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Capitulo 9. ¡A los botes!

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Vivaaaaaan las vacaciones, podré escribir un poco más ahora, realmente trato de cumplir con sus sugerencias, siempre y cuando no afecten a la trama, solo denme tiempo, sin más que lo disfruten.

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Kara había visto muchas cosas en el mar siendo geofísica, pero esto no.

No una mano gigantesca, antropomorfa, cubierta de escamas verdosas, con dedos tan largos como un autobus y mucho menos destrozando un barco por la mitad con la potencia de su agarre. Rápidamente emprende el vuelo, preocupada de que Lena estuviera en algún punto de la mitad del barco.

Desde arriba contempla la masacre mientras la mano desaparece en las aguas oscuras. Todos sus sentidos buscan alinearse con Luthor, escucha gritos, demasiados, metal crujiendo, el sonido del agua llenando los comportamientos, tripulantes despedazados suplicando ayuda. Cada alarmante sonido la llena de temor hasta que la escucha, ahí, su voz está ahí, surgiendo entre entre el mar de confusión y dolor.

-¡Corra a los botes!

-Señorita Luthor, el casco está comprometido.

-De todas maneras vamos.

Zor-El se apresura a volar en su dirección interceptándola en un pasillo, nadie nota como hace otro agujero en el caso o tal vez a nadie le importa, todos corren hacia la cubierta. Solo Luthor se detiene dejando a los demás adelantarse, dándose la vuelta para ver a su novia, corriendo a sus brazos por reflejo.

-¡Kara! Tenemos que sacar a todos aquí- le dice poniendo las manos en sus antebrazos, deteniéndola en medio del pasillo.

Lena está herida, su cabeza sangra, por lo que la rubia bloquea la hemorragia con su mano.

-¡Si, tu primero!

En unos segundos desaparecen, apareciendo de nuevo sobre un pequeño archipielago no muy lejos de ahí, la Kryptoniana se quita su abrigo para el frio cubriéndola con el.

-¡Quédate aquí!- dice volviendo a salir volando.

-¡No Kara! ¡Déjame ayudar!

La rubia ingresa de nuevo por la avería al barco, sin embargo, en cuanto planta los pies en la cubierta la mano vuelve emerger de las aguas a su espaldas, aunque en esta ocasión Wonderwoman en su traje salta con su espada desenvainada sobre el monstruo, rebanando la palma por la mitad.

El ente emite el chillido más grotesco y antinatural que se haya pronunciando en esta tierra, haciendo incluso a los tripulantes vomitar.

La criatura vuelve a las profundidades mientras Wonderwoman se sumerge tras él.

Kara aprovecha para liberar los botes y cápsulas de escape.

-¡Suban! ¡Suban!

Las gente en pánico no se percata de que prácticamente las ha trancado de sus poleas, cuando la primera cápsula está llena la lanza con toda su fuerza lejos de ahí, pero teniendo también la precaución de que no se haga añicos al chocar con la superficie. Dos botes más y la cubierta se ha vaciado por lo que se pone a correr a supervelocidad por toda la embarcación buscando más gente. Los pasillos ya no son esos largos compartimentos de metal, ahora son retorcidos pasajes, sin luz y llenos de agua. Su agudo oído le ayuda a encontrar gente, civiles inocentes que puede arrojar en los botes pero conforme pasan los minutos le angustia no encontrar a su equipo.

Llega a la sección media del barco, lleva a dos hombres inconscientes sobre su hombro, echa un último vistazo a la sección con sus rayos x, nada, sin embargo, cuando se da la vuelta para subir las escaleras, escucha un suave murmullo, es apenas un gemido.

El mar en la cimaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora