II

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Cuando la alarma sonó, Yeji se dio vuelta y le dio un leve codazo a Yuna para que apagara el sonido molesto. Llevaban un mes viviendo en esa pequeña habitación. Las tres en una sola cama. Yuna, con los ojos cerrados, se estiró a agarrar el aparato que su madre se consiguió en uno de sus trabajos y apagó el sonido. Ninguna había logrado dormí bien, no han podido dormir bien desde que se fueron de ese lugar.

Yeji se destapó, destapando a las otras dos al estar durmiendo al medio. Empujó a Yuna para que se fuera de la cama y luego de escuchar el sonido del cuerpo de su hermana chocar con el suelo, fue hacia al baño para prepararse para ir a su primer día del Liceo.

La amiga de su madre sí la había ayudado, no como esperaban, pero de todas formas servía. La amiga le había conseguido esa habitación, que era de la casa de una anciana de 98 años. No era un lugar muy habitable, pero su madre les decía que debían de estar muy agradecidas de tener un techo y una cama. Aunque ella también prefería al menos tener dos camas o una más grande. Yuna dormía prácticamente arriba de las dos y parecía ser la cómoda.

La anciana, la señora Hang, tenía lo justo y lo necesario para vivir, según Yeji, ni siquiera eso. Es por eso que su madre tuvo que dejar de buscar algún trabajo en lo que estudio tantos años en la universidad, para dedicarse a limpiar casas. En eso lograron conseguir ropa, el reloj, la cama y todo lo que tenía su habitación. Su madre nunca fue muy amable con las personas, eso lo heredó Yeji, sin embargo, Yuna, que la acompañaba a los trabajos, logró conseguir todo eso con su hermosa sonrisa y cara de niña buena. Eso lo había sacado del padre de su madre.

Yeji entró a la ducha, se dio una ducha rápida. Siempre que se bañaba extrañaba los productos del cabello que adornaba todo su baño privado. Al mismo tiempo que salió, entró Yuna. Ella también extrañaba sus productos, sentía su pelo más tieso y hasta más sucio, sin importar cuanto champú usaba y cuanto esfuerzo pusiera en lavárselo, no podía sacarse esa sensación. Lo mismo con el acondicionador.

—Solo es un año—susurró Yeji al verse en el espejo del baño con el uniforme. La tela áspera, el diseño extremadamente simple de un azul marino horrible, junto con una camisa blanca que era más gris que blanca. La falda ni siquiera tenía un diseño.

—Cuatro años—se quejó Yuna—. No creo soportar ese tiempo—dijo mientras miraba a su hermana posar en el espejo—. Te queda grande.

—Hemos bajado mucho de peso—dijo doblando la cintura de la falda para colocarle un clip—. Vamos, viste rápido que llegaremos tarde.

—¿Tienes otro de eso?—se visitó con rapidez. Yeji le acomodó la falda y le hizo el nudo de la corbata. Yuna notó que sus manos temblaban.

Ambas habían logrado ver mucho de ese mundo más... económico, como decía su madre. Todo era muy diferente, los hombres eran más molestos de lo normal, las mujeres más ruidosas, los adultos eran muy extraños y, extrañamente, la comunicación era más cálida o nula. No había término medio.

Una de las cosas que Yuna notó inmediatamente y se fijaba mucho es la forma distinta que tenían las personas con la relación con sus padres. La suya con su madre también había cambiado mucho. Los hijos no sentían ese respeto e intimidación ante sus padres que le obligaba a esconderles todo lo que hacían. Los hijos de ese mundo, como los de sus vecinos, hablaban con sus padres como si fuesen amigos, con poco respeto, pero demostrando que darían toda su vida por ellos. Obviamente, eso no pasaba con todos, pero eso no pasaba en ninguna casa de su antiguo mundo. No tenían esa confianza en el otro.

Sin desayunar, salieron de la casa y caminaron lo que sería su nuevo colegio (o liceo, que era como lo llamaba la señora Hang). Yuna se dedicó a hablar todo el camino sobre lo lindo que era su vecino y que esperaba que compartieran clases, aunque ese chico era de la edad de Yeji. A su hermana mayor no le gustaba bajarla de su nube, todo lo contrario, disfrutaba mucho escucharla fantasear. Cuando comenzó a hablar sobre su boy band favorito, ya que deseaba tener algo de dinero para comprar el CD que iban a sacar, se detuvo y le agarró los hombros a su hermana para desviarla del camino.

Feel Special [ITZY]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora