SECRETOS OSCUROS
A veces, la vida nos sorprende con golpes crueles, esos que descolocan y lastiman, especialmente cuando lo que anhelamos parece inalcanzable. La realidad es que no siempre conseguimos lo que deseamos; a veces, anhelamos lo que está fuera de nuestro alcance.
En ciertos momentos, cruzamos caminos con personas cuando las circunstancias no podrían ser más propicias, dependiendo de la suerte que nos haya tocado. Recuerdo haber creído tenerlo todo en ese instante, el vacío que compartía con él se desvanecía lentamente. A pesar de ello, siempre sentía su presencia distante, una distancia que no estaba dispuesta a aceptar ni entender.
Estaba convencida de que él estaba a punto de expresar algo que se le resistía en palabras, prefiriendo que todo continuara como siempre. Sin embargo, su perspectiva difería; creía que permaneceríamos inalterados, pero la realidad tomó un rumbo inesperado.
-¡Esmeralda! Vaya sorpresa. No me imaginaba que tu nombre sería un color y un diamante, realmente interesante -comenté, soltando las palabras con las manos ligeramente temblorosas, tratando de ocultar mi desconcierto.
Dan había tomado la decisión de que Esme debía presentarse ante nosotros. La tensión en la habitación era palpable, incluso Aksel y yo perdimos nuestra cita debido a este inesperado altercado. La expresión en el rostro de Aksel alcanzaba niveles de amargura insospechados, como si el mundo entero conspirara en su contra. Sin embargo, lo que más le molestaba era la constante mirada de Esme hacia él. Parecía como si intentara acercar su mano a la suya, desencadenando alertas en todos mis sentidos.
-¿Qué pretendes con esa mirada intensa, Esme? -inquirió Aksel, frunciendo el ceño con evidente molestia.
-Solo estoy admirando la belleza de tus ojos, Aksel. Nada más -respondió Esme con una sonrisa enigmática, dejando a Aksel aún más incómodo.
La atmósfera se volvía más densa con cada palabra pronunciada, como si estuviéramos todos atrapados en un juego de emociones que amenazaba con salirse de control. Las palabras no eran suficientes para describir la tensión que se manifestaba en el aire, mientras las miradas y gestos hablaban más fuerte que cualquier conversación verbal.
Dan pareció captar la incomodidad que envolvía el momento con aguda percepción, mientras que Aksel, al darse cuenta de la situación, tomó mi mano de manera firme justo frente a los ojos penetrantes de Esme. La reacción no se hizo esperar; un arqueo de ceja y una expresión de desafío se dibujaron en el rostro recién llegado. ¿Quién se creía para causar problemas tan pronto? Su mirada sugería que sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Intentando disipar la tensión, acaricié la mano de Aksel, buscando sus ojos. Pareció funcionar, logrando calmarlo momentáneamente. Sin embargo, la aparente tranquilidad fue efímera, ya que su otra mano se aventuró bajo la mesa, apretando mi muslo de manera firme y discreta, lo que provocó una exhalación involuntaria por mi parte, justo en medio de la mesa.
-¿Estás bien, Sasha? -inquirió Dan con una expresión preocupada, sirviendo algo de beber para Esmeralda como si quisiera desviar la atención.
-S-sí, estoy bien -respondí, con las mejillas ardiendo, desviando la mirada hacia abajo mientras la mano de Aksel continuaba ejerciendo presión en mi muslo derecho. La atmósfera se volvía cada vez más compleja, como si estuviéramos todos danzando en una cuerda floja emocional, con Esme como una presencia disruptiva que añadía capas de intriga y tensión al encuentro.
Un jadeo se escapó de mis labios involuntariamente al sentir la mano de Aksel acercándose peligrosamente a mi entrepierna. Un salto repentino de mi parte hizo que la mesa se moviese, atrayendo las miradas de todos en la habitación. Intenté mantener la compostura y, con voz aparentemente serena, anuncié:
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Solo Tus Canciones ©
Genç KurguElla vive atrapada en un ciclo que no parece tener fin. Se siente invisible, incapaz de escapar de las palabras crueles y el rechazo que la rodean. Pero todo cambia cuando lo conoce a él, un chico solitario que, como ella, lucha contra sus propios d...