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Despertar con dolores en todo el cuerpo, en una cama fría, desnudo junto a tu ex, definitivamente es algo que no a muchos de nosotros nos gustaría experimentar.

Sintiendo derrota, decepción y desengaño.

Aunque en verdad había despertado en la madrugada por los cuchicheos de Diego en el baño, fue esa mañana que despertó por segunda vez, en la que se sintió aun más dolido incluso, porque en la madrugada aun sentía el alcohol llegándole a la cabeza, convenciéndolo de que todo era un sueño o una mala jugada de su mente. Pero cuando el sol salía, el alcohol se iba y el arrepentimiento venía.

Diego dormía boca abajo con las piernas extendidas, también desnudo por supuesto, mirando hacia el lado contrario de Jorge, al closet.

Jorge sintió nauseas al recordar todo.

Como si le quemara estar entre esas sábanas, salió disparado al baño; se iba a dar una ducha, pero esa ducha no le lavaría el pecado, tampoco el asco y mucho menos el dolor.






[....]





Jorge se demoró 3 horas y un poco más en el baño.

Sumergiéndose en la bañera hasta casi no respirar más, para volver a intentarlo. Ni siquiera el abundante agua lo hacía sentirse más limpio; su piel arrugada y blanquecina producto del agua, no reflejaban lo lóbrego que sentía su interior.

Ya cuando su cuerpo empezó a tiritar, salió de la bañera secándose con desgano, se cambió a ropa de casa, una camiseta blanca y una sudadera gris. Salió de la habitación.

Diego estaba comiendo leche con cereales en la mesa de la cocina, con una expresión soporífera y la vista fija desinteresadamente en la pantalla su celular.

La bolsa de pan estaba sobre la mesa en la que estaba comiendo Diego, y bueno, Jorge tenía hambre.

El castaño se acercó a la mesa, tomando un pan e inmediatamente llevándolo a su boca para darle una mordida. Diego no se inmutó, claro. No hasta que la fría voz de Jorge pronunció su nombre.

-Diego-llamó tan gélidamente que era escalofriante, el aludido solo entonces levantó la vista al llamado -No vuelvas a tocarme

Diego procesó esa información con ineficiencia y solo atinó a asentir dos veces con la cabeza.

Jorge abandonó la sala dos segundos después.

Declarando esta la última interacción hablada y física de aquellos dos en una semana entera.

Y hubiera sido más tiempo, si el cumpleaños del padre de Diego no se habría aproximado, este enviándoles una invitación de zoom en una cálida tarde.





[...]





Tal como ocurrió en el cumpleaños de la madre del mayor, solo que esta vez sin decir palabra alguna, se encontraron en la sala usando la misma ropa hogareña de siempre
listos para la llamada.

La familia de Duego era menos numerosa y mucho menos parlanchina que la de Jorge, por lo que era un alivio que no preguntaran cada mínima cosa a diferencia de la vez pasada.

Pero de todas formas era incómodo que recibieran comentarios de los parientes de Diego que no los habían visto en años; comentarios como: "Siguen viéndose igual de lindos juntos" "Como pasa el tiempo" "Que hermosos son" "Es como si fueran dos niños de nuevo " entre otros parecidos.

Jorge ya no pudo mantener la congelada falaz sonrisa en su rostro cuando la primita menor de Diego, dijo: "Todos mis tíos tienen puros niños, yo quiero una primita" cruzó los brazos haciendo un puchero berrinchudo. "Me aburro mucho sola" "No todos, mi amor le respondió su madre, "El tío Diego todavía no tiene hijos" dijo con una sonrisa ladina y tierna.

 ☆Only |diorgeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora