Capítulo 36

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—Eras tú o él, mamá. — dije, terminando con el silencio de casi un minuto. —Y estoy agradecido de que seas tú quien está aquí. — lo último lo dije con un tono roto, ella me abrazo por unos segundos y continuó.

—Se que mientras estuve encarcelada, la ciudad hizo un gran alboroto para pedir mi liberación, pero la verdad es que cuando me declararon culpable estuve de acuerdo con ello. Tenía que pagar por lo que hice aun sí yo fui la víctima, y la verdad, mi cabeza estaba tan jodida en ese momento que no se si podría haber estado bien para cuidarte.

>>Se que es estúpido, pero estaba destrozada. Charlie estaba muerto, lo cual significaba que no vería más su cara y no escucharía más su voz. Él ya no existía y yo quería irme con él. — contraje mis labios, tragándome mis palabras. —Fue la primera persona que me escucho y no me hizo sentir avergonzada de mi sueño de ser repostera. Él creía en mí y logro hacer que yo creyera en mí. Me saco del infierno que era mi casa, me pago los estudios, me dio un hijo y viví una vida decente gracias a él.

—¿A cambio de qué? — acune su mejilla. —¿De tus lagrimas? — moví mi mano hacia su pecho, a la altura de su corazón. —¿De tu dolor? — cerro sus ojos un segundo y la lagrima que salió de ellos cayo en mi mano. —Te engaño quien sabe cuántas veces, abuso de ti tanto de forma físico como psicológica y por su culpa tuvimos que separarnos por 3 años. — niego. —Me queda claro que lo amabas, mamá. — respiro profundo, mirándola fijamente. —Y algo me dice que ese amor aun no desaparece del todo.

Su mirada tiembla y su boca se queda entreabierta unos segundos en los cuales se quedó paralizada. Las palabras que le dijo a Darla sobre mi padre se hacen presentes en mi mente. El cómo mencionó que a veces suele pensar en Charlie y aunque no debería, lo extraña y desearía volver a escuchar su voz. Ahora sabiendo la verdad, se me revuelve el estómago con solo pensar que mi mama no ha dejado de amar a mi padre en todos estos años aun cuando fue la persona que más daño le ha hecho.

No lo entiendo. Él la lastimo. La apago. ¿Cómo es posible que siga teniendo sentimientos de afecto hacia él? No puedo entenderlo. Simplemente no puedo.

—Jay... — se toma unos segundos. —Es difícil que lo entiendas. — se le rompe la voz y yo resoplo. —Jayden.

—Lo se mamá. Lo siento. — tomo sus manos y aprieto un poco. —Solo, ¿podemos hacer esto a un lado? — pido. —Pensar que aún lo quieres ya me sienta mal, y que lo confirmes solo lo hará más difícil para mí. — ella asienta y suspira de alivio. —¿Sabes? — sonreí un poco. —Me siento muy agradecido con Hunter. Él cuido de mi mientras estuviste en la cárcel. — la mire. —Y también siempre estuvo esperándote. — sus labios se extendieron en una gran sonrisa y eso me hace feliz. —También gracias a él tenemos a Eris y los gemelos. — se ríe.

—Lo se. — suspira. —Para mí siempre fue solo un amigo, por eso nunca fui capaz de ver sus verdaderos sentimientos hacia mí. — encoge sus hombros, cerrando unos segundos sus ojos. —Soy afortunada de tener a un hombre como Hunter. Él me dio mi segunda oportunidad y ahora soy feliz. — con un nudo en la garganta la abrazo y hago un gran esfuerzo para no romper en llanto.

—Te amo mamá. Te amo mucho. — sus cálidos brazos me cubren y es todo lo que necesito para sentir calma.

—Y yo te amo, Jayden. — nos mantuvimos así duran varios segundos, y cuando nos separamos ella tomo una profunda respiración. —Jayden, si esta noche terminan los secretos del pasado hay algo más que necesitas saber. — sabía que no era nada bueno, la tensión cayo en mis hombros y asentí sin estar aun preparado para lo que escuchare. —Tu padre tuvo un hijo con otra mujer.

Me heche hacia atrás, sintiendo un hoyo en el estómago al recordarlo. Si pensé que ya no podía haber nada más que me haga sentir decepcionado del hombre que es mi padre bilógico, estaba muy equivocado.

La flor más hermosaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora