Capítulo 30.

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Natalia.

Terminé dos de mis trabajos, mientras Makis se daba una ducha luego de haber guardado su computadora, asomando mi rostro en el baño para ver justo cuando ella secaba su cuerpo, conectando nuestras miradas.

- En qué piensas, Afanador?-

- No estoy aburrida, prefiero decir que estoy inquieta.- Reí junto a ella.

- Y te vas a quedar ahí?- Asentí suavemente.

- Puedo?-

- Obvio.- Comenzó a vestirse, viéndose tierna con su pijama:

Una camiseta mía y un short que le quedaba demasiado pequeño.

Todas las habitaciones tenían camas de dos plazas, poniendo seguro en la puerta antes de recostarme en mi lado, teniéndola a ella rápidamente recostada en mi pecho.

- Mi familia es algo rara.- Acaricié su cabello.- Pero eso no significa que no te quieran. Deben estar hablando de ti ahora.-

- Tenía miedo de que me digan algo respecto a lo raro que es.-

- Lo nuestro?- Asintió suavemente.- Imagínate que yo soy más rara que cualquier otra cosa que piensen, tranquila.- Ella sonrió.

- No digas idioteces.-

- Es la verd...- Me calló, simplemente me besó y me dejó muda.

- Eres hermosa, eres perfecta.- Se sentó en mi regazo, abrazándome fuertemente.- Yo te quiero y me da igual que me digas que eres rara, nadie aquí te ve así. Ni siquiera tus cuñadas, que son las que muchas veces menos saben de ti.-

- Makis.-

- No, ahora me escuchas a mi.- Apretó mis mejillas.- Yo te quiero, idiota.- Conectó nuestras miradas.- Y me da igual la cantidad de veces que me digas eso, yo me encargaré de demostrarte que me gustas así, que te veo como una persona "normal" ve a otra.-

- Basta.-

- Me gustas así.-

La abracé fuertemente, sintiendo como ella me correspondió, antes de llenar de besos mi rostro.

Todo fue suave, delicado.

El primer orgasmo fue por hacer el amor.

Y el segundo, el tercero y los que le siguieron fueron intentos de Makis por ser ella quien mandaba, pero yo fácilmente la dejé recostada, tomándola del cuello mientras entraba cada vez más profundo en ella.

Tiré el preservativo mientras ella seguía teniendo su respiración errática y sus piernas temblando, repartiendo besos por la zona antes de subir lentamente.

- Basta, por favor.- Susurró antes de que deje un beso en su entrepierna.

Acerqué su ropa a la cama, vistiendonos rápidamente antes de cubrir nuestros cuerpos con las sábanas.

- Qué pasó?- Se pegó a mi cuerpo, como si buscaría caricias.- Fue mucho?-

- A veces es aún más.- Acaricié su cabello.- Pero quizás hace tiempo no lo hacíamos así.- Me abrazó fuertemente, siendo inevitable reírme.

- Te quiero.- Conectó nuestras miradas.

- Yo más.-

Nos despertamos temprano, siendo ella quien hizo el desayuno mientras yo continuaba con mis trabajos, sintiendo las manos de mamá acomodar el cuello de mi polo.

- No aprenderás más.- Dejó un suave beso en mi frente, antes de ayudar a Makis, quien cada vez parecía llevarse mejor con mi familia.

Eso me gusta.

Su blusa no era como la típica que utilizaba para el colegio y me imaginé lo que podría pasar en unos años:

Ella preparando el desayuno mientras yo le daba leche de fórmula al posible enjendro que nos hizo despertarnos temprano por su llanto.

Un poco rápido todo, no?

Quiero que mi vida sea al lado de Makis.

Y quiero trabajar para conseguir que seamos felices, sin importar lo que pueda costarnos.

Makis le dio una leída rápida al trabajo antes de confirmar que le gustaba, dejando un beso en su mejilla para que mamá nos mire con ternura.

- Qué?-

- Nada, solo me siento feliz por ti.- Alzó sus hombros.- Y me recuerdan a tu padre y a mi a su edad, incluso unos años antes.-

Mis padres se habían conocido de pequeños, pero con el tiempo se dieron cuenta de lo feliz que eran cuando estaban con el otro y de que cuando estaban juntos, pensaban en si era correcto robarle un beso al otro y así estuvieron meses sin saber que los dos querían lo mismo, hasta que pasó.

Y un tiempo después llegó Nicolás.

Cosas que pasan, no?

Descuidos.

Que espero no tener con Makis. Por lo menos hasta que sea más común tocar el tema entre nosotras.

Pero quería que pase, de eso estaba segura.

Solo que aún no era el momento.

Cuando Nadie Ve- (Ventino)[Makia]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora