Isabella Gastélum
Ahorita estoy platicando con Ana, Bry, Mayve y Doña Vero mientras cargo a Paulito y juego con él.
—¿Pues cuántos años tienes, Isa? —me preguntó Bry asombrada.
Anteriormente me estaba preguntando el porque no estaba aquí en Culiacán. Le dije que porque me había ido a estudiar fuera cuando tenia 18 y apenas volví, pero de vacaciones. Ahorita intentó hacer cuentas, pero creo que no le daban.
—Tengo veintidos años, casi veintitres —dije mientras jugaba con la manita de Paulito quien estaba sentado en mis piernas y jugaba con mis dedos.— ¿por qué?
—¿Soy más chica que tu entonces? —preguntó un poco asombrada.— ¿y todavía estudias entonces?
—Si tienes veintiuno pues sí, eres más chica —hice una pausa ya que sentí que Paulito me jaló el cabello.— y sí, todavía estudio.
—¿Cuántos años son en esa carrera? —me preguntó bastante intrigada ya en el chismesito la Bry.
—Depende. Cuatro o cinco años, yo ya acabé, solo me faltan unos exámenes y la graduación.
Sonreí orgullosa de mi.
—Es todo. Me llenas demasiado de orgullo hermana —puso sus manos en su pecho e hizo cara como de nostálgica. Nosotras reímos.
—¿Y ustedes a que se dedican? —pregunté viendo a Mayve y luego a Brianda.
—Me mantiene mi marido —reí por su comentario.— pero pues también a veces le ayudo, somos un equipo —sonrió y buscó con la mirada a Gail. Cuando lo encontró le mando un beso con la mano y Gail sonrió sin entender a que debía el beso.
—Yo igual. Pero estoy pensando en hacer videos para YouTube como mis hermanos.
Asentí y sonreí. Me imagino que ha de estar padre compartir tu vida con mucha gente.
Seguimos platicando y conociendonos más. Mayve ya no se portaba taaaan mamona como al principio. Siento que no es personal si te habla así en tono mamón, es como su manera de hablar con todos pues.
Paulito se empezó a remover. Se quería bajar. Lo ayudé y él me jaló para que lo ayudara a caminar. Lo agarré de las manitas mientras me posicionada detrás de él. Me tuve que inclinar poquito para poder alcanzarlo y caminar.
Sin darme cuenta nos llevó hacia donde estaban casi todos los plebes.
Caminó hasta su papá. Paul lo cargó y yo sonreí para después darme media vuelta y regresar.
Me senté y seguimos platicando un rato.
No se porque mi mirada estaba puesta en los plebes, bueno, en ESE plebe de cabello chino.
Como que sintió mi mirada, me volteó a ver y me sonrió. Sentí que me puse rojita, pero aún así le devolví la sonrisa.
—Te pusiste rojita cabrona. ¿Te chivea el Eduardo o qué? —la volteé a ver con los ojos bien abiertos. Sentí todavía más roja la cara. Que vergüenza con Doña Vero.
—¿Quién es Eduardo?
Supuse que se trataba de Marco, solo quería confirmarlo y cambiar de tema.
Vi como Ana y Bry me veía con burla, pero Mayve me miraba mal. Muy mal. Agaché mi mirada por la vergüenza.
—Marco se llama Marco Eduardo.
Asentí aún con la mirada baja. No me acordaba de ese dato y eso que se había presentado con su nombre completo cuando nos conocimos.
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𝙉𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙧𝙚́《𝙈𝙏》
RomanceUn despiste, y un favor inesperado en el aeropuerto de Culiacán, Sinaloa, cruza los destinos de Isabella Gastélum y el famoso youtuber, Markitos Toys. La atracción es inmediata, profunda y difícil de ignorar. Cuando los sentimientos crecen, también...
