capítulo 2

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Te encontré y ahora te enamoraré una y mil veces en todas nuestras vidas.

Ethan

El solo del atardecer se ocultaba entre las copas de los árboles, tornando el cielo con fulgores amarillos-rojizos. Una risa particular llamó mi atención, así que, decidido empecé a seguir aquel sonido, al llegar a un claro, junto a un río, la vi sentada contemplando el ocaso, intenté acercarme, pero mis piernas no respondían, era como si una fuerza sobrenatural me lo impidiera.

¿Qué está pasando? ¿Por qué no me puedo acercar a ella? , pensaba mientras trataba de acercarme a ella una vez más.

De pronto, aquel hermoso claro, se convirtió en un lugar sombrío, con priscos, algunos altos otros no tanto, encontrándome en la orilla de uno de ellos.

Y, para llegar al lugar donde se encontraba aquella silueta, tenía que pasar por un río de lava.

Y sin previo aviso, una risa ronca, tétrica. Del susto di un paso hacia atrás, provocando que casi cayera al vacío.

Soley

Después de la clase, Sofía pellizcado el brazo.

— Estás en otro mundo, amiga. ¿Qué te pasa? —se rió.

— en lo que dijo el profesor sobre las almas gemelas ¿ustedes creen que existen? —pregunta.

— no lo sé, pero deberíamos investigar— respondió Sofía, emocionada.

— sí, sería interesante saber si lo que dice el profesor es cierto— añadió Noah

En la tarde nos sumergimos en los libros en la red. Descubrimos que en muchas culturas antiguas las almas gemelas se comunicaban a través de sueños y visiones. Los relatos hablaban de encuentro místicos y conexiones que desafían la lógica.

Mis pensamientos volaban hacia mis sueños repetidos con aquel chico en el bosque. La luz del sol se filtraba entre las hojas, creando un juego de sombras y luces que danzaban a nuestro alrededor. Él siempre estaba allí, con una sonrisa que iluminaba mi mundo.

Decidimos realizar una meditación guiada. Esa noche, rodeados de velas y melodías suaves, cerramos los y nos enfocamos en la respiración. La atmosfera estaba impregnada de calma, como si el tiempo hubiera detenido

De repente, una imagen del chico emergió de mi mente, más vivida que nunca. Su rostro era familiar, sus ojos brillaban con una luz que atravesaba mi alma. La experiencia fue abrumadora

— Tal vez esos sueños son una señal —, sugirió, su voz llena de entusiasmo

—No te dejes llevar por las fantasías—, advirtió Noah, aunque sin dureza.

Yo sabía que no era solo un sueño. Aunque no se su nombre, sé que mi alma lo recuerda. Y eso basta para seguir buscándolo. 

MI Luz En La OscuridadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora