Muerte

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Narra Mia

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A la mañana siguiente de que mi padre volviera me desperté a las 9:00 am. Relativamente, pronto ya que mi papá se solía despertar sobre las 10:00 am y Alex media hora más tarde.

Pero para mi sorpresa mi hermano y mi papá ya estaban despiertos viendo la televisión. Mi hermano parecía medio dormido pero preocupado, y mi papá totalmente nervioso.

Reí nerviosa por la situación — ¿qué hacéis levantados tan temprano? Iba a haceros el desayuno. — dije y me quedé parada al lado viendo la televisión al ver que ninguno decía nada.

Anunciaba que un virus se estaba propagando por el mundo, hacía que la gente se volviera loca y mordiera a otros y así se contagiaban.

Me quedé paralizada, ¿eso era en serio?, ¿están seguros de que no es el día de los inocentes?, madre mía, eso no iba a acabar bien.

Mire a mi padre — Papá, ¿qué vamos a hacer? — Dije con un leve tartamudeo sentándome al lado de mi hermano.

— Tenemos que mantener la calma e irnos de aquí, preparar todo e irnos... — dijo y se quedó mirando a la nada.

— ¿y si morimos? — mi hermano tan positivo como siempre.

— No pienses así, Alex — dije y le miré asustada y él me abrazo.

— ¡Papá hay que empezar a hacer algo, ya!, ¡si nos quedamos parados llegarán a nosotros! — dijo mi hermano.

Mi padre asintió y se levantó aun mirando a la nada.

— ¡Papá reacciona! — Grite.

Él me miró fijamente, yo me levanté.

— ¿Por qué cojones actúas así? Tenemos que irnos entiendes, ir-nos. — Dije y me giré y quede frente a Alex para darle órdenes.

— Alex, yo prepararé las mochilas de ropa y kit de primeros auxilios, tú la comida, coge comida en lata precalentada... Papá — dije y me volteé a ver donde mi padre pero no estaba.

—¡¿Papa?! — Grito mi hermano.

Oí ruido arriba así que ambos corrimos escaleras arriba.

— Papá, ¿dónde estás? ¿qué haces? — dije.

Al pasar por enfrente del despacho de mi padre oímos que los ruidos venían de ahí, entramos y estaba él buscando unos archivos.

— ¿Te parece normal venir aquí ahora? Que ahí afuera hay un virus y se está expandiendo y nos tenemos que... — No dejo terminar de hablar a Alex.

— Esto, por esto fui a noruega. El paciente tenía una fiebre muy alta, estaba pálido y sus ojos estaban bastante colorados, con el tiempo empeoró hasta que murió. Pero, ese no es el problema, me quede más tiempo porque después de morir... — hizo una pausa. — Resucitó, y atacó a una enfermera. Tuvieron que dispararle a ambos y empezamos a hacerles pruebas. Cuando pensamos que era simplemente un cerebro más avanzado que otros, que si se enfermaba con algún virus letal, quizá después de morir seguía teniendo alguna actividad cerebral y por eso atacó a la enfermera. Pero ahora es mundial. No es solo un virus, es la propia muerte. — Explicó mi padre.

— Pero, si teóricamente ese fue el primer paciente infectado y lo mataron, ¿cómo siguió expandiéndose? — pregunté.

— La madre del paciente también se veía mal físicamente, pero ella negaba sentirse mal. Cuando el paciente murió la madre se fue del país por el dolor a la pérdida de su hijo se fue a casa de unos familiares suyos, cuando el hijo resucitó ya no sabíamos el paradero de ella. — Dijo él.

𝘕𝘦𝘸 𝘗𝘦𝘰𝘱𝘭𝘦Donde viven las historias. Descúbrelo ahora