XXV

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Cap +18.

-Has salido!-Grito una eriza rosada lanzándose a los brazos del mencionado.

-Al fin! ¡No sabes cuanto te he extrañado! -Dijo la misma llorando mientras abrazaba fuertemente al azabache. -Si esto es un sueño, ¡No quiero despertar!.

-No lo es. 

Tomo por sorpresa a la rosada que él correspondiera su abrazo pero no alegaría ya que siempre lo deseo.

Se soltaron de aquella muestra de afecto y tomaron curso hacia su antigua casa. 

Entraron y como si solo hubieran pasado unos días esa casa estaba intacta. 

-El aroma a fresco. -Dijo Shadow recordando la pestilencia de aquella prisión.

-Quieres? -La rosada tenia en su mano una botella de vino.

Por la mente del oscuro paso que ella ya habría de ser una alcohólica. Copa por copa y el liquido no se acababa. Cada trago era un recuerdo de la infancia.

-Y pues si querido padre? -Rio a carcajadas la rosada debido al "insulto" que le había dado al azabache.

Ellos se encontraban en el bar de la casa. 

-Quieres un castigo ¿no? -Él se encontraba agachado, su mirada se dirigió a ella mientras le daba una sonrisa de lado.

-Por todo lo que he hecho en estos años? Creo que si. 

-Por donde nos quedamos? -Dijo el azabache un poco ruborizado. 

-Que calor! -Grito la rosada. En definitiva, ya estaban bajo el efecto del alcohol.

-Rose~. -Susurro al ver que la misma comenzaba a despojarse de una que otra prenda.

-Shadow~..... -Gimió casi en un susurro cuando supo que era lo que se venia.

Una levantada rápida de aquel banco y un jalón, hizo que sus labios se juntaran.

Un ósculo apasionado, manos que bajaban por la cintura de la fémina, hacían que ambos se excitaran. Las prendas de ella comenzaron a caer, él las había roto. 

El azabache quedo hipnotizado por ese bello cuerpo. Pechos pequeños pero firmes, cintura y vientre bien formados. 

-Te gusta lo que ves? -Dijo ella sin tener conciencia de lo que decía.

Shadow simplemente asintió. Volvió a juntar sus labios pero esta vez junto sus cuerpos. Su bulto ya era notorio. Él la cargaba con las piernas y brazos de ella entrelazados al cuerpo de él. La rosada sintió en su zona "eso". Cosa que la excito más. Con esfuerzo trato de frotar sus sexos, fallando en el intento, y él lo noto, por lo cual hizo que se separaran de aquel beso para cargarla de sus piernas y así frotar sus partes. Ella iba y venia, yendo para arriba y abajo. Sus líquidos hacían su función, ambas partes se deslizaban fácilmente.

Uno que otro gemido salía de la boca de ella. Esta acción impaciento al azabache, que, aprovechando esa lubricación, lanzo a la rosada a la barra y sin avisarle enterró su miembro en la zona de ella. La rosada grito por el estirón que le habían dado a su pequeña zona. Sin esperar ningún permiso, Shadow inicio el va y ven. Dándole a ella tan duro que no tuvo opción más que aferrarse al cuello del que estaba provocando tal sensación.

Un suspiro se escapo de la boca de él, cosa que sonrojo a la rosada aun más.

Cambiaron de posicion y esta vez el pecho de ella estaba contra la barra. El azabache tomo sus muñecas posicionandolas en la espalda de la rosada. Con una mano tomo ambas muñecas mientras que con la otra tomo su miembro y lo puso en la entrada del agujero más estrecho.

-Te dolerá. -Dijo mientras con dificultad insertaba su pene en la entrada de ella.

-Aaagh duele~. -Una lagrima salio por uno de sus ojos. 

Y otra vez. La estaba follando como si no hubiera tenido sexo en años (y pues era cierto). Con su mano libre tomo uno de sus pechos y estrujo su pezon. Esto hizo que ella chillara por la mezcla de excitacion y dolor que él le estaba provocando.

Debido al placer que ambos sentían, las "paredes" de la rosada comenzaron a apretarse, esto hizo que el miembro del azabache comenzara a gotear el pre-semen.

Una, dos, tres estoncadas más y ambos se vaciaron, quedando así dormidos.

A la mañana siguiente un dolor agudo en la cabeza despertó a Amy, levanto su rostro de a poco y cuando su vista ya estaba bien logró divisar al azabache debajo de ella.

El estaba boca a arriba y ella encima de él. Lo más satisfactorio fue saber que su "almohada" fue el pelaje blanquecino de su pecho.

Acariciando aquel pelaje comenzó a preguntarse como fue que llegaron a tal punto. Le llegó a la mente el recuerdo de ambos jadeando por el cansancio que les ocasionó su acción.

Después de todo aquel lugar estaba limpio y se veía cómodo aquel sofá color azul pálido (era grandísimo).

El azabache comenzó a moverse y entre abrió sus ojos.

-Hola, amaneciste bien? -Dijo la rosada.

-Ajá. -El azabache comenzó a sobarse la cabeza debido a la jaqueca que tenía.

-Que bueno!. -Agachó su rostro y lo escondió en el pelaje blanco de su "almohada".

Yuanfen - ShadamyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora