Tweek tenía 5 años cuando lo conoció, en un parque no muy lejano a su casa donde él iba a jugar con su madre cuando esta recordaba su existencia.
Le gustaba ese parque porque era solitario, muy pocas veces había visto personas ahí y comúnmente si había era su amiguito Butters, un niño que también jugaba solo y cuando estaban juntos jugaban a construir castillos de arena donde ambos eran guerreros que cuidaban a su princesa.
Ese día de otoño había sido especial, no estaba su amiguito, pero había un niño jugando en la misma casita de arena donde él siempre jugaba, dándole curiosidad por no haberlo visto nunca antes y emoción al verlo. Era un niño de chullo azul con ojos verdes, muy lindo en realidad.
Quiso jugar con él, pero el chico se le quedaba viendo como si fuera un bicho raro, cosa que le asustó y lo hizo no querer hablarle, le daba miedo aquella mirada matadora que el niño le había lanzado cuando vio sus intenciones de saludarlo.
Después de unos minutos, el niño pelinegro suspiró, tampoco era su intención que el otro niño se hiciera bolita en una esquina y jugara susurrando, como para no molestarlo.
-Me llamó Craig. -Dijo el niño del chullo azul. -Tu eres...
- ¡Ack!, ¡Mucha presión!, ¡Dios! -Tweek no aguantaba las situaciones tensas y era obvio que iba a explotar. -Yo, yo soy... Tweek.
-Eres muy raro. -Craig no se guardaba lo que pensaba. - ¿Quieres jugar a algo?
Tweek asintió, acercándose al niño que estaba viéndolo fijamente mientras lo hacía.
-Si, ¿te gusta los juegos de guerreros y brujos? Con mi amigo Butters jugamos a eso y ¡Ack! Es muy divertido.
Craig asintió, haciendo muy feliz a ese niño esa tarde.
Sin embargo, rápidamente de un parpadeo a otro Tweek se encontraba en la escuela, en un día que sabía que perfectamente era una pesadilla. Una pesadilla espantosa que, si paso en realidad. Cuando pasaron los años, Tweek y Craig si se siguieron viendo en el patio, sin embargo, el día que quiso hablarle en la escuela, este lo desconoció.
-Lo siento raro, no soy al chico que buscas. -Le había dicho en tono burlón el ahora chico de 12 años cuando Tweek se le acercó a platicar, viéndolo de forma despectiva a su estado maniaco y haciendo que varios lo voltearán a ver.
- ¡Ja! ¡Que ternura! El raro quiere ser amigo de Craig. -Había dicho ¿Cartman?, ¿Stan? No recordaba bien de quien había sido esa voz, pero recordaba perfectamente que todo el mundo se río de él, que tuvo que faltar casi un mes a la escuela pro el ataque de pánico que esto le ocasiono y que, jamás volvió a ser el mismo.
¿Por qué a pesar de eso lo seguía amando? Pues por imbécil, porque se había enamorado de su amiguito pequeño y no le importo lo que le hizo Craig, sabía que el chico estaba en problemas con sus padres y lo que menos necesitaba era problemas en la escuela, por eso seguía las normas que la sociedad la había puesto, por eso lo había lastimado así.
O eso es lo que siempre se recordaba a sí mismo para no caer en la locura.
Su alarma sonó y solo se paró como pudo, metiéndose a bañar rápidamente y poniéndose la ropa que siempre usaba y que había extra en la casa de su amigo Pip, esos malditos sueños le recordaban una cosa, Craig solo iba a jugar con él, no debía ceder.
Craig no lo amaba, estaba obsesionado y no con él, con Kweet una versión alocada de él que claramente nadie debía conocer, pero en el fondo de su corazón, las lágrimas no se hacían de esperar pues seguía doliendo.
Intento olvidarlo, juraba que sí, pero nada había funcionado así que no le quedó de otra que secarse aquellos sentimientos, cambiarse de forma correcta y bajar a desayunar donde Pip le había hecho, como siempre, su café con algo de fruta para que tuvieran energía.
Hablaron de tonterías y salieron juntos a la escuela, el día estaba preciosa y el humor de Tweek estaba mejorando cada vez más, ayudo mucho que Leo también los alcanzará y los tres mejores amigos vinieran como si nada por la escuela.
