IV

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Querida ausencia,

¿Tan doloroso es cuando se pierde a quien amas? Y ni siquiera ha desaparecido... Solo se ha marchado a otro sitio. Cogió su corazón y se lo llevó consigo. No le importo si sangraba ante ese arrebato, más bien, ni le importó. Salió corriendo y la perdí. Salió corriendo y ni la puerta cerró. ¿Cartas? ¿Justificación? No se digno a dejar absolutamente nada.

Aprendí a suponer lo que perdía cuando huyó de mí. Me quedé con tantas  palabras en la boca que a día de hoy se han podrido en ella. Convertí mí cama en un océano de lágrimas silenciosas. Perdí el habla de tal manera que hasta mi sombra se apiadó de mí.

Mi existencia se marchito por qué ya ni el sol se acercaba a mí. La tristeza me acunaba por las noches mientras la recordaba. Y la recuerdo aún.

Quisiera odiarla. Odiarla con toda mi alma, con una fuerza huracanada, insuperable. Odiarla de tal manera que hasta su corazón lo sentiría.

Vengarme de tal manera que ni mil demonios juntos podrían hacerme frente para defenderla.

Pero lo curioso es que por más odio no dejo de amarla ni de extrañarla y fantasear que todo esto es una cruel pesadilla.

Quisiera olvidarla. Pero quizás Dios no quiera que la olvide. Tal vez me lo merezca por haberla amado...tanto.

Atentamente,

El abandonado.

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⏰ Última actualización: Jun 26, 2023 ⏰

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Cartas para el más alláDonde viven las historias. Descúbrelo ahora