XXI

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Jimin y Yoongi estaban felices por la llegada de sus dos bebés, pero el que más feliz estaba era Minyin.

Todos los días sin falta pegaba su carita a la pancita de su papi para hablarle a sus hermanitos, les decía que crecieran rápido porque ya quería jugar con ellos.

Ese día decidieron pasarlo en la casa de los Park, Yoongi había extrañado bastante hacer un rico asado con su suegro y es que ellos dos siempre se habían llevado bien, el señor Park quería a Yoongi como si fuera su hijo y aunque ya habían pasado muchos años ese cariño no había desaparecido.

Yoongi sonrió cuando vio la casa de sus suegros, había extrañado tanto ir a ese lugar del cual tenía lindos recuerdos, la mayor parte de su vida se la pasó en la casa de los Park.

Minyin entro corriendo a la casa y fue cargado por su abuelito de inmediato — abuelito, te extrañe mucho — dijo el pequeño en los brazos de su abuelo.

— Yo tambien te extrañe Minyin, que alegria que por fin llegaron — dijo el señor Park Junghyun.

— Nos tardamos un poco porque Yoongi quería traer de la mejor carne para el asado — Jimin se acercó a su papá y lo abrazo.

Junghyun dejo en el suelo a su nieto y abrazo a su hijo — No se preocupen, lo importante es que llegaron bien — sonrió.

Yoongi se acercó a su suegro para saludarlo también, le tenía mucho cariño — le traje chorizos también, se lo mucho que le gustan así que compre algunos aparte de la carne.

— No te hubieras molestado muchacho, pero te lo agradezco.

La señora Park Soyong entro a su casa, estaba en el jardín arreglando todo para el asado, Minyin corrió a los brazos de su abuela y recibió varios besitos en sus mejillas.

— Mi lindo nieto por fin llego — ella lo abrazo y sonrió.

Yoongi quiso admirar un poco más la casa de sus suegros, el tan solo ver aquellas paredes le traía muchos bellos recuerdos. Sonrió con nostalgia al ver que su suegro aún tenia sus trofeos.

— No puedo creer que después de tantos años aún tengan mis trofeos aquí — se sentía tan irreal el solo hecho de pensar que sus suegros habían mantenido allí sus trofeos por años, incluso después de que se divorciara de su hijo.

Junghyun se acercó a su yerno y se quedo de pie junto a él observando aquellos trofeos, incluso había mandado a hacer un mueble especial para tenerlos, anteriormente estaba una foto de Yoongi en el centro de cuando tenía apenas dieciséis y acababa de ganar su primer trofeo de baloncesto.

Después de que su hijo de divorcio de él, Junghyun tuvo que quitar la foto porque sabía que le dolía a Jimin el tan solo ver aquella fotografía, pero los trofeos decidió conservarlos porque le había agarrado mucho cariño a Yoongi y no quería quitar algo que sabia que era muy valioso para él.

— Sabes que yo y mi esposa siempre te quisimos como si fueras un hijo más, desde el primer día en el que mi hijo te trajo aquí te agarramos mucho cariño — una sonrisa apareció en sus labios al recodar a Yoongi la primera vez que lo conoció.

Era un chico muy callado y tímido, casi no hablaba y todo le daba vergüenza, Junghyun tuvo que dar todo de él para que Yoongi dejara de ser tan timido y sacara todo su potencial. Fue el quien lo motivo a practicar baloncesto después de observarlo por varias semanas y darse cuenta de que aquel adolescente amaba ese deporte.

En el primer partido de Yoongi todos estuvieron alli apoyándolo y dándole ánimos, cada victoria o derrota ellos se la celebraban porque sabían que el era un buen jugador y que en cada partido se esforzaba mucho. El primer trofeo que Yoongi gano se lo dedico a su suegro porque gracias a él había salido de su zona de confort y había logrado llegar hasta allí.

Junghyun se había sentido muy feliz, sobretodo porque había motivado para bien a aquel chico y porque su amado hijo Jimin había conseguido un buen novio, sabía que Yoongi no le iba a fallar y que tampoco lo haría sufrir.

Cuando su hijo se divorcio fue algo que les tomó por sorpresa pero él y su esposa sabían que ellos dos regresarían tarde o temprano, porque para nadie era secreto que ellos dos se amaban con toda el alma.

— De verdad aprecio mucho eso suegrito  — los ojos de Yoongi se llenaron de lágrimas y abrazo a su suegro, desde adolescente sus suegros siempre habían estado allí para el y lo habían apoyado incluso más que su propio padre.

— Creo que las hormonas del embarazo se te pegaron a ti también — a pesar de que también estaba llorando decidió bromear un poco y le dio unas cuantas palmaditas en la espalda.

— Eso mismo me dijo Jimin ayer — se limpio sus lagrimas y sonrió.

— Vamos al jardín no hay tristeza que un buen asado no quite — a pasos lentos se dirigió hacia el jardín con una enorme sonrisa en su rostro, definitivamente había extrañado mucho a su yerno y agradecía de que estuviera casado con su hijo de nuevo.

Yoongi se fue detrás de su suegro con todas las cosas que había comprado para el asado, incluso podía escuchar como su estómago rugía por el hambre que sentía pero debía ser paciente a que todo estuviera.

Esa fue uno de los mejores días que había tenido Yoongi, después del asado se quedó dormido en la hamaca que tenían sus suegros en el jardín y Minyin estaba dormido encima de él también. Junghyun no lo diría en voz alta pero había mandado a poner esa hamaca allí especialmente para ellos dos, el mejor que nadie sabía lo mucho que a su nieto y a Yoongi les gustaba dormir en el patio disfrutando de la frescura del aire.

Jimin se acercó a sus dos amores y les dio un besito en la frente a cada uno, los dejaría dormir hasta que despertarán y por lo pronto iría a conversar con sus padres.



















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