Copas de más...
Tan solo habían transcurrido dos horas desde que entre a la fiesta, y ya quería irme.
Todos estaban bailando a excepción de una pequeña minoría que se dividía en: Los que se besaban en los puntos más oscuros de la estancia, los que charlaban tranquilamente, los que bebían cómo si tuvieran una necesidad de alcohol en sus venas y los que comían de la mesa de aperitivos.
Yo estaba en el último grupo.
Sintiéndome tan fuera de lugar a como estaba aconstumbrada.
Si sabía bailar, pero, aquí las personas bailaban diferente a como yo lo hacía en mi país y me daba miedo intentar hacer un movimiento que fuera inusual para los demás y quedar una vez más como la desubicada.
¿Se están preguntando por Lory?
Bueno, ella me acompañó aproximadamente una hora, me presentó a muchos de sus amigos, pero, ninguno fue tan amable como para integrarme en sus pláticas, así que después de pedir un mojito para ambas, nos sentamos a conversar de temas banales, hasta que un chico se acercó hasta nosotras y la pidió “prestada”
Ella no quería dejarme sola, pero en su mirada se reflejaba el anhelo de ir con este hombre, así que insistí en que se marchara sin culpas y antes de hacerlo me insistió en quedarme aquí a esperarla.
Por suerte la mesa de aperitivos estaba a mi lado. Justo para calmar mi irritación por la música que desconocía y para mermar mi ansiedad post-corazón roto.
Porque si había venido con la intención de olvidarme de Christian un rato, estaba teniendo un terrible fracaso...
Todas las fiestas a la que iba antes era con él, sus hermanos, el mío, sus otros amigos y algunas chicas que también se convirtieron en mis amigas...
Así que, ahí, con el ambiente en pleno desenlace, yo solo recordaba como bailar con Christian me robaba el tiempo de manera fugaz al punto de no percatarme de que debíamos volver a casa.
Sentí una vez más las lágrimas picarme los ojos y para ahuyentarlas tomé otra galleta y la bañé de chocolate.
No se si servía de algo, pero era mejor que nada.
Vi la hora en el reloj que colgaba en una de las paredes
2:28am
Mi insomnio estaba en su mayor punto, aún así yo solo quería ir a tirarme en mi cama e intentar dormir o ir a mi baño... Porque ya tenía bastante ganas de ir al baño.
¿Dónde me dijo Lory que quedaba el baño?
Suspiré y me levanté del sofá. Con la mala suerte que tengo últimamente, puede que terminara perdida en la casa o que Lory justo se desocupara cuando yo estuviese en el retrete.
Con esa idea en mi mente, caminé a paso rápido -y a como mis zapatos me lo concedían- en busca de un baño.
Empecé buscando en el primer piso.
Y descubrí que todas las puertas que encontraba eran del mismo color: Blanco.
Y la mayoría estaban cerradas.
Repetí varias veces la acción: Dos toques e intentar abrir.
Sin embargo, ninguna cedía...
Camine más, seguía sin resultados y mi vejiga ya amenazaba con explotar.
Hasta que encontré una puerta marrón, diferente a las otras, toque dos veces y un “Ocupado” con voz femenina se escuchó al otro lado de la puerta.
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El secreto del café.©
Mystery / ThrillerHabía hace tiempo atrás un lugar en especial que conocí por casualidad, pero que comenzé a frecuentar con constancia, en mis recuerdos siempre se mantenía bajo una liviana cortina de lluvía que caía en la colorida ciudad de New York. Ese ambiente si...