7. Sol en Géminis, casa ocho

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Soy una mujer trastornada, vil y enferma.
Soy testaruda, tosca, muy extravagante.
Me gusta darle la contraria a quien se pone frente a mí y subirme sobre sus zapatos hasta que les duela.
Grito y me río a carcajadas estridentes.
No me gusta ser ni actuar como la señorita para lo que se me crío.
Escribo mucho.
Mi letra es angulosa, muy difícil de leer, porque así es más fácil que pocos me conozcan.
Tengo muchísimas opiniones.
No puedo parar de hablar y gritar, saltar de un lugar al otro, de un interés al otro.
Soy un pájaro.
Me siento como un pájaro.
Soy de espíritu libre.
Quiero aprender todos los idiomas para hablar con miles de personas y saber mil cosas.
Si pudiera subirme a un escenario y actuar como otra persona, lo haría.
Si pudiera subirme en un escenario e imitar las cien diferentes voces del público, lo haría.
Viví en un ambiente camaleónico, lleno de música, dibujos, libros, reflexión, análisis, poesía.
Mi amor, si pudiera, me vestiría como un hombre y al día siguiente como una mujer; me enamoraría de todos.
Sucia, terca, quejumbrosa, no me gusta callarme la boca y voy a hablar cuando nadie hable por los más débiles.
Yo no creo en dios, ni creo en el demonio, ni pienso que cuando muera caeré.
Voy a dormir por la eternidad esperando a despertar un día más viva de lo que he estado hoy.
No encajo.
No encajo con nadie y no quiero encajar.
Estoy enferma de ser el clavo cuadrado en el agujero redondo.
Yo ajusto, aprieto, incomodo.
No fui hecha para estos menesteres.
No sigo la regla, ni la norma.
Soy extraña, rara, muy vulgar... Me gusta retar.
Soy desapegada, independiente, ¡terrible!
No me pienso atar.
No estoy atada a nadie.
Mercurio con hambre, incapaz de cesar.
Nací para comunicar y expresar; busco una y mil maneras de hacerlo.
Dibujos, poemas, escritos, canciones, pinturas, formas...
Nací en una casa donde fui castrada del habla, donde se me cortaron los labios y garganta creyendo que fueron las alas.
Ya no lucí como un ave, sino como otro animal.
Y el animal mutó en mí.
El canto se volvió de letras.
He muerto muchas veces y vuelto a nacer.
Soy mi propio ecosistema. 

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