Cuando Pete tenía 11 años escuchó la palabra "marica" por primera vez.
Siendo esparcida como una plaga, metida forzosamente a las mentes de los niños, quienes sólo escuchaban confundidos ante ese nuevo mundo que no conocían. De un momento a otro, aquella palabra convirtiéndose en el peor insulto que alguien les podía decir.
Pete nunca supo su verdadero significado, al menos no hasta que tuvo 13 años. Aún así sabía que era algo que estaba mal, sabía que era algo de que avergonzarse, algo de lo que todos se burlaban, algo por lo que una persona merecía ser agredida.
A Pete le dijeron maricón una sola vez, cuando tenia 13 años.
Lo recuerda claramente, recuerda estar sentado debajo de un gran árbol leyendo un libro llamado "Darlings and Girls". Recuerda la palabra "aceptación" y "orgullo" escrita ahí, recuerda haber leído sobre la protagonista besando a un chico y sintiendo mariposas en el estómago, recuerda que el final no fue muy claro para el, porque ellos no terminaban juntos, en vez de eso la chica se iba a vivir con su mejor amiga. No recuerda por que pasaba eso, pero jamás preguntó.
Pete recuerda el libro siendo arrebatado de sus manos, dedos ásperos rasgando las finas hojas, aventándole a un lado después. Recuerda haber levantado la mirada y haber visto frente a el a tres chicos, todos ellos evidentemente mayores, en la pista del equipo de atletismo, donde corrían todas las mañanas en shorts y en camisetas apretadas.
Pete no recuerda exactamente que fue lo que pasó, solo que le dieron un puñetazo en la cara y lo llamaron maricón.
Regresó a su casa después llorando a abrazar a su madre, quien no dudo en consolarlo. Pero cuando le contó la razón por la que lo golpearon, su reacción fue un poco diferente.
Ella se molestó con Pete por haberlos provocado. Lo tomó del brazo y lo llevó a la iglesia haciéndole rezar por dos horas, diciéndole que si no lo hacía, no le serviría de cenar. Así que Pete lo hizo. No supo exactamente por qué estaba rezando, pero lo hizo.
Pete solía pensar que el destino era su enemigo.
Algo tan idealizado, era lo que a Pete le aterraba tanto.
Toda su vida siendo controlada por alguien más, alguien superior, el suponía. Alguien superior que con un solo chasquido de sus dedos podía tomar su vida y convertirla en cenizas. Eso era su destino.
Todas las cosas que pasan, pasan por alguna razón.
Es aterrador.
Cada acción, cada palabra, cada pensamiento, cada expresión. Todo aquello significa algo, algo que se enlazaba en un solo esquema, algo que podía unirse a largo plazo, y mierda, Pete no quería esperar por un largo plazo. El quería que todas sus acciones se unieran y tuvieran su impacto en el momento.
Aunque a veces, solo a veces, pasan cosas sin significado alguno, los cuales solo ocurren para el cumplimiento de un momento.
Por ejemplo, durante el transcurso de la semana desde que conoció a Vegas Theerapanyakul, lo único que ocupaba su mente, era el. Vegas, Vegas, Vegas. Con sus hombros anchos y sonrisa amable, ojos profundos pero cálidos. Algunas veces, por la noche, Pete lo recuerda, y frecuentemente, todo aquello de siente como un sueño.
Quizás porque Pete ha estado soñando con el desde aquella noche. Eso no significa nada, ¿Cierto?
Los sueños son tan diferentes. Se pregunta si subconsciente tiene algo que ver con eso. A Pete le gusta la palabra 'subconsciente', le da la sensación de que no es una persona, si no dos. Dos personas diferentes unidas en uno, una de ellas atrapada dentro.
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SOMEBODY TO LOVE || VEGASPETE
FanfictionEnamorarse de un hombre durante los años 50 nunca fue algo que Vegas o Pete hubieran imaginado. Especialmente cuando ambos estaban casados con sus hermosas esposas. O la historia de dos amantes que nunca fueron el uno para el otro, pero el destino e...