La alfa se quedó boquiabierta. ¡No era posible! Estilizada, alta, serena, elegante, esa omega parecía haber escapado de las páginas de una revista de modas. No podía ser Minatozaki Sana. Quizá era una hermana o prima, pero ciertamente no la omega que había conocido en la tienda de comestibles.
Haewon ya había salido del auto. Se detuvo como si hubiese olvidado algo, luego corrió hacia el lado del coche donde estaba su madre. Cuando Jihyo abrió la ventana para atender al llamado de los nudillos de la doceañera, esta se inclinó hacia ella y le dió uno de sus fuertes abrazos afectuosos y un sonoro beso en la mejilla que la hicieron sonreír.
—Adiós, mami.
—Hasta pronto, mi pequeña. ¿Tienes el número de teléfono de mi hotel para dárselo a la señora Minatozaki?
Haewon se palmeó el bolsillo de sus jeans.
—Sí, aquí está.
—Pórtate bien, bebé.
—Sí, mami.
Cuando alzó la mirada, vio que Sana estaba parada detrás de Sullyoon, con las manos sobre los hombros de la niña. Ojos oscuros fríos y reprobadores, la escudriñaban. Pues sí, era la misma mujer, después de todo. La mirada de Minatozaki Sana podría congelar la sandía en un almuerzo campestre primaveral, decidió mientras sacaba el auto de su entrada para tomar su vuelo.
Por la noche en casa de las Minatozaki, dos jovencitas y una omega pensativa estaban a punto de terminar de cenar.
—¿Quieres más spaghettis Haewonnie? —preguntó Sana, por segunda vez.
—No, gracias, Sana unnie... —Se apresuró a responder la jovencita.
—Ya se lo habías preguntado, ma... —Le regañó Sullyoon a su madre con extrañeza —Después que lavemos los platos, Hae y yo vamos a practicar nuestra coreo —Notificó la castaña menor y Sana sonrió de lado.
—Buena idea, pero primero harán su tarea escolar, eh... —Les advirtió con los ojos entrecerrados.
Sullyoon intercambió una mirada de inteligencia con su amiga y las dos sonrieron.
—Me alegra de verdad que me haya permitido pasar la noche aquí, Sana unnie —Habló Hae, mientras llevaba su plato vacío al fregadero —La cena estuvo deliciosa. Mami lo intenta, pero no es tan buena cocinera. Casi siempre comemos alimentos preparados de algún restaurante, dice ella que es más importante que me alimente bien o algo así... —Comentó arrugando su pequeña nariz.
—Gracias. En realidad me gusta cocinar y no se me da tan mal... —Comentó la omega, alardeando.
—La mayoría de las veces ayudo a mi mamá a cocinar. —Comentó la pequeña Minatozaki, sonriente.
—¿En serio? —Los ojos de la pequeña pelicorta brillaron por demás.
—Sí —Asintió, terminando de masticar el pedazo de pan. Sana admiró como los ojos de Sullyoon brillaban con orgullo —Cocinamos desde una sencilla tortilla hasta una lasagna juntas. —admitió tomando la mano de su madre. Sana besó el dorso de la pequeña mano haciendo sonreír a su niña.
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𝑭𝒂𝒍𝒍 𝑰𝒏 𝑳𝒐𝒗𝒆 ✾ {Sahyo} G!p
Hayran Kurgu"-Mami, ¿has pensado en casarte alguna vez? -Preguntó aquella cachorra de hermosos ojos almendrados y oscuros. Minatozaki Sana no lo había pensado antes. Compartir su vida con un alfa era una experiencia que nunca consideró y en esa etapa de su vida...