15

858 102 15
                                    


Lunes, ya era Lunes y los estudiantes ya se encontraban adentro de sus aulas de clases, el profesor dictaba una clase de biología que para la mayor es muy importante si quiere ser veterinaria. Nayeon anotó todo en su cuaderno y se aseguró de colocar en un lado de la frase "importante". Sacó de su cartuchera un marcador de color azul y subrayó las cosas más importantes.

— "Esfenoides" — Dijo por lo bajo. — Uh, eso suena igual a androide. — Rodó los ojos al relacionar dos cosas totalmente diferentes. Miró hacia el pizarrón donde su profesor estaba escribiendo algunas preguntas para el exámen de la próxima clase. — ¿Qué? ¿Qué? Me tengo que estudiar todo una enciclopedia, por lo que veo.

Lo que Im no s pensó fue en el tono de voz que había utilizado, el profesor la miró provocando que Nayeon bajara la cabeza avergonzada.

— ¿En vez de estar quejándote deberías estar anotando no lo crees? Si escogiste esta carrera es porque te llama la atención y-

— Y usted la carrera de profesor por desgracia. — Nayeon abrió los ojos cuando de dió cuenta que el profesor había vuelto a escuchar. Ya que el salón estaba en total silencio, ahora si que estaba en problemas. — Ups... — Se encogió en su asiento.

El hombre respiró profundo y dejó notar su enfado, caminó hacia la puerta y miró nuevamente a Nayeon.

— Tal vez, ir a la dirección la haga reflexionar de su comportamiento, Señorita Im. — La menor asintió con la cabeza; avergonzada.

— Si, profesor Kang. — Guardó sus cosas y con la cabeza baja se levantó del asiento y caminó hacia afuera del salón.

La puerta fue cerrada detrás de ella, y ya sabía lo que venía. Unas dos horas de castigo.

El día no podía empezar peor.

(...)


Una Pelinegra iba a paso rápido por los pasillos de la Universidad, su ceño estaba arrugado y eso hacía que los chicos a su alrededor descartaran la idea de coquetearle. Sus ojos estaban serios, su mandíbula estaba tensa y ya se estaba preparando para hablar seriamente con la mayor.

Ahora sí que no se salvaba de Myoui Sharon Mina.

Cuando divisó la puerta fue como si sus ojos tuvieran rayos x porque visualizó la imagen de su novia sentada en uno de los muebles y con rostro avergonzado.

Por otro lado, Nayeon trataba de no salir de aquel lugar, apenas le quedaban unos treinta minutos y ya iba a poder ser libre, basta con decir que se perdió las tres clases que le quedaban y eso la puso mal. Hizo un puchero, lo último que faltaba era que su novia se enterara y la regañara por su comportamiento.

¡Pero ella no lo hizo con intención! Solo opinó en voz alta, pero fue sin querer.

No contaba con que la puerta se iba a abrir dejando ver a una Japonesa sería que la hizo chillar de miedo al momento. Claro, Nayeon le tenía miedo a una Mina enojada. Ya había vivido demasiadas experiencias para saber lo que venía.

— Minari, yo lo puedo-

— ¿¡En la dirección, Im!? ¿¡En serio!? — Nayeon bajó la cabeza nuevamente avergonzada. — ¿¡Qué no aprendiste la lección las primeras seis veces que llegaste aquí!? — Nayeon iba a opinar para ella misma, pero no lo hizo por su bien. Mina cerró los ojos por un momento y respiró profundo tratando de calmarse pero aún tenía el enojo en la punta. — ¿Qué hiciste? — Se cruzó de brazos.

Nayeon hizo un mohín.

— Yo también te extrañé, Minari. — La Japonesa rodó los ojos. — Pero te juro que no lo hice con intención. Lo pensé en voz alta es todo. — Explicó cabizbaja.

Mina bufó.

— Por supuesto que no lo hiciste con intención. — Nótese el sarcasmo. — Ya no sé qué hacer contigo, Nay. Siempre, siempre haces algo que me molesta. — Nayeon bajó la más la cabeza. — ¡Es que pareciera que lo haces a propósito! — Nayeon negó frenéticamente mirando a la menor. Mina suspiró. — Estoy cansada Im. — Le dijo con dureza. Nayeon negó más rápido. Mina prosiguió. — Cansada de siempre lidiar con lo mismo, si no es la dirección, es que discutiste con una persona. ¡Yo no soy tu mamá Nayeon, soy tu novia! — Los ojos de la Coreana bajaron a ver el suelo.

