Tu Hermano te Protegerá

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Nota: Omegaverse no centrado en una pareja.

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- Pero él no tiene la culpa, cariño!! – gritaba su madre, pero era inútil, ese hombre ya no entendía a razones

- Me importa una mierda! – levantó su mano y abofeteó a su hijo mayor, quien lloraba en completo silencio

- CARIÑO!! – la mujer omega se arrodilló junto a su cachorro y lo abrazó

- Ya no me sirves para nada, Taiju – sentenció el señor Shiba – Ve a tu dormitorio y no salgas hasta que te lo ordene

- Si, padre – murmuró, hizo una reverencia y subió las escaleras. Grande fue su sorpresa al ver a Hakkai sentado en su cama – Qué haces aquí? – preguntó limpiando sus lágrimas; el pequeño de apenas 4 añitos corrió hacía él y empezó a estirar sus manitas indicándole que se agachara, apenas lo hizo, el mayor recibió varios besitos en su mejilla lastimada

- Ya mejor? – preguntó sonriendo ampliamente y él sólo pudo atinar a abrazarlo con todas sus fuerzas – Todavía duele?

- No, ya estoy bien – sonrió conteniendo las ganas de volver a llorar – Ahora deberías irte – acarició sus cortos cabellos – Estoy castigado y no quiero que te castiguen a ti también

- Po' qué castigaron? Rompiste algo?

- Hakkai, ven aquí – lo llamó su madre – Y Taiju... lo siento mucho

- No es tu culpa, mamá...

Realmente no era culpa de nadie, sólo habían sido cosas del azar. Se supone que el examen para conocer tu género secundario se hacía cuando cumplías 5 años, pero por su terquedad terminaron haciéndoselo un año tarde junto a su hermana menor, Yuzuha... Ella resultó ser una alpha, su padre estaba muy feliz por aquel resultado, pero que su primogénito fuera un omega le cayó como balde de agua helada; lo insultó todo el camino a casa y con esa bofetada terminó por romper cualquier cariño que el de ojos amarillos pudiera haberle tenido, a sus ojos, ellos dos ya no eran familia.

Pasó el tiempo y con este, el día del examen de Hakkai. Taiju sabía la respuesta, era más que evidente, por lo que acompañó a su hermanito en el proceso y cuando el médico anunció que el menor era un omega, sin ningún temor se puso frente a este, recibiendo de lleno la bofetada que iba dirigida a su pequeña carita

- Apártate, Taiju!! – exigió el hombre, pero él no se movió ni un centímetro

- Ni loco!! – contestó – No dejaré que toques a mi hermano!! – el hombre iba a golpearlo nuevamente, pero esta vez, su hija y su esposa también se interpusieron

- Golpearlos no cambiará nada – dijo la mujer de largo cabello castaño y ojos azules – Métete eso en la cabeza, Jun – el hombre bajó su puño alzado y salió de la clínica hecho una furia, recién ahí Hakkai empezó a llorar a todo pulmón aferrándose a la camiseta de su hermano mayor

- Ya, tranquilo – dijo este tomándolo en brazos con algo de dificultad – Todo va a estar bien. Te juro que papá no volverá a asustarte. Tu hermano te protegerá – le sonrió y el pequeño cachorro ocultó su carita en el cuello de su hermano... Las promesas de Taiju no eran vacías, el planeaba cumplirla aunque le costara la vida


Los tres crecieron siendo muy unidos, especialmente los dos varones que siempre estaban juntos. Taiju cuidaba a su hermano como si fuera su propio cachorro, siempre se preocupaba por su bienestar y recibía en respuesta un sinfín de demostraciones de afecto; el mayor ansiaba que las cosas siguieran así para siempre, pero un día Mitsuya llegó a sus vidas y ellos, poco a poco, empezaron a distanciarse... No era de extrañar, Hakkai tenía 14 y había encontrado a su destinado, era normal que quiera pasar todo el tiempo con él, pero para el ahora musculoso y tatuado omega era difícil de asumir, él seguía viendo al de ojos azules como a un niño y ver que empezaba a proyectarse a futuro con un chico le daba algo de rabia, sobretodo porque él aún no había encontrado a su destinado y dudaba seriamente que eso fuera a ocurrir, mucho menos ahora que su padre había vuelto a casa

☆Hermanos Shiba☆ One-ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora