¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
______ Seymour
El sonido de un silbato me hizo reaccionar a lo que fuí rápidamente a dónde se producía. Yeong-su estaba caminando frente a mí, parecía feliz a lo que sonreí.
— ¡Señor Han! Rápido.
— ¿A dónde vas? — Su-yeong sujetó a Yeong-su.
— Cielos.
— Su-yeong, es mi amigo. Me ayudó.
Mi cara tomó otra facción, dudosa. Cuando finalmente logré ver, era al parecer un monstruo, pero parecía no lastimar a nadie ya que hasta nos saludó, le devolví el gesto sonriendo. Algo que comprendí es que como puede haber monstruos malos, cómo buenos. Al igual que los humanos.
— ¡No! — lanzaron algo a lo que quise interponerme pero simplemente no reaccionaba.
— ¡Fuera del camino!
— ¡No! — Yeong-su gritaba y lo que único que hice fué abrazarlo y taparle la vista.
— Quitense.
— ¡No!
— ¡Basta! — llegó Hyun-soo a mi lado, solo viéndome.
— ¡No!
— No nos atacará — su cara mostraba preocupación.
— Si, pero ...
— ¡No sabes cómo cambiará! — está vez habló la señora del perro.
— ¡Si quisiera ya nos habría matado! — dejo de abrazar a Yeong-su para defender la postura de Soo.
— ¡Dispara! ¡Es un monstruo — miro a la niña que ahora sostenía al más pequeño.
— ¡No! ¡No lo hagas! — las lágrimas yacían presentes en sus ojos y cara.
— ¡Mierda! — terminaron prendiendole fuego y matandolo.
Miré a Soo, parecía paralizado ante lo que acababa de suceder. Lo entiendo, si eso le hicieron a ese monstruo indefenso, ¿qué le harán a él? Supongo que eso piensa.
Ni si quiera me habló y se fué, yendo a la dirección del chico sospechoso.
— Creo que tienes razón. Los humanos y monstruos no deberían coexistir — comentó Hyun-soo.
— Es inevitable — el chico sospechoso se acercó a los niños por lo que rápidamente yo fuí a ellos.
— No llores, Yeong-su. Vengan — tomé a ambos de los hombros parándolos de su lugar.
— Hyun-soo, no creo que sepas escojer buenas amistades — me fuí de ahí.
Desde que conoció a ese chico, ha estado cambiando totalmente. Ya no me habla mucho, ni si quiera a dirigirme una sola palabra. Aunque me duela, supongo que lo nuestro fué pasajero, pero me hizo sentir cosas que en mi vida había sentido, que jamás lo olvidaré.