Trigésima Séptima Carta.

192 22 2
                                        

Querido Thomas:

Era de noche.

Me acerqué a mi ventana.

Quería saber si habías vuelto a salir a recostarte en el césped.

Pero me sorprendí al notar que me mirabas desde tu ventana.

Hiciste una seña con tu mano de que no me vaya.

Aguardé ansiosa, y nerviosa.

Tomaste un cuaderno y un fibrón.

Escribiste y luego lo apoyaste sobre la ventana.

Pude leer lo que no podías decirme.

"No sé si podrías comprenderme".

Miré hacia todos lados, buscando.

Me recordó a un video musical que alguna vez había visto, pero le resté importancia.

Encontré mi cuaderno y escribí en letra grande sobre él.

"Mi hermano menor murió por una enfermedad a los seis años".

Te lo mostré y pude ver cómo me mirabas sorprendido.

Alejé el cuaderno de la ventana y escribí sobre otra hoja.

"En el proceso del tratamiento yo tenía mucho miedo de perderlo".

Asentiste con la cabeza, entendiendo, y luego escribiste.

"Yo tengo mucho miedo ahora".

Pero yo sonreí de costado, y respondí sobre mi cuaderno.

"Pero todavía no la perdiste, ten confianza".

Me sonreíste.

Lágrimas cayeron de tus ojos.

Y yo lloré contigo.

Luego cerré las cortinas.

Verte así destrozaba mi corazón.

Querido Thomas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora