⊱1 Cap⊰

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Todo estaba en silencio, exceptuando la tos de mamá por haberse ahogado con el agua. Los ojos de todos los presentes estaban puestos en nosotros, abiertos cual platos, perplejos. En ese momento casi que me arrepentí de soltar la bomba.

Namjoon a mi lado acariciaba mi mano por debajo de la mesa, intentando calmar el pequeño revoltijo de emociones que me hacían sentir con su sepulcral silencio. ¿Por qué no decían nada? ¿Por qué no hacían algo?

Vi a la otra punta de la mesa, papá era el único que no tenía asombro reflejado en el rostro. Lo suyo parecía más como... enojo. Claro, a papá nunca le agradó Namjoon, quizá por el simple hecho de que no me emparejé con mi destinado. ¿Pero qué podía hacer? Si ni siquiera aparecia. Y creo que ahora le agrada menos. Cómo no, si estoy esperando un hijo de mí no-destinado.

Mamá, a su lado, boqueaba en busca de alguna palabra qué decir. Baek se había puesto a jugar con su comida y me miraba de vez en cuando. La abuela y el abuelo ambos estaban en shock, el abuelo miraba a papá cada tanto para ver su reacción.

Pero nadie decía nada.

Era asfixiante, estúpidamente asfixiante. ¿No podían solo sonreír y decir "felicidades, Taehyung"? Sabía que no a todos le agradaba la noticia, pero yo mismo me había dado dos opciones: o les decía ahora que a penas y me había entrado que estaba en cinta, o se los decía una vez el bebé ya haya nacido. 

O quizá podía escapar y que nadie se entere jamás, pero eso habría sido un poquito cruel.

De todas formas, hubiera hecho lo que sea, no habría habido reacción positiva. Con Nam habíamos acordado decírselo primero a mis padres, para pasar por la fea situación a la primera y luego que todo sea felicidad y encanto cuando los Jeon lo supieran. Y me alegró tanto de haberlo hecho en ese orden.

Tomé la copa que tenía al frente de mí y le di un sorbo, un gran sorbo, a ver si con eso lograba aminorar la tensión en mi cuerpo. Suspiré, mientras le echaba una mirada a Nam comer. Era el único que se mantenía normal ahí, le agradecía por eso.

"Quiero que lo abortes." Esas palabras llenaron el silencio, crueles, sin filtro. Dañinas, muy dañinas.

Levanté la vista, esta vez yo era el que estaba perplejo. Papá volvió a comer, como si con esa sentencia todo se hubiese solucionado, como si todo hubiese acabado con solo esas palabras. Mi respiración se atascó en mi garganta, quise llorar, estaba a punto de llorar. 

Frío, un frío intenso e incapaz de alejar. Sentí como la mesa se dividía en dos. Como si una grieta rompiera todo y nos dividiera. Por un momento creí que lo que salió de su boca no fue nada más que una alucinación, un producto de mi cabeza para llenar aquel vacío. 

Pero podía sentirlo, el aire tenso, a Nam inquieto a mi lado, a mamá horrorizada por lo que escuchó, a Baek perdiendo el apetito de la nada. Pude sentirlo, incluso escucharlo, como mi corazón se rompió en mil pedazos ante las crueles palabras de mi padre.

"¿D-disculpa?" Mi voz apenas salió, con suerte encontré fuerza para poder hablar. "¿Estás loco? ¿Qué cosas estás diciendo? Que lo aborte. ¿T-tú en verdad quieres que lo aborte?" Todo era irreal, se sentía irreal. “No sé qué clase de locura estás diciendo, no sé qué mierda te pasa en la cabeza para pedir algo como eso. ¿No eras tú, quien hace meses, pedía un nieto? Esto es- Esto es ridículo." Sentí a Nam apretar con más fuerza mi mano, sin hacerme realmente daño, solo dando apoyo.

"Te dije algo, Kim Taehyung, y vas a hacerlo. No voy a tolerar una estupidez como esa." No me miraba, ¿por qué no lo hacía? "Vas a acabar con ese tonto jueguito, ¿me oyes?"

"¿Qué juego? ¿A qué te refieres? ¿Qué es lo que se supone que debo de acabar?"

"Saldrás lastimado quieras o no, acabalo de una maldita vez, Taehyung." Su mirada aun en el plato, jamás se posaba en mí. Dolía, era como si no quisiera enfrentar la puta situación.

"¿Lastimado? Eso no va a-" Me callé, yo solito. Papá no tuvo que intervenir, nadie tuvo que hacerlo. "¿Es por el puto tema de los destinados, no es así? Mira, ya habíamos hablado de esto. No aparece, simplemente no está. ¡No vendrá, ya acéptalo!"

"¿Qué si llega un día?" Alzó la vista del plato. Al fin. "Tú, tú y todo esto que estás creando va a desmoronarse. Va a dolerte, porque no sabrás qué escoger. ¿Crees que alguno aquí quiere eso para ti, Tae?" 

"Es mi maldita vida, papá. Si quiero estar con Namjoon, voy a hacerlo. Si quiero tener un hijo con él, voy a hacerlo. Si mi destinado llega algún puto día, va a tener que entenderlo." Me pasé las manos por el rostro, frustrado, verdaderamente frustrado. "Tú vas a tener que entenderlo" No quise dar más vueltas.

No quise escuchar nada más, ni siquiera la voz de mamá pidiendo que vuelva, ni siquiera los gritos de Baek pidiendo que me detuviera. Quise irme, y así lo hice. Tenía a Nam pisándome los talones, no me hacía falta girarme para saber eso. 

Nos subimos al auto y me desplomé en el asiento. No quería llorar, mas algunas lágrimas traicioneras sin permiso cayeron de todas formas. Frustración, enojo, tristeza. Namjoon dejaba leves caricias en mi rodilla de vez en cuando, él podía sentirlo, mi manojo asqueroso de emociones él podía sentirlo. 

Miré la ventana todo el camino, esperando que el auto se estacionara frente al edificio donde vivíamos. Por suerte, el camino no era tan largo, así que no tardamos demasiado. Ni siquiera pude esperar a que el auto se detuviera cuando ya estaba saliendo, caminando a grandes zancadas hacia el interior, casi corriendo al apartamento. 

Era asqueroso, ese día era asqueroso. Y el clima debió saberlo, porque las nubes dejaron caer su carga, una lluvia inesperada. Mojando todo a su paso, incluso a Nam que no pudo seguirme el ritmo.

Casi rompí la cerradura, mis manos temblaban, Nam tuvo que ayudarme porque a ese punto no podía hacer nada. Lloraba, mi rostro empapado como todo allá afuera, no podía ver nada, solo podía ser guiado. Me sentó en el sofá, abrazándome y dándome consuelo. Acariciaba mis cabellos y susurraba pequeñas palabras de alivio. 

Me escondí en su pecho, buscando su aroma, quería calmarme, pero ciertamente no podía. Me dolía el pecho, como si alguien lo hubiese desgarrado, y me costaba respirar, eso Nam debió notarlo. Con cuidado hizo que nos levantáramos, se acercó a las ventanas, abriéndolas para dejar que el aire frío de afuera pudiese entrar.

"Respira, cálmate. Todo va a estar bien"

Lo repetía como un mantra, con su voz relajante y caricias en la espalda. Me aferré a él, porque por un momento sentí que el mundo se me iba encima.

Respira, cálmate. Todo va a estar bien.

Intentaba también repetírmelo, para ver si así funcionaba mejor. No lo hacía, lo supe cuando mis rodillas fallaron y Nam luchó por sostenerme.

Respira.

Cálmate.

Todo va a estar bien.

A mí también me hubiese gustado creerme esas palabras, pero ciertamente no podía. No con la tormenta de afuera, que anunciaba todos los problemas que ese embarazo me traería.

Impuro ⊱kootete⊰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora