Shiba inu (Mitsukkai)

304 17 7
                                    


Como todas las tardes después de clases, sin importar el clima, Mitsuya Takashi le puso la correa a Miro, su adorado perro de raza shiba inu, y lo sacó a pasear. Era una de las últimas tardes de otoño del año y las calles estaban envueltas por una niebla lo suficientemente densa como para perderse en sus pensamientos... Estaba molesto, otra vez su madre tendría que trabajar en Navidad (al menos este año le había avisado con tiempo) y su padre no daba luces de vida; no es que le importara, pero odiaba que su estúpido progenitor tuviera abandonadas a sus hermanas, ellas eran muy pequeñas y les costaba comprender el concepto de "padres separados", él debería al menos hacer el esfuerzo de pasar a saludarlas durante las festividades, pero eso no iba a pasar

- Viejo de mier- – iba a despotricar, pero los fuertes ladridos de su mascota le hicieron sobresaltarse – Qué sucede, Miro? – era un perro muy fiel y cariñoso, rasgos propios de su raza, pero también era desconfiado con los extraños y sobreprotector, por lo que siempre que se ponía a ladrar así, el pelilila se ponía alerta; la imagen de un chico alto corriendo hacía ellos se hizo visible a unos cuantos metros y finalmente ambos adolescentes chocaron – Argh! Fíjate por dónde vas, idiota!! – se quejó el de cejas partidas

- L-lo siento mucho! – se disculpó; Miro no dejaba de ladrar e intentaba saltarle encima, pero no podía porque Mitsuya agarró con fuerza la correa – Oye, oye, tranquilo, amiguito! No iba a hacerle nada a tu dueño! – se apartó temeroso

- Miro, tranquilo – le acarició la cabeza y el animal se tranquilizó, jadeando con la lengua afuera y meneando la cola; el más bajo miró al peliazul – Y tú ten más cuidado, idiota

- Oye, deja de llamarme "idiota"! Tengo nombre, sabes?! – se puso de pie y sacudió su ropa, notando que había caído en una charca – Maldita sea, mi hermano me va a regañar – hizo puchero

- Necesitas ayuda? – y el chico de bonitos ojos azules miró al desconocido con sorpresa

- Qué dijiste?

- Que si quieres que te ayude. No sé por qué corrías, pero vivo aquí cerca y tengo ropa que podría prestarte

- Lo dices en serio? – el mayor asintió – Muchísimas gracias – pero el perro le gruñó – ...Muerde?

- Sólo si eres una amenaza para mí – bromeó, pero de todos modos, el más alto le siguió unos cuantos metros más atrás para no invadir su espacio personal y ser considerado una amenaza para el animal


- Y a todo esto, cómo te llamas? – le preguntó el de ojos color lila al chico que se había puesto un pantalón de su amigo Draken y una camiseta que su padre había dejado abandonada en casa una vez se fue

- Shiba Hakkai – y el más bajo se puso a reír – Qué es tan gracioso?!

- Miro es un "shiba" – sostenía su estómago mientras reía – Eres el primo de mi perro!! – el menor se sintió avergonzado, pero no dijo nada al no saber como responder semejante ocurrencia – Yo me llamo Mitsuya Takashi

- Un... gusto conocerte, Mitsuya y... gracias por esto – señaló la ropa – Tienes una bolsa que me prestes para meter la mía mojada?

- Claro – y se levantó yendo a la cocina, dejando al chico a solas con su mascota

- Hola, amiguito – se acercó estirando su mano tímidamente, pero para su sorpresa, el perro se dejó acariciar – Que buen chico eres – sonrió frotando detrás de sus orejas – Perdón por asustarte

- Quién lo diría! Te gustan los animales – dijo Mitsuya con una sonrisa – Tienes alguna mascota?

- No, ninguna. Mi hermano odia los perros y mi hermana es alérgica a los gatos, y siempre que pedí una mascota, mis padres me dijeron que no era lo suficientemente responsable como cuidar de otro ser vivo... y tienen razón – suspiró – Tu perro se llama Miro, verdad? – el mayor asintió – Es hermoso – dijo sin dejar de hacerle cariño; el animalito parecía muy feliz

- Parece que le agradas – se miraron a los ojos fijamente por unos segundos y se sonrojaron violentamente

- C-creo que debería irme – sonrió nervioso

- E-espera, dame tu número! Para seguir en contacto, digo, ya sabes – estaba nervioso, pero por algún motivo, eso era todo lo que quería, tanto que no pudo ocultar su felicidad cuando el menor asintió e intercambiaron números...


No pasó mucho para que su amistad se convirtiera en algo más. La fiesta de Navidad en la casa de Mitsuya fue simplemente maravillosa, todos usaban suéteres navideños bordados por aquel cuyo sueño era ser diseñador, la comida preparada por este y su madre estaba exquisita y la cereza del pastel fue cuando Yuzuha y Taiju, los hermanos mayores de Hakkai, llegaron con un montón de regalos para todos

- Miro, ven aquí – lo llamó el menor de los Shiba y el perro se subió a su regazo empezando a lamerle la cara – Quieto, quieto! – reía y el animalito se detuvo – Buen chico – le dio unas caricias y luego le puso un cinto que simulaba cuernos de reno – Listo! Ahora vamos a juego! – sonrió y todos les sacaron fotos...

Los momentos con su novio siempre eran momentos de felicidad para Takashi, los cuales eran guardados como hermosos recuerdos en su corazón... Hakkai abrió la puerta y se sentó junto a él, acariciando su brazo suavemente

- Cómo te sientes hoy, Taka-chan? – preguntó el menor, cuyos cabellos estaban tan largos que le llegaban a los hombros

- Mejor – sonrió y sintió los suaves labios de su pareja contra su frente; había sido un suave y cálido beso de esos labios que lo volvían loco – Cómo está Miro?

- Mucho mejor – respondió tranquilo – Ya puede caminar solito, me puse a llorar cuando lo vi

- Gracias al cielo – suspiró. En uno de sus típicos paseos con su mascota, un imbécil lo atropelló a él y a su perro, ya se había alegrado al saber que Miro no tenía nada grave, sólo una pata rota, y saber que ya se encontraba mejor le alivió enormemente

- Agradécele a Taiju que me haya dejado llevarlo a casa – rió – El idiota está encantado con él

- Y eso que odiaba los perros – se rió, pero rápidamente empezó a toser – Maldita sea... esto duele como el infierno...

- Tranquilo, sé que vas a estar bien – le acarició el rostro

- Te irás pronto? – preguntó poniéndole ojitos de cachorro regañado y su novio negó para luego besar sus labios y acostarse a su lado en la camilla

- No, me quedaré contigo hasta tarde, tengo muchos chismes que contarte...


- Miro, a pasear!! – gritó Hakkai y el perro se acercó a él moviendo la cola rápidamente – Parece que alguien está feliz – sonrió rascándole atrás de las orejas; le puso la correa y abrió la puerta de su casa – Oh! Espera un poquito, casi se me olvida – se acercó a fotografía que colgaba de la pared, besó sus dedos y depositó estos en la imagen de su amado – Ya volvemos, Taka-chan – se despidió y sacó a pasear al hiperactivo animal

Hacía un sol espléndido y la temperatura era perfecta. En días como esos le gustaba recordar los momentos que pasó con su pareja antes de que este pasara a mejor vida por una falla múltiple de órganos durante su hospitalización, creyó que se quedaría sin fuerzas, aquel perro le sacó de aquel agujero, le hizo ver que ya había llorado demasiado y que tenía que seguir adelante, pues a su amado Takashi no le gustaría verlo así de mal... Caminó con Miro por el parque de perros y sintió que de a poco estaba retomando su vida


☆Hermanos Shiba☆ One-ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora