CHAPTER XIII

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-Luis te va a matar, tenlo por seguro -la sonrisa burlona de Haley se hace presente y yo evito abrir la boca.

El vuelo hasta Nueva Jersey no había sido un vuelo muy reconfortante que digamos, gracias a la pequeña tormenta de desgracias que me habian ocurrido desde que salí de casa.

Como olvidar muchas cosas sobre mi cama cuando hice la maleta o que me cambiaran el asiento, que el vuelo se retrasara y que me colocaran al lado de un estúpido y molesto mocoso.

-No estoy de humor, a la mínima provocación terminaré golpeando a alguien.

-Tu suegro es una roca May, así que bájale dos antes de salir.

Entorno los ojos y continúo mirando la cinta de maletas, esperando a que la mía saliera, pero no fue hasta 20 minutos después, cuando mi enojo estaba en su más efervescente momento cuando la estúpida maleta rojo vino apareció.

Caminamos hasta encontrar a nuestras chicas sonriendo y abanicando sus manos en el aire para que las viéramos, y junto a ellas mi querido suegro, quien apostaba a que estaba tan enojado como yo por la espera.

O porque yo luzco como el tipo de personas que sería capaz de transportar dos kilos de drogas en su maleta.

Luis me desafiaba con la mirada, nisiquiera se giró a ver como mi mejor amiga saltaba a los brazos de su hija, solo me analizaba y juzgaba.

Y yo? Lo miré de la misma manera, sino es que peor, olvidándome de que debía agradarle porque era el padre de mi novia y el jefe en la casa donde me quedaría estos días.

-May -unos pequeños y cortos brazos se sitúan detrás de mi cuello y me obligan a mirar hacia abajo.

-Paulina -miro a mi pequeña novia, quien por mi manera de saludarla frunció el ceño también, uniéndose al grupo de malas caras.

-Como estuvo tu vuelo? -me obliga a mirarla otra vez, cuando yo levanto la mirada para seguir mirando a Luis.

-Nisiquiera quiero hablar sobre eso -digo mientras suelto un suspiro.

-Podrias responderle de una manera más afectiva -Luis me dice con un tono condescendiente mirandonos.

-Y usted debería mirarme de otra manera -respondo sin pensarlo y la cara de Luis empieza a ponerse de un tono rojizo más fuerte.

Todos se quedan en silencio, pero ya lo había hablado, no me iba a retractar, y a pesar de la mirada de incredulidad de mi novia, no lo iba a hace.

-El viaje fue bastante molesto y desagradable -Haley se escusa por mi.

-Y..? -su voz se siente como si me estuviera interrogando o que si se fuera a molestar por todo lo relacionado a mi, ya que me había ganado su parte mala.

-Papi -Paulina se gira para mirar a su padre mientras cubre mi boca con una de sus manos, evitando que yo siguiera extendiendo aquel incomodo momento.

Bajo aquella incomoda presión salimos hasta el estacionamiento, y entramos en el vehículo, el cual conducía Luis.

-Están hablando de ti... -Hal, quien estaba en la parte trasera junto a mi me susurra.

Mi novia se había sentado adelante junto a su padre, enojada conmigo, pero primero necesitaba relajarme y luego resolvería aquellos detallitos.

-Si, lo supuse -le respondo, ya que sentía las miradas a través del espejo retrovisor.

-De alguna manera te lo ganaste -no respondo eso, solo me quedo callada hasta que llegamos a la casa Villarreal.

Dormiría junto a Hal, dejamos nuestras maletas juntas y luego ella se lanzó a la cama luego de darme un pequeño golpe en el brazo de manera juguetona, queriendo que me recuesto junto a ella.

Tattoos and Motorcycles | Paulina VillarrealDonde viven las historias. Descúbrelo ahora