigilosamente. 

El pequeño escritorio de su padre estaba del lado de la ventana, ordenado como era de esperarse. Sobre este no había nada más que su computadora y una libreta de asistencia, post-its con fechas de eventos futuros, un lapicero y los libros que utiliza para dar las clases. 

Jungkook sacó del bolsillo de su pantalón un invisible con las puntas dobladas. Se agachó hasta los tres cajones debajo del escritorio, y luego de verificar que en el segundo y en el tercero no había nada importante, insertó las puntas del invisible en el primer cajón, pero no había nada allí tampoco. 

Volvió a cerrarlo con cierto enojo, no podía ser que una carpeta fuera tan complicada de encontrar. 

Observó su alrededor una vez más. Detrás suyo había un estante, también bajo llave, que gracias al vidrio que los protegía, puedo reconocer por fin la carpeta roja que tantas canas verdes le causó. Estaba ahí dentro, se leía "exámenes finales – Jeon Junghyun" en el dorso. 

Soltando un suspiro aliviado, se reincorporó para abrir el estante, echando unas miradas rápidas detrás de él cada tanto. Su pulso aumentaba por cada segundo en que la cerradura no cedía, aunque los profesores se habían ido, nada le aseguraba que podía pasar alguna otra autoridad o quizás el señor de la limpieza, así que ante esa idea movió un poco más desesperado el invisible hasta que por fin logró corromper la cerradura.

Estiró uno de sus brazos para alcanzar la carpeta y ojeó que fuera la correcta. Para su suerte, no solo era la correcta, sino que también el examen de Jimin, junto al de otros compañeros más, todavía no había sido corregido, así que desde la mochila que llevaba en su espalda sacó una lapicera suelta y el papel con las respuestas correctas que le había pedido a Jimin un tiempo atrás.

Unas voces que se oyen no muy lejos alertan a Jungkook. Cierra cuidadosamente el vidrio, busca con la mirada dónde esconderse y no le queda más opción que meterse bajo el escritorio de su padre con la carpeta entre sus brazos. 

La puerta de la sala se abre, y entre todas las voces, la reconocida voz de su padre le hace apretar los labios rezando a todos los santos para no ser descubierto. 

Los profesores parlotean de algo que Jungkook no llega a entender, suda del miedo, pero aún así abre la carpeta y empieza a pasar las respuestas del papel al examen de múltiple opción sin importarle cuánto le tiembla la mano o su frente sudando. 

Respuesta de la pregunta 1: Opción B. 

Respuesta de la pregunta 2: Opción A.

Respuesta de la pregunta 3: Opción D. 

Aunque el examen estaba resuelto hasta la mitad, algunas respuestas estaban mal, así que las corrigió.

Unas piernas ubicándose frente al escritorio lo paralizan justo cuando estaba por tachar la última respuesta. Era su padre. 

Sucio favor [Kookmin].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora