XXIII

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Los gemelos crecían tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos ya habian cumplido su primer año de vida.

Ambos bebés ya podían caminar por si solos y eran muy traviesos, les gustaba jugar a las escondidas con su papá Yoongi quien siempre los andaba buscando por toda la casa. Algunas veces Minyin los escondía a propósito y se divertía viendo a sus papás ir de un lado a otro buscándolos.

— Jiminie los bebés se escondieron de nuevo, ya los busqué por todos lados y no los encuentro — suspiro con notable cansancio y se sentó en el sofá — son unos diablillos.

— Claro que no, es solo que son un poquito traviesos — sonrió, se acercó a su esposo y le dio un beso en los labios.

Yoongi sonrió gustoso por recibir ese besito y acaricio la cadera de su amado esposo, quien estaba de pie — me gustaría que todo un día estuviéramos solos, como en los viejos tiempos — con un tirón lento lo atrajo hacia él para que se sentara en sus piernas.

— Yoonie, debemos ser padres responsables — su mirada se encontró con la de su esposo, sus dientes mordieron un poco su labio y sonrió — aunque me encantaría — añadió dejando un suave beso en su cuello.

— Sabes como provocarme, me encantas — su mano se deslizó lentamente desde la cadera hacia el glúteo de su amado y lo apretó sin vergüenza alguna.

Estaban a punto de besarse cuando un llamado hizo que ambos adultos pegaran un brinco, separándose al instante.

— Papá, papi, los gemelos rompieron mis crayones — Minyin entro a la sala con un puchero y lágrimas en sus mejillas.

Jimin se levantó del sofá y se acercó a su hijo, sonrió con ternura y deposito un besito en su frente.

— No te preocupes bebé, después de compraremos otros más lindos y resistentes.

Minyin sonrió, abrazo a su papi y se fue corriendo hacia su habitación. Los gemelos llegaron caminando minutos después, llevaban en sus manitas los pedazos rotos de los crayones y tenían manchada su ropita.

Yoongi negó, no sabia porque eran tan traviesos. Los pequeños se acercaron a su papá y estiraron sus bracitos, querían sentarse junto a su papá, el mayor los subió al sofá y les dio varios besitos en sus mejillas gorditas.

El día se estaba pasando muy lento, tan lento que incluso los gemelos estaban aburridos. Los dos bebés seguían recostados en el sofá sin hacer mucho, Mingi estaba concentrado jugando con su chupete y Minji estaba jugando con la mano de su papá.

— El día está muy aburrido — dijo Yoongi.

— Lo se papá y eso que tu no estas haciendo aburrida tarea — Minyin restregó sus manitas en su rostro y suspiro.

— Minyin, que hemos dicho de decir que la escuela y la tarea es aburrida — Jimin lo volteo a ver y entre cerró sus ojos.

El pequeño suspiro de nuevo — la escuela es divertida papi — dijo con notable aburrimiento.

Yoongi acaricio la cabecita de uno de los gemelos — por eso ustedes disfruten la vida ahorita que aún no deben ir a la escuela.

— Yoonie — reprendió Jimin.

— Lo siento Jiminie — agacho su cabeza y de repente la levanto — tengo una idea, vamos al acuario a pasar un rato así se nos quita el aburrimiento.

Jimin acepto, no era una mala idea y además los pequeños se iban a distraer un poco. Cambio a los gemelos y también a Minyin para poder salir, les puso ropa cómoda para que pudieran disfrutar del acuario.

Cuando ya todos estaban preparados, subieron al auto y se dirigieron al acuario, en todo el camino Minyin les fue diciendo a sus hermanitos que allí verían peceras mas grandes que la de su casa. Los gemelos solo le prestaban atención a su hermanito mayor, aunque aun no pudieran hablar y expresar lo que sentían, amaban mucho a su hermano mayor.

Al llegar Minyin entro corriendo y los gemelos caminando detrás de él, Jimin y Yoongi iban agarrados de la mano vigilando a sus hijos.

— Miren bebés esos son caballitos de mar — dijo Minyin señalando la pecera y a dichos animales.

Mingi pego su cabecita el vidrio y observo a todos los peces que estaban allí. Por otro lado Minji estaba concentrado en una maquina de dulces, le llamaron mucho la atención todos los colores de aquella maquina, incluso mas que los peces.

— Amo ver a nuestros hijos felices — dijo Jimin sonriendo, no había nada en el mundo que quisiera más que ver a su amada familia junta y feliz.

— ¿Alguna vez te imaginaste que terminaríamos casados y con tres hijos? — pregunto Yoongi, su mano acariciaba la cintura de su esposo con suavidad.

— Desde que te conocí supe que serias mi esposo, pero nunca imagine que tendríamos a tres lindos bebés y claro también a nuestro angelito que esta en el cielo — sonrió.

Yoongi sonrió, se acercó a su esposo y deposito un beso en su frente — debo confesar que desde la primera vez que te vi, en lo único que pensé fue en pasar todos y cada uno de mis días a tu lado. Y te agradezco tanto por esta bella familia que hemos formado, por todos los momentos felices que he pasado a tu lado y por quedarte conmigo a pesar de todo lo malo que sucedió.

Jimin sonrió, abrazo a su esposo y deposito un suave beso en la mejilla de su amado.

— Eres el mejor esposo que la vida me pudo haber dado, eres todo para mi Jiminie.

— Tu también eres todo para mi Yoonie, eres el mejor esposo y el mejor papá también. Y te agradezco yo también por haberme esperado esos cinco años y no haberme odiado en el proceso, te amo tanto y ten por seguro que siempre estaremos juntos, en esta o en otra vida nos amaremos y formaremos nuestra familia.

— Te amo Jimin.

Sus labios se acercaron y se dieron un beso lleno de amor, eso les recordó al primer beso que se dieron cuando recién  empezó su noviazgo y hoy más que nunca podían decir con total seguridad de que se seguían amando como desde el primer día, quizá incluso más que antes.

— Yo también te amo Yoonie — sonrió.

"No existe fuerza capaz de vencer a un amor puro y verdadero. Pasen años o incluso décadas, el amor siempre prevalece sobre los más duros obstáculos, porque donde hay amor, no hay lugar para nada más."












FIN

YOUNGBLOOD Donde viven las historias. Descúbrelo ahora