Hasta que los encontró Kyle.
-Hola Tweek... tú eres Leo, ¿verdad? -Kyle sonrió, pero Butters lo vio mal, muchos años en la primaria él ayudaba a Eric y Kenny a pasar los cursos, y los 4 siempre se olvidaban de hasta su maldito nombre. -Chicos me pasan su número, debemos hacer un proyecto libre como entrada a las olimpiadas, Wendy y yo pensábamos que podía hacer un plano geométrico de la universidad, con ecuaciones integrales.
-Suena bien. -Tweek no iba a aportar, tenía mejores cosas que hacer como ensayar. -Les pasamos nuestros números.
Leo agradeció que Tweek ya tuviera los teléfonos, lo que ayudo mucho a que no supieran su verdadera identidad y una vez que se fue el chico, Leo suspiró cansado.
-Anoche no pude dormir de los nervios de esas olimpiadas. -Leo estaba cansado, necesitaba volver a tocar la batería para relajarse, esa era su mayor pasión. - ¿Cómo les fue en la noche?
-Yo dormí bien, Chris fue a verme y nos dio los teléfonos. -Pip había llegado hace poco tiempo, por lo que no sabía muy bien el pasado de ambos chicos con los "populares". -Además creo que amenace al temible diablo sin querer.
- ¿¡Qué!? -Si Butters tenía sueño eso se lo quito de inmediato. - ¡Estas demente Pip!
- ¡Fue un accidente, mi estimado amigo!, ¡Lo juro! -Se disculpaba el rubio con sombrero haciendo reír al rubio de camisa verde.
-No te enojes con el Leo, no pasó a mayores y, además, creo que le gusto. -El de suéter azul se quedó viendo a sus dos amigos con coraje, ojalá hubiera presenciado eso. -Por cierto, Pip le das las gracias de nuestra parte a Chris... y yo tampoco dormí bien, a veces olvido que él no es una persona que me convenga.
- ¿Por qué lo dices, mi estimado amigo? -Pip se veía preocupado mientras Leo asentía y caminaban a su salón, no era normal de Tweek que fuera depresivo, solo paranoico.
-Recordaba la vez que intenté ser su amigo, en la secundaria... ¿Lo recuerdas Butters? - Leo vio un momento el rostro decaído de Tweek y asintió, como odiaba a veces la maldita adolescencia, los problemas de los adultos debían de ser más fáciles que esta mierda.
Recuerda haber visto como espectador que Cartman molestaba a Tweek, que Craig se hizo el loco y como a Tweek se le partió el corazón, desde ese día se sintió identificado con el rubio y prometió ser de los mejores amigos incondicionales de Tweek para que fuera así viceversa.
-Tranquilo, pasado es pasado yo creo que ha cambiado, los problemas de su casa influyeron mucho ese día y, bueno, ahora todos somos jóvenes y siempre habrá nuevos trenes que tomar. -Intentó consolar Butters a Tweek, haciendo que le rubio asintiera con una sonrisa, tenía razón, el futuro todavía era muy joven para ellos.
-No se si vale la pena jugar ese juego. -Se abrió el rubio haciendo que sus mejores amigos se quedarán pensando, ambos jugaban el mismo juego con la misma baraja.
-No lo sé Tweek, debes ver que tanto tienes para perder y si le gana a lo que puedas llegar a ganar, bueno, juega. -Leo se rasco la nuca, un poco frustrado. -En mi baraja pierdo demasiado aun cuando consiga migajas del amor de Keneth, no vale la pena... pero esa es la mía, la tuya es diferente.
-Exacto. -Animó Pip. -Tú ya probaste el fruto prohibido de su carne, sabes a lo que apuestas.
Los tres amigos se echaron a reír por la formade que Pip dijo que había tenido sexo con Craig, el rubio amaba a sus amigospor eso, porque junto con ellos sentía que podía comerse completamente al mundoy deseaba que nada en esta vida los separa.
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Al ritmo de la melodía
FanfictionEste fanfic es el remake de "Al ritmo de la canción" que escribí antes. Tweek, Leo y Pip son tres mejores amigos invisibles en su escuela que, sin querer tienen una doble vida con una banda junto a dos de los chicos más populares de su mismo institu...