¿Acaso ya es Halloween?
*Número desconocido* -Presioné el mensaje, y cerré los ojos. Algo andaba mal.
Eres una buena chica. Lástima que McCartney no ve eso. 10:02pm.
Pensé en Thompson, era imposible que yo le gustara. Me ha dicho que Bárbara es hermosa, pero de ser así, ¿Por qué me ha pedido mi número? Las dudas comenzaban a brotar rápidamente. Comprendí que jamás averiguaría nada si me quedaba con la incertidumbre. Así que comencé a textear.
-Buena esa Thompson. 10:03pm.
-¿Qué te hace creer que soy Thompson? O tal vez lo soy. 10:03pm.
-Me asustas. 10:03pm.
-Que descanses hermosa. 10:03pm.
-¿Quién eres? 10:04pm.
Me quedé con el teléfono en la mano, esperando a que llegara un nuevo mensaje. Jamás llegó. A l caer la noche, cepillé mis dientes, me puse la pijama y me recosté. Tomé mi teléfono y marqué a Bárbara.
-¡Hola! Soy Bárbara. Ahora no puedo contestar porque de seguro estoy ligando con algún chico. ¡Dame eso Amy!... ¡Dios, eres detestable!... Hola, soy Bárbara, ahora no puedo contestar porque mi molesta mejor amiga no me deja en paz. Deja tu mensaje, y si es importante responderé. ¡Besos!
Si. Ese era el buzón de voz de mi mejor amiga, que por más ridículo que sonara, era divertido.
-Barbs, Soy Amy. Llámame en cuanto puedas-Dejé el mensaje en su buzón. Pero no tenía ganas de contestar ninguna llamada, ni siquiera sé por qué he marcado a Bárbara.
Me pasé el resto de la noche intentando dormir, pero jamás lo logré. Me levanté, cogí un abrigo, mis pantuflas y mis llaves. Salí y cogí el auto, me adentré en él y conduje sin rumbo, intentando aclarar mi mente. ¿Quién era el chico del mensaje? ¿Acaso era Calvin Thompson? ¿Acaso esa era la broma de McCartney? Debía dejar de pensar y conducir. Tomé rumbo a la playa. Estacioné mi auto, bajé y le puse alarma. Caminé sola a las dos de la mañana hasta encontrar el lugar perfecto para descansar. Caminé al menos diez minutos hasta que encontré un pequeño lugar donde la arena aún estaba tibia y me recosté.
-Espero que esa cosa tan básica no haya sido tu broma. 02:18am.
Texteé a McCartney, no sé por qué lo hice. Pero mi teléfono vibro al instante, y una leve sonrisa expuso mi felicidad al recibir el mensaje de McCartney.
-¿Qué haces despierta a esta hora? Estás loca. 02:18am.
Sonreí al ver el mensaje. ¿Acaso estaba loca?, textear al chico que odias con tu vida, salir a caminar con pijama a las dos de la mañana, eso ya era demencia. No respondí al mensaje de Matthew, pero quería hacerlo. Este es el cuarto día de universidad, y no podía faltar otro más. Me levanté y encaminé a mi auto. Me sentí extraña. Podía notar cómo me observaban desde algún lugar. Mi desesperación comenzó a aumentar y quise correr hacia mi auto, pero lamentablemente había caminado tanto sin darme cuenta que el auto estaba unas cuadras más allá. Mi miedo aumentó, me cubrí con mi abrigo, me crucé de brazos y apuré el paso. Lograba escuchar la respiración de la persona en mi cuello. Mi respiración se agitó notablemente, mi corazón quería salir de mi pecho y correr una maratón, mis pensamientos se borraron y comencé a imaginar miles de escenas sádicas.
-Hola hermosa-Habló finalmente. Apreté mis ojos. Sabía que estaba detrás de mí. Otro tipo jaló de mi brazo para girarme y vernos cara a cara. El que me había hablado tenía pinta de ser mayor de 27 años, era más alto que yo, bastante moreno y tenía el cráneo rapado. Vestía completamente de negro, al igual que su amigo. Pero la diferencia era que su amigo llevaba una gorra color verde que hacía resaltar sus ojos que también eran verdes.
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Granada al corazón.
Ficțiune adolescențiEs el primer año universitario de Amy, lo cual le provoca miedo y a la vez ansias. Pero no todo sale bien su primer día, ya que comenzó con el pie izquierdo. Y es ahí donde conoce a Matthew McCartney, el chico mas popular de la universidad, el cual...