Nayeon se encogió allí.

— Lo sé... — Respondió por lo bajo, Mina está vez estaba hablando más que en serio. — P-Pero te digo la verdad, n-no lo hice con intención... P-Por favor, no me termines. —  Se quebró en frente de la contraria.

Y eso fue el límite para Mina, su corazón se rompió al ver una lágrima resbalar por la mejilla de Im. Se había pasado un poco. Pero es que cuando un compañero de Nayeon le dijo que la mayor estaba en dirección por orden de su profesor; no pudo evitar sentirse enojada.

Mina suspiró y caminó hacia la Coreana. Tomó asiento a su lado y rodeó su cuerpo con sus brazos.

— No te voy a terminar... — Escuchó un hipido de Nayeon, y se sintió peor. — Es solo que debes entender que ya no eres una niña, y debes comportarte.

Nayeon lo sabía, desde el primer momento que vio a Mina en la Universidad, con su buzo rosado, su faldita de cuadros del mismo color y en aquel entonces su cabello Rubio. Notó la forma de caminar de Myoui, su manera de ser, y claro la manera en que solía responder a los problemas; de manera madura y sabia.

Todo lo contrario a ella.

— P-Perdón... — Dijo nuevamente la castaña con la voz entrecortada.

Mina se apiadó y dejó un besito en su cabeza acariciando su espalda.

— Descuida, ya pasó. — Mina la consoló. Y si, a veces Mina parecía la mamá de Nayeon, como ahora que llevó la cabecita de Im a su pecho para comenzar a dejarle caricias en su cabello. — Pero espero que hayas aprendido la lección. — Nayeon asintió mientras de aferraba a la cintura de su novia. Mina creyó que se trataba de una pequeña niña, sonrió enternecida y dejó un besito en su cabeza otra vez.

— No me dejes, Minari.— Pausa. — No lo soportaría... — Confesó la mayor sorbiendo su nariz, separándose para mirar a la menor quien le sonrió cálidamente. Nayeon siguió hablando. — Yo te quiero mucho, Mina. — Algo dentro del pecho de Myoui se removió al escuchar tales palabras dichas por su novia. — Y voy a cambiar por ti, para que ya no te enojes conmigo y algún día... — Sus mejillas se tornaron de rojo. — Y algún día, cuando te pida matrimonio, no dudes y me digas que sí. — Culminó con un brillo en los ojos.

Mina sintió su corazón latir más rápido de lo normal, se lanzó a besar a la mayor que sin ningún problema aceptó el beso, Mina sujetó su cintura con fuerza y eso hizo que jadeara un poco exaltando a la menor que se separó de inmediato ante la reacción de su novia y luego mirar a Nayeon con ojos abiertos.

— Nay. ¿Tú...

Las mejillas de ambas se tiñeron de rojo.

— ¡Tu tienes la culpa! — Chilló Nayeon avergonzada cubriendo su rostro.

Mina solo se limitó a reír para acto seguido apartarle sus manos y volver a besar a su chica esta vez apretando más su cintura a propósito, un, dos, tres jadeos más un quejido salió de los labios de Nayeon. Mina se separó y en su rostro había una sonrisa burlona.

Nayeon apretó los dientes y la miró seria.

— Vaya, vaya. Un solo toque y ya te tengo loquita. — Comentó risueña Myoui, riendo más al notar ahora la nariz de la mayor teñirse de rojo también.

Nayeon se tapó el rostro otra vez chillando de vergüenza.

— ¡Mina!

Y lo siguiente que escuchó fueron las risas de su novia provocando que abriera dos deditos para mirar a Mina, la manera en que se reía y lo hermosa que era su sonrisa y sus ojitos al achicarse.

Si, Mina era la película y retrato que Nayeon quiere ver todos los días de su vida.

Nayeon ama admirar a Mina.

Ella es la obra de arte más bella.


















¿¡You Are Top!? - MinayeonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora