Capitulo 32

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Capitulo 32

Despertar
Parte 2

Después de unos minutos la tía Stell al fin pudo calmarme, baje la mirada bastante avergonzada y ella solo me abrazo.

- Tranquila, ya todo está bien

- Perdón por todo este desastre

- No pasa nada, Tranquila... Me preocupas te mucho Icel, cuando Sabina me llamo un escalofrío me recorrió la espalda

- Perdoname - Dije mientras las lágrimas caían de mis ojos

- Tranquila, ya todo está bien... Anda quítate esa ropa sucia y date un baño, eso te ayudará

- ...Ok

- Bajaré a ver a los chicos, y vuelvo ¿Ok?

- Si -dije mientras me quedaba sola en el baño

Me quedé parada en silencio por un par de minutos hasta que tuve la fuerza de quitarme la ropa y meterme a la ducha. De pronto un deja vu me invadió. Y ahí estaba de nuevo, sentada en una orilla de la ducha sintiendo el agua caliente recorrer mi piel mientras mi mente me bombardeaba de preguntas y respuestas. Y con cada una de ellas, mi corazón se quebraba más y más, y el sentimiento de estupidez hacia mi, crecía.

Narra Harry

Cuando vi a Icel en el lago de inmediato supe que algo pasaba, su mirada inundada en lágrimas y sus ojos llenos de dolor y rabia me generaron un escalofrío. Me acerqué a ella para saber que pasaba, y no fue difícil. Su novio, ese maldito había hecho algo, y ahora ella estaba sufriendo a causa de ese algo.

Cuando al fin termino su llamada con la segunda persona mi mano sujeto su brazo con fuerza intentando hacerla volver a la realidad, pero ella solo me miró con esos ojos inundados en la grimas y entonces su respiración se aceleró para luego su mirada cambiar a unos ojos llenos de miedo. Me aparto de ella y se subió a su bicicleta intentando huir de todos. De inmediato jale mi bicicleta y solo me coloque una camiseta para salir detrás de ella, no sin antes tomar sus zapatos los cuales había dejado.

Intente atraparla pero se encerró en su casa, toque como loco a esa puerta deseando que me abriera pero nada paso. Sabían llamo a la señora Stella y aún que aseguran que no tardó en llegar, yo juraría que la espera fue eterna. La señora Stell Abrió las casa y subió en busca de Icel. Todos corrimos detrás de ella pero entonces escuchamos ruidos en su baño, nos detuvimos en la entrada mientras veíamos a Icel tirada en el piso.

Quise entrar pero Sabina me detuvo, Stell consolaba a Icel mientras ella lloraba. Sentía como mi corazón se quebraba, odiaba verla triste, pero esto. Verla así era una tortura. Verla y no poder hacer nada. Un nudo se formó en mi garganta y volví a verla, sus delgadas piernas temblando en el piso del baño mientras ella se escondía detrás de su tía y un ataque de ansiedad le prohíbia respirar. Tuvimos que salir de ahí pero realmente no quería, solo quería abrazar a Icel y decirle que todo estaría bien, pero no podía hacerlo.

Esperamos por varios minutos en la sala de la casa, me quedé sentado en silencio mientras cuidaba bien de los zapatos de Icel hasta que Stella apareció de nuevo en la sala.

- ¿¡Como está!? - Pregunté mientras me levantaba rápidamente

- Ya está más tranquila, le dije que se diera un baño

- ¿Podemos verla? - Pregunto Sabina

- Lo mejor sería que la dejemos sola un rato, vuelvan a casa, yo les avisaré como está

- De acuerdo - dijeron todos mientras tomaban su cosas

- Stella - Susurré mientras me acercaba a ella

- Harry

- Ella... olvidó sus zapatos... ¿Podría dárselos por mi? - Susurré con un nudo en la garganta

- Lo haré cariño. Gracias por preocuparte por ella, se que te importa mucho

- No se imagina cuánto

- Creo saberlo

Narra Icel

Cómo pude, sali de la ducha, me arrastre a mi cama y me escondí debajo de las sabanas mientras acariciaba a Lex. No podía dejar de pensar en toda la mierda que le aguante a Alexander por años y como siempre pensé en no herirlo. Aún si eso era poner su felicidad por sobre encima de la mía.

Estaba recostada en mi cama mientras mi mente recordaba cada palabra, entonces volví a sentir las manos de Alexander recorriendo mis muslos. Tocando los, apretando los. De pronto las náuseas volvieron y las lágrimas callejón en la almohada, me sentía asquerosa... Sucia...
Cerré los ojos por unos minutos deceando que toda esa mierda desapareciera, pero en su lugar todo empeoró.

De pronto me encontré sumergida en un recuerdo de cuando tenía dieciséis años.
Alexander y yo ya éramos novios, no llevamos mucho pero esa tarde me quedé en su casa... Habían organizado una fiesta... Fue la primera vez que lo vi ebrio... El me subió a su habitación y recuerdo lo nerviosa que estaba, el era mi primer novio y yo no sabía que hacer... Era muy lindo, jamás había sido malo conmigo. Entonces nos besamos... El acaricio mi mejilla y me susurraba cosas lindas al oído... Entonces yo caí.

Comenzó a meter sus manos por debajo de mi falda y una sensación de nervios me recorrió la espalda, me apretaba los muslos mientras el seguía besándome desenfrenadamente, entonces me di cuenta que no estaba lista. Intente detenerlo pero, solo balbuceaba tonterías, bajo los besos a mi cuello y me tiro en su cama, desaboto mi camisa y comenzó a meter sus manos... De la nada se quedó dormido y entonces todo eso se detuvo.

Me levanté con las piernas aun temblando y caminé hacia el baño... No entendía que había pasado, solo sabía que si el no se hubiera quedado dormido... Esa noche pude haber sido violada sin siquiera poder decir nada... Solo tenía dieciséis años... Solo quería sentirme amada.

Cuando me mire al espejo pude notar las marcas que Alex me había dejado en el cuello, me había dejado una mordida bastante fea y había rito mis medias... No recuerdo bien como es que hice para icultarselo a mamá, pero así lo hice.

Al día siguiente Alexander me llevo un ramo de rosas para disculparse por su comportamiento, justificándose en que estaba demasiado ebrio... Siempre le perdone todo... Pero hoy después de tantos años... He dejado de acerlo.

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30/12/2023

Palabras. 1044

Solo un verano Donde viven las historias. Descúbrelo ahora