El despertar

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Claramente salimos de Hawkins manejó un par de kilómetros hasta que nos desviamos de la carretera yendo por un camino improvisado de tierra donde ya estaba marcado por las llantas de los carros que pasaban por ahí.

Conforme nos fuimos adentrando la luz del sol iba desapareciendo por los frondosos árboles, estacionó el carro, bajó el volumen de la música y me invitó a bajar del auto.

Todo estaba tan tranquilo solo podía escucharse el cantar de los pájaros y a las hojas chocar entre ellas.

-Sígueme- Se colgó su mochila en la espalda y comenzó a caminar.

Lo seguí hasta que llegamos a un enorme lago, estaba rodeado por rocas enormes y lo mejor de todo es que había una pequeña cabaña a un par de metros del lago.

-¿Dónde estamos?- Pregunté admirando mi bello alrededor, la naturaleza me estaba regalando un paisaje muy especial.

-En mi guarida secreta, eres libre de hacer lo que quieras: correr, gritar, nadar... llorar

De nuevo sus ojos se habían quedado fijos en mi provocandome escalofríos y un shock en mi cabeza haciéndome olvidar como respirar.

-Estaré en la cabaña traje provisiones- Sacando de su mochila cerveza y un par de golosinas.

-Bueno por lo menos no moriremos de hambre- Reí irónicamente

Puso sus ojos en blanco y se fue a la cabaña.

Mi outfit no era para este tipo de ambientes así que me deshice de mis pesadas botas negras, quité mis calcetines para sentir el suave pasto en mis pies y también dejé a un lado mi chaleco de cuero.

Fui por una lata de cerveza, al destaparla le di un gran sorbo, aun estaba fría.

-Iré a caminar por allá por si quieres acompañarme- Señalé la orilla del lago

-Vamos entonces- Encendió un cigarillo -¿Quiéres?- Acercó la cajetilla para que tomara uno, sin titubear lo tomé.

Antes de que empezáramos nuestra pequeña caminata se quitó sus zapatos y calcetas.

-Así que... has golpeado a todo el equipo de porristas- Rompió el silencio

-¿Eso dicen?- Dije alterada

-Todas salieron llorando del baño excepto tú

-Ya- Le di una calada al cigarro -Pues que crean lo que quieran al final como es costumbre ellas ganarán

-¿Y en realidad que pasó?

-¿De verdad te importa?- Dije con tono de incredulidad

-Mmm- Comenzó a rascarse su barbilla -Estoy intrigado

-Historia corta o larga

-Definitivamente la larga no quiero perderme ni un detalle

Abrió otra lata para darmela al ver que ya me había terminado mi cerveza.

-Pues bueno...

Le conté todo lo que había pasado después de su fastidiosa interrupción en el bosque detallando cada palabra y gesto que había pasado dentro del baño.

Mientras platicaba Billy se había sentado escuchando atentamente a cada palabra que yo decía, a cada expresión que soltaba para sacar mi enojo y frustración ante ese momento injusto, caminaba de un lado a otro porque no podía quedarme quieta.

No solo le platiqué sobre las porristas si no también como me hizo sentir Eddie al evitar ir conmigo solo porque estaba Chrissy ahí.

-Pero escúchame parezco una adolescente hormonal contando sus estúpidos problemas emocionales- Dije al terminar de contar mi historia

-Es que eres una adolescente hormonal- Comenzó a reírse-

-Ja, ja, ja- Reí sarcásticamente

Di media vuelta para fingir que había herido mis sentimientos pero no tuve cuidado al dar el siguiente paso cuando me resbalo cayendo de bruces a la orilla del lago, solo pude escuchar la ruidos carcajada de Billy.

-¡Puta madre, mi cigarro!- Dije sin pensar al ver como flotaba la colilla apagada sobre el agua junto con la lata de cerveza vacía

Era mi límite así que solo me acomodé para quedarme sentada dentro del lago dejando que toda mi ropa se empapara.

-Me rindo, estoy harta de mi vida- Grité en lo que Billy dejaba de reírse

Se levantó, se quitó su playera dejando en exhibición su perfecto y marcado abdomen.

-A sus órdenes- Corrió hasta donde estaba para tomarme entre sus brazos llevándome hasta lo más profundo del lago.

-¡Billy basta!

Comenzamos a jugar aventándonos agua, creando una pequeña batalla de fuerza que obviamente el ganaba.

El atardecer estaba llegando, el color naranja cubría nuestro pequeño rincón.

-Creo debemos irnos para poder secarnos

-¡A qué te gano!

Comencé a nadar lo más rápido que podía pero Billy hacia trampa tomando mi pierna para regresarme o me jalaba del hombro para hundirme.

Al llegar a la orilla estaba parado con mirada triunfadora mientras me observaba llegar a la orilla.

-Eres un tramposo

-No escuché que pusieras reglas

Lo fulminé con la mirada.

-Bueno ya demasiados berrinches por hoy, anda a secarnos.

Fuimos a la banca que estaba afuera de la cabaña, sacó de la mochila un par de toallas.

-¿Lo tenías planeado? -Estaba asombrada

-Necesitabas distraerte- Por primera vez vi sus mejillas sonrojarse

-Pues... gracias

De la nada se quitó los pantalones quedándose solo en bóxer.

-Pero que carajo Billy- Cubrí mis ojos con la toalla, podía sentir mi rostro arder

De nuevo comenzó a reírse -Estaba jugando

Levanté mi ceja y pensé que si estaba jugando se la regresaría de la misma forma así que sin pensarlo y sin pudor me deshice de mi blusa mostrando un bello sostén de encaje con un pequeño moño en medio.

Billy se había quedado paralizado con la boca abierta, ahora yo era quien reía, me cubrí con la toalla.

-Tu boca... esta abierta- Dije divertida

-A....am....t..toma- Estirando su brazo con una de sus playeras y unos short- Puedes cambiarte dentro de la cabaña

-¿Prometes no ver?

-No prometo nada- Regresó su lado juguetón y su mirada intensa.

Entré a la cabaña para cambiarme, mi corazón estaba latiendo demasiado rápido algo dentro de mí me pedía a gritos que pasara algo con Billy, no dejaba de morder mis labios devatiendome sobre todo este remolino de emociones que sentía.

Así que me puse solo su playera que llegaba hasta mis rodillas y abrí la puerta en ese momento Billy estaba poniéndose los pantalones.

-¿Todo en orden?- Ladeo su cabeza haciendo que su cabello mojado se fuera solo  a un lado.

Tímida negué con la cabeza, Billy extrañado se acercó hasta el marco de la puerta.

En ese momento solo nuestras miradas hablaron, levanté mi rostro para verlo directo a los ojos, había cierto brillo en ellos.

Bastó ese gesto para que Billy inclinara su cabeza para estar a la altura de mis labios y poder besarlos con algo de ternura.

Mi cuerpo estaba vibrando, subí mis manos hasta su cuello para acercarlo más y hacerle entender que quería más, no tardó en captar el mensaje.

Pasó su lengua entre mis labios para hacerme abrir más mi boca y comenzar a devorarnos.

Fuimos adentrándonos a la cabaña hasta que Billy cerró la puerta.

Te Odio Pero Te AmoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora