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-¿Cómo sabes su nombre? -preguntó después de un tenso silencio.

-Solo respóndeme, rápido que no tenemos mucho tiempo -ella estaba temblando.

Hay algo aquí que no te está contando.

-Damon... Es el padre de los niños -digo. Esta parte no la debería estar diciendo ahorita.

-¿Es verdad que es el Boss de la mafia rusa y que te trata súper mal junto a los niños? ¿Que los golpea? -pregunta temblando aún.

-No, Damon con sus hijos es clase aparte. Se podrá ver muy rudo y toda la cosa pero... Es bueno para ellos -digo con una gran sonrisa.

-¿Y para ti? ¿Cómo te trata? -dice ella buscando mi mirada.

-Ehh... Me trata como lo que soy: la madre de sus hijos. Cumple con algunas de mis peticiones pero... Hasta allí. Más allá de eso nada, él tiene a su pareja -digo dando un suspiro.

Mentirosaaa, te va a crecer la nariz.

Cállate, maléfica.

-Te brillan los ojitos cuando hablas de él -dice mi madre sonriendo, a lo que yo bufo.

-Deja la mentira, Esmeralda -digo entornando los ojos, a lo que me da un jalón de pelo.

-Tengo algo que decirte -ella estaba nerviosa.

-Dime -le digo mirando analíticamente los dedos de sus manos, que juegan unos con otros.

-Tu hermana está viva.

¿¡QUÉ!? ¡NO! ¡NO PUEDE SER!

-Ayer, desde que había hablado contigo, estaba estresada porque había venido temprano. Está demasiado cambiada. Me mintió, ella fue la que me dijo de la existencia de Damon... Estaba con un chico llamado Jayden...

No, no puede ser.

-Ella quiere a los niños, me amenazó de muerte si no te hacía traerlos. Tiene a una gente vigilando esto. Tienes que irte con Axel -dice ella llorando-. Si llega antes de que te vayas, te puede quitar a Axel. Los quiere para ella. El chico, Jayden, no me inspira nada de confianza; tiene un aura de maldad, las cartas me lo dijeron, es malo al igual que ella -dice en un susurro-. Algo en ella ha cambiado, hay algo que la hizo así.

Me pongo de pie de inmediato.

-Vamos, ven conmigo -digo intentando que se ponga de pie.

-Es mi hija, no me haría daño -susurra ella algo confusa-. Vete tú, estaremos en comunicación. Toma -me entrega dos sobres-. Léelos solo si me pasa algo. Prométeme que si no me pasa nada no los leerás hasta que yo no esté -dice ella.

-Está bien, ¿pero vamos? Ven conmigo, te protegeré -digo tratando de persuadir su idea de quedarse.

-No, es mi hija, no me haría daño, la conozco. Es peligrosa para ti... Ahora que me cuentas todo lo que te hizo, no... Tengo miedo de lo que pueda hacerte Aleska. Ahora tu familia son esos dos hermosos pequeños, tienes que protegerlos. Ella me dijo cosas que no eran... Por eso estaba dispuesta a que cuando trajeras a los mellizos los entregaras, pero... Ahora sé que no es así -dice ella, dando un beso en mi frente-. Ve, que luego será muy tarde -dice, y salgo de la habitación.

Axel estaba en la sala con la chica que trajo el pie.

-Cuídala, por favor -le digo tomando la mano de Axel.

-Quiero despedirme de la abuela -dice Axel.

-Bien, mi amor, pero súper rápido, nos tenemos que ir -digo cuando la preocupación empieza a adueñarse de mí.

Esmeralda (En Edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora