Lionel Scaloni tenía una gran duda en estos momentos y era saber quién era el sujeto que atacó a Guillermo, pudo sentir un extraño aroma sobre de él, pero no logró reconocerlo ni siquiera podía decir si era un simple humano o algo más ¿Tal vez un hombre lobo? Esa capacidad de regenerarse era tan similar a su especie, pero de igual forma podría ser un vampiro — ¿Crees que algún vampiro haya podido lograr estar bajo el sol? — preguntó Scaloni a su esposo que se aferraba a su alfa inquieto ante esa pregunta.
— No lo sé, nosotros pudimos evolucionar y controlar nuestros instintos aun bajo la luna llena, todo puede ser... — respondió hasta que una leve risa les hizo mirar por la ventana, era su cachorro que platicaba con aquel chico que no podía tener las manos quietas y siempre acariciaba su rostro o sus cabellos.
— Algo me dice que fue directo por ese humano... y no por nosotros — dijo el alfa mientras se alejaba un poco inquieto ante eso, soltó un largo suspiro hasta que sintió la mirada del humano y sonrió cuando notó su miedo en los ojos, eso le ahorraba muchas cosas y amenazas en caso de que quiera romperle el corazón a su lindo cachorro.
El día transcurrió y Guillermo no podía dormir en lo absoluto, miraba como Messi descansaba tan profundamente que se levantó para bajar hasta la cocina para buscar de beber y abrió el refrigerador — Al menos conocen la coca cola — dijo emocionado y al momento de cerrar la puerta notó al patriarca mirándole con una de sus cejas alzadas ante ese comentario.
— No somos tan anticuados... — dijo en su defensa.
— Lo siento... todo ha sido realmente extraño — respondió antes de darle un sorbo a su bebida hasta que las dudas empezaron a llegar ¿Sería prudente preguntarle? No quería quedarse sin lengua, no se regeneraba como ellos — Yo... ahm... — dijo nervioso mientras jugaba con sus dedos y Scaloni con una seña lo invitó a seguirlo hasta llegar a su pequeña oficina.
— Se qué tienes dudas... realmente no comemos humanos, aborrecemos la carne humana. —
— ¿Hay otros hombres lobos? ¿Igual son como ustedes? ¿Ellos comen humanos? — preguntó abruptamente Guillermo provocando algunas risas en Scaloni mientras negaba con la cabeza.
— Claro que las hay y estamos por clanes en todo el mundo, tenemos acuerdos de paz, pero como todos, tenemos desertores que han sido declarados enemigos públicos dentro de nuestro mundo. Ellos son los peores, comen humanos a diestra y siniestra, aunque por ahora solo quedan unos pocos y cada clan tiene su propia tradición, estilo de vida... es como cada país. — explicó el argentino al sentir la mirada curiosa del humano.
— ¿Cómo es que... Lio desconoce muchas cosas? ¡No mal interprete! — dijo ante la mirada asesina de su suegro.
— Es culpa de Pablo y mía, en toda esta manada solo hay dos omegas, ambos son provenientes de los felinos lo cual también es raro. Mi esposo y yo lo hemos sobreprotegido por temor a perderlo, siendo sincero... es un híbrido...— Soltó un largo suspiro ante esa idea y confesión — no podemos mezclarnos con humanos, me sorprendió que ustedes fueran destinados... usualmente es considerado una maldición, creí que en la luna llena te devoraría, pero fue todo lo contrario —
— ¿Qué? — preguntó inaudito Ochoa.
— En nuestro mundo... si un humano y ser sobrenatural son destinados, uno de los dos debe morir. Durante la luna llena el humano muere a manos del ser sobrenatural, el aroma que tenga la persona sin importar su casta incluido betas enloquece al animal interior al grado de verlo más como comida... así que lo devora por completo, pierde toda la razón y cuando sale el sol terminan suicidándose o sellando su corazón como un auto castigo— explicó Scaloni con cuidado de no espantar a Guillermo que había quedado pálido ante esa explicación — Pero en su caso no fue así, estuvo consciente e inclusive arriesgo su vida por ti. Eso dice mucho —
— Siendo sincero a este nivel ya no me aterra tanto saber eso... — dijo para tratar de alejar el miedo de esas palabras hasta que empezó a reír — Escuche que Lio... no bebe nada de sangre ¿Puedo saber el motivo? — ni siquiera se atrevió a sostenerle la mirada a Scaloni que estaba dudoso se responder esa duda.
— Hace algunos años conoció a un humano y se volvieron muy cercanos, juraba que ellos eran destinados, pero al descubrir el origen de nuestra manada le hizo alejarse. Siempre nos culpó a todos nosotros de la muerte de sus padres, aquel chico había perdido a su pueblo entero tras ser atacado por los desertores y no dudamos en ir a luchar, pero fue demasiado traumático para todos nosotros ver como devoraban el cuerpo de aquel chico... Desde ahí Lio dejo de beber sangre humana importándole si moría en el proceso, sumando eso se volvió más retraído y no ayudo en lo absoluto que nosotros lo sobreprotegiéramos. Algunas veces Antonella consigue sangre para nosotros, muchos humanos vienen a suicidarse a estos bosques así que extrae toda la sangre que puede de esos cadáveres y con eso sobrevivimos. — explicó el argentino mientras observaba a Guillermo.
El mexicano bajaba su mirada un poco triste al conocer esa pequeña historia e iba seguir hablando hasta que Messi apareció en el umbral de la puerta sonámbulo en busca de su alfa, Ochoa sonrió para caminar hasta el omega para cargarlo con cuidado — Puede estar tranquilo, yo no abandonare a Lio por nada del mundo — dijo con sinceridad en su voz que Scaloni soltó una pequeña lágrima, sintiéndose tranquilo por primera vez.
Si algún día Aimar o él morían sabían que Lionel estaba en buenas manos.
Se levantó de la silla lentamente hasta que se apartó abruptamente de la mesa esquivando una flecha de plata y un fuerte estruendo se escuchó en la habitación de Lionel que no dudó en salir corriendo para proteger a su cachorro y al humano, pero al llegar vio a su esposo arrastrando a un Guillermo inconsciente lejos mientras Lionel se había trasformado en puma y mordía con fuerza el brazo de aquel extraño que no dudó en arrancarle el brazo con facilidad importándole un carajo si se bañaba de sangre — ¡Wyplata, teraz! (retirada, ahora) —ordenó aquel sujeto mientras salía por la ventana junto con otros dos soldados que escalaron con facilidad aquel muro de acero, dejando un rastro de sangre.
— ¡Padre, podemos seguir y...! — expresó Angel Di María.
— ¡No! Debe ser una trampa, sentí el mismo aroma del sujeto en la mañana, ve a decirles a todos que se alisten... es hora de irnos de aquí. No estamos a salvos — ordenó Aimar y Angel Di María no dudó en obedecer, alertando a todos.
En el bosque Robert gritaba de dolor al perder su brazo izquierdo que maldecía en voz alta hasta que Manuel llegó para ofrecerle de su sangre y no dudó morder su cuello para reponer energías y renovar su brazo de forma casi inmediata — ¿Qué mierdas fue eso, Robert? — preguntó Piatek mientras se retiraba su casco — Es un jodido hibrido de felino y hombre lobo, aunque físicamente tiene características de un puma... TIENE LA PUTA FUERZA DE UN LOBO — gritó enojado.
— NO LO SÉ, NO LO SÉ... — Expresó frustrado Robert mientras cargaba a Manuel, que al ser un humano no podía seguirle el ritmo con tanta facilidad — Será mejor regresar y llevar a la enfermería a Manuel... esta vez me dio mucha sangre para renovar mi brazo... — dijo sin mirar a su amigo, odiaba consumir de ese rubio y dejarlo casi al borde de la muerte.
Odiaba realmente este jodido trabajo, pero un contrato de sangre casi nada lo podía romper.
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¿Decisión correcta?
FanfictionGuillermo jamás imaginó que su mundo se transformaría por completo en tan solo días ni muchos menos encontrar el amor en un extraño pueblo que lo retenía. Pronto descubrirá que el mundo no es tan normal como pensaba y que la realidad siempre supera...
