VEINTICUATRO 🍀

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Octubre, 2022

Isabella Gastélum

A pasado una semana desde el día que casi me secuestran. Desde el día que maté a una persona en defensa propia.

A sido un proceso difícil de asimilar la verdad. Y por eso mismo, estoy llendo al psicólogo por mi propio bien. Neta que han sido días difíciles de no poder dormir por tener pesadillas. Pero poco a poco ahí la llevo, aunque sé que no lo superaré en un mes, ni en un año, ni nunca.

No me investigaron ni la policía se enteró de nada "aparentemente". No sé quien se encargó de limpiar todo lo que pasó, o bueno, no del todo.

Hace unos días el jefe me llamó para saber como andaba porque pues obviamente se enteró y no dudo que él haya sido al que Marco le pidió ayuda para resolver todo el cagadero. Cuando le dije que estaba bien, me djo "que bueno mija. Ya que anda como si nada, le mandaré más jale que necesito que saque en estos días. Hay tamos, se me cuida" y me colgó la llamada que por cierto, fue por satelital. ¿De dónde saqué yo un satelital? Ni yo sé. Nomás llegó un día a la casa como paquete normal y ahí venía.

También a pasado una semana desde que no veo a Marco.

La última vez que lo vi, fue cuando desperté en el hospital y él estaba en una esquina del cuarto, viendo su celular, mientas mi mamá, papá y Ana me observaban con preocupación por como me encontraba antes de despertar...

Flashback

Desperté con un dolor de cabeza horrible, dificultandome el poder abrir los ojos. Cuando por fin los abrí, lo primero que vi en una esquina del cuarto, fue a Marco con el teléfono.

Sentí como mi corazón se aceleró y un nudo se formaba en mi garganta. Nomás de acordarme lo que me había hecho, me daba en la madre totalmente.

—Mijita, que bueno que ya despertaste. ¿Cómo te sientes? —preguntó con preocupación en su voz.

—Bien mami, gracias.

Mi voz sonaba rasposa. Y fue lo único que dije, aunque fuera mentira.

—Me espanté horrible hermana, que bueno que estas bien —habló Ana con la voz entrecortada mientras me abrazaba.

Yo solo intentaba sonreír, pero no podía. Me sentía muy mal por lo que había hecho y aunque yo sabía que en algún punto lo tendría que hacer por andar trabajando donde ando, no pensé que fuera tan pronto.

Un carraspeo se escuchó y mis papás y Ana se despidieron de mi, saliendo del cuarto. Comencé a temblar por los nervios de estar sola con este personaje. Justo ahorita no quería verlo.

Se acercó a mi en silencio, viéndome a los ojos, como intentando saber que era lo que yo estaba pensando.

—¿Neta te sientes bien? A mi me puedes decir la verdad, muñeca —dijo sentándose en una horillita de la camilla, intentando tomar mi mano, pero yo con cuidado la quité de la suya. Me miró con el ceño fruncido.— ¿Por qué no quieres que te toque?

—No quiero ni que me toques, ni hablar contigo. Vete por favor, Marco.

Yo estaba a nada de llorar, lo sabía porque veía borroso por las lágrimas.

—¿Pero por qué, Isa? Sabes que yo no te voy a juzgar y si te preocupa lo que pasó, tu no tienes ni un cargo ni nada. Ya nos encargamos de eso.

—Ve y pregúntale a Sofia a ver que piensa ella de todo esto. Vete ya —hablé con coraje pero a la vez decepción viéndolo con una mirada seria.

Entonces fue ahí donde él agarró el rollo, se puso hasta más pálido de lo que ya era.

Tardó unos minutos en agarrar el rollo, hasta que habló.

𝙉𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙧𝙚́《𝙈𝙏》Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora