Cap 5 -Te lo demostraré

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—Para desahogarce cariño... —me quita el porro y da una rápida imnalada para luego devolvérmelo.

—Uno, nada de cariño ¿ok? Solo permito a mi papá llamarme así y dos no me apetece hablar de mis cosas.

—¿Aún no te fías de mi? Te eh contado mi mayor secreto. Algo que te posibilita destruirme.

—Y por eso me has convencido en un... 10% de que podrías ser una buena amiga...

—¿Solo un 10? Exijo más porsientos un 80.

—40.

—60.

—45 como mucho.

—¿50?

—Vale.

—Aunque sería más justo un 60.

—No, porque aún faltan más pruebas.

—¿Como cuales?

—De lealtad, momentos incómodos y chismes. Aunque con chismes solo tendrás un 5%.

—¿Y si son muy, muy buenos?

—Valla te lo subo a 10.

—Mmmmm, pues... en realidad no solo me tiré al novio de la porrista esa, también de las otras dos y a la mitad del equipo de baloncesto. Por que cres que los varones no me hacen bulling. Hay si la cantidad de chicas de esta escuela supieran que han sido engañadas... ¿A que no te lo esperabas? Jajaja —niego riendo.

—Ok, te doy el 10, no me lo esperaba. Jajaja.

—¡Toma! Ya voy por el 60%. Solo quedan momentos incómodo y lealtad ¿No? —asiesto...

(. . .)

Mis ojos se abren lentamente ¿En que momento me dormí? Hay cenizas al lado mio... ¿Cuantos porros fumé? Laila está al lado mio pon su cabeza sobre mis muslos dormida. Saco el celular de mi bolsillo... joder son las 5 de la tarde... ¿Por qué dormí tanto?

La muevo para despertarla —Ey... despiertate —se remueve sobre mis piernas, que cojió como almohada.

—Ay... ¿Por qué? Durmamos un poco más... aún es temprano.

—Son las 5 —se lebanta del tiro, andinos un cabezaso —Eyyy me rompiste la nariz —la regaño sintiendo el líquido bajas por mis labios...

—Perdon... pero a mi igual me dolió... lo que tu eres más sencible.

—Sensible tu madre.

—Mi madre murió hace poco... —agacha la mirada. Mierda me pase... no todos se llevan mal con su familia...

—Per... don... o sea lo siento —suelta una carcajada.

—¡Te lo has creído! Jajajajaja —la empujo.

—¡Estupida! —se ríe aún más. Me ha hecho pasar por un momento demasiado incómodo. Bueno dos, contando la nariz.

Tres... rectifico, se han quedado hasta tarde en la escuela por dormirce.

—Jajaja, bueno, bueno mira el lado positivo.

—Ah, ¿Tiene un lado positivo?

—Umnj, ahora tengo más porsientos de amistad ¿Cuantos niveles subo por momentos incómodos?

—10 nada más. Aún te quedan 30... y es la prueba más difícil.

—Te mostraré mi lealtad. Ya verás. Ahora...—saca un pañuelo y una botella de whisky de su mochila.

—¿Que haces? —pregunto al ver que moja el pañuelo con la bebida —Ya la pregunta del siglo... ¿Que hace una botella de whisky en tu mochila?

—Jajaja, a ver uno, voy a limpiar tu erida y dos, es de mi hermano, se la voy a regalar por su cumple que es mañana ¿Quieres ir?

—Eh... ¡Ah! —pega el pañuelo alcoholizado cuando voy a responder y grito por el ardor.

—Perdón... —Limpia un poco más —¿Y bien? ¿Vas conmigo?

—Quedé ya.

—Bueno... como quieras. Aunque te divertirás más conmigo.

—Lo dudo.

—¿Vas a follar no? —aciesto —reitero, conmigo estarás mejor. Van un montón de amigos de mi hermano... que están todos super buenos... y son mayores en sima. Mi hermano tiene 19.

Me lo pienso un poco...

—Tómalo como una inversión si quieres follar. Mañana puedes estar con uno o montar una orgía jajajaja. Y estoy segura que nunca has estado en una.

—De hecho... algo así...

—Darce besos de tres no es orgía —me guiña un ojo.

—¿Te conté eso? —acieste.

—Y más cosas... tranquila tu secreto está asalvo —ruedo los ojos —En fin, vamonos.

—¿Como? Ya todo está cerrado.

—Confía en mí... primero busquemos tus cosas.

Aciesto y la sigo. La puerta de la biblioteca esta cerrada con llave —¿Y ahora? —saca una ganzua que lleva cargada en un largo collar, que llevaba debajo de la blusa.

La puerta se abre al instante —Listo. Continuemos.

—Guaos... sabes que me debes enseñar a utilizar gansuas ¿No? —ríe bajito y acieste.

Nos dirigimos a mi aula con mucho cuidado y cautela, para no ser descubiertos por los guardias de seguridad.

Luego de recoger mi mochila salinos por una ventana y corremos hasta la cerca. La cual hay que trepar. Laila lo hace fácil, como si lo hubiese hecho 100 veces ya. En mi caso paso un poco de más trabajo, ya que no tengo práctica.

Al salir un carro negro espera afuera.

—Te dejo en tu casa vamos —me jala del brazo hasta la camioneta, pero no entro.

—No hace falta, el autobús va a pasar en 10 minutos y mi casa no está lejos...

—Ya van a ser las 8 de la noche, no me cuesta dejarte en tu casa de verdad.

—No hace falta en serio, y sabes que aunque llores y patalees no voy contigo.

—Bueno... —se me hacerca y me da un beso en la mejilla... luego me abraza —Cuidado... y... —saca un bolígrafo de la mochila —llámame cuando llegues porfavor —pide anotando su número a lo largo de mi antebrazo.

—Ok.

Se monta en la camioneta y espero a que desaparezca a la distancia. Entonces llamo a un taxi para que me deje en el parqueo. Donde tomo mi motocicleta y me voy a casa.

Lo Que Todos OcultanHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora