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Hasta donde sabía Azriel estaba recolectando información en la Corte Otoño y yo había pasado todo el día siguiente entrenando con Cassian.

- Nunca había visto esta manera de pelear.- dijo mientras dos gotas de sudor caían por su frente. Yo, sin embargo, estaba destrozada, extasiada de tanta pelea, no por nada era el comandante de los ejércitos de Rhys. Las agujetas que tenía por todo el cuerpo me pedían parar, pero mientras peleaba mi cabeza no pensaba en nada más.- Si esto consiguieron contigo en un mes, me encantaría conocer a la tal Reyna.- 

- Sigue soñando.- dije burlona y, aprovechando que estaba distraído, le lance una patada directa al esternón que provocó que cayera como una montaña.

- Joder.- dijo agarrándose allí donde le había golpeado y se echó a reír.

- No me gustaría estar en tu lugar Cass.- dijo la rubia que había aparecido en la puerta.

- Ya somos dos.- contestó el peli largo sonriente. Cass era un bruto, pero había algo en él que me llamaba, que me hacía sentir en familia. 

- Es tarde, vamos a cenar en la casa de la ciudad, venía a invitarte Neyza, tus hermanas...- 

- No irán .- terminé por ella.- Me quedaré a cuidarlas, pero gracias por la invitación.- dije inclinando un poco la cabeza. Conocía la situación que había entre Az y Mor, pero no quería meterme en asuntos del corazón ajenos, bastante tenía con los míos, aunque no podía negar que me dolía en el alma. 

- De nada.- dijo la rubia marchándose con una sonrisa de pesar. 

- Deberías venir, te vendrá bien despejarte un poco.- dijo Cassian pasándome una toalla del suelo.

- No puedo dejarlas aquí, no se siente bien.- dije sincerándome con él.- Soy la mayor.-

- Por mucho que lo seas, eres tu propio ser, no puedes seguir viviendo para los demás.- 

- Ya me alejé durante un mes dejándolas aquí y cuando volví Nesta estaba peor que al irme.- confesé secándome el sudor. 

- Nesta es Nesta y seguirá así te vayas o no, yo solo digo que deberías venir, ya sabes, por eso de estrechar lazos y demás, eres parte de esto ahora, además podremos hablar de ese entrenamiento tuyo, quiero incluir alguno de esos movimientos en mis entrenamientos.- dijo pegándome con su hombro en el mío.

- Ni de broma.- dije riendo entrando en la casa. Lo único que me gané fue la mirada de rencor de Nesta mientras recorría el cuerpo de Cassian y el mío. Se marchó a la biblioteca con un vaso en la mano donde sabía que estaba entrenando con Amren. Suspiré y me despedí de Cassian para ir a ducharme.

La casa del Viento era muy bonita, pero la casa en la ciudad... era acogedora. Se sentía como un hogar, mucho más cálida y cercana. Me sorprende que un alto lord tenga una casa en una calle humilde como esta, pero estaba aprendiendo que Rhys era diferente a como las historias definían a los inmortales. 

- Cuanto me alegro de que hayas venido.- dijo mi hermana abrazándome.

- Yo también.- dije devolviéndola el abrazo y sentándome en frente.- Bien, ¿para que vamos a ir a esa corte de los horrores tuya?- pregunté llevándome un trozo de trucha a la boca mientras notaba como Mor se tensaba en su asiento.

- Necesito convencer a Keir, el padre de Mor, para que combata con nosotros en la guerra contra Hybern junto a su legión de los portadores de oscuridad.- comenzó a explicar Rhys.

- Pero, eres el alto lord, ¿por qué no obligarles?- pregunté extrañada. 

- La Ciudad Tallada tiene sus propias normas, no me seguirán.- se limitó a contestar. 

UNA CORTE DE VIDA Y AMOR [AZRIEL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora