El entrenamiento del Seijoh había terminado y todos los jugadores se sintieron más cansados que de costumbre por lo que algunos de ellos fueron a la habitación del club casi arrastrando los pies. Oikawa había terminado de cambiarse cuando Iwaizumi le llamó.
— ¿Qué ocurre Iwa-chan?— Preguntó amablemente el capitán recibiendo una mirada seria.
— Huele mal.— El castaño en seguida se ofendió, pero antes de que este pudiese dramatizar él habló.— No sé qué estás tramando, pero es una mala idea.
— ¿¡Qué quieres decir!?— Exclamó Oikawa fingiendo actuar de forma infantil mientras en su interior estaba atento a cada mínimo detalle de su mejor amigo.
Si había una persona que podía complicar su plan era su gran amigo, Iwaizumi Hajime. El moreno era alguien protector con sus kohais de Kitagawa Daichi, sobre todo con Kageyama Tobio. Que el as empezara a sospechar parecía un mal presagio para él.
— No hagas nada tonto Toru.— Dijo antes de salir de la habitación en la que estaban.
Oikawa sonrió sabiendo que todavía tenía una oportunidad siendo consciente de que si el as descubría su plan estaría en graves problemas, después de todo le llamó Toru. Iwaizumi solo le llamaba por su nombre cuando era algo realmente serio o estaba terriblemente molesto.
El capitán cogió sus cosas y se dirigió hacia la salida del instituto pensando en cómo llevaría a cabo su plan. El castaño recordaba haber leído hace un par de años unos buenos libros de psicología que explicaban cómo ganar confianza en uno mismo o cómo tener una buena comunicación.
Los libros psicológicos servían para brindar ayuda sobre el ser humano y su conducta. El castaño pensó que si hacía las cosas de forma inversa a lo que decían tendría los resultados contrarios. Además, con su grandiosa labia podría engañar al azabache. La única razón por la que tenía que ir por todo ese proceso era porque nadie nunca escribiría un libro de cómo manipular a alguien.
El capitán del Seijoh fue a la biblioteca de su barrio, que estaba a diecisiete minutos andando desde su instituto. Una vez allí buscó los libros que quería, pero para su desgracia ya había alguien que los había perdido. Trató de leer por encima algunos libros de psicología que quedaban, pero todos en su mayoría eran libros para universitarios que buscasen hacer un máster o un título importante.
Finalmente Oikawa dejó los libros que cogió de los estantes pensando en que tendría que volver otro día en busca de ellos. Oikawa sabía que sonaba estúpido querer leer esos libros solo para engañar de mejor manera a su antiguo kohai. Pero tampoco admitiría que disfrutó leyendo esos libros que por cierto le ayudaron a comprender la realidad del mundo.
El castaño iba caminando por una calle hacia su casa hasta que oyó cómo una voz suave y bastante familiar le llamó. El de tercero se detuvo y miró hacia atrás encontrándose así con el colocador del Karasuno y su principal problema.
El jugador Aoba Johsai se maldijo en su mente cuando oyó como el azabache pronunciaba su nombre. Tomó una bocanada de aire de manera silenciosa y después se giró para ver a su rival y antiguo compañero.
— ¡Pero si es mi molesto kohai Tobio!— Exclamó con una sonrisa dando lo mejor de sí para actuar adecuadamente. El castaño se dio cuenta de que el menor llevaba una bolsa y le surgió curiosidad por saber lo que había comprado.— ¿Qué tienes ahí?
— Cosas sin importancia, un poco de comida, vendas de la farmacia y unos materiales para el estudio.— Respondió tranquilamente mientras apretaba ligeramente el agarre de la bolsa mientras se preguntaba por qué le llamó si sabía que sería un momento incómodo.
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Es amor
FanfictionOikawa Toru es el chico perfecto de muchas jovenes, carismático y encantador. Aunque lo que la mayoría no sabe es que es un chico muy inseguro. Después de tres años de haber superado sus problemas con Kageyama, el castaño volvía a sentirse abrumado...
