DIEZ Y NUEVE 🍀

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Isabella Gastélum

Tenemos como media hora que llegamos a la fiesta. Es una fiesta para la que cooperamos todos los graduados. Es una convivencia que se realiza todos los años cuando se gradúan para festejar.

Marco y yo estamos sentados en una mesa platicando mientras la razita baila en el centro de la pista. Yo estoy con la cabeza recostada en su pecho y él con su mano en mi cintura.

¿Les dije que se ve super guapo con traje? Uffff. Cómo para comérselo, se los juro que si. Y aparte de que huele riquísimo.

—¿Entonces ya te puedes regresar a Culiacán?

Me preguntó viéndome con los ojos iluminados por la emoción, quiero creer yo.

Los pongo en contexto: estamos hablando sobre el tema de que ya soy una administradora empresarial. Y que ya no tengo nada que hacer aquí en Los Ángeles.

—Sii. Ya puedo regresarme.

Sonreí levantando la cabeza para verlo a los ojos. Estaba sonriendo y se agachó para después dejar un beso en mi frente.

Nos quedamos unos minutos en silencio, viendo cómo todos se divertían. Entonces, se me ocurrió una grandisima idea.

—¿Nos ponemos pedos? —propuse, levantandome de golpee. Me reí, por la cara que puso.

—No es gracioso, cabrona. Casi me infarto —sonreí como plebilla regañada.— ¿neta te quieres poner peda?

Asentí.

—Pero antes, hay que tomarnos una foto —lo jalé del brazo para que se levantara y así lo hizo.

Caminamos entre la gente hasta llegar a una pared que se miraba vintage.

Aproveché que uno de mis ex compañeros iba pasando para pedirle que si podía hacernos el favor de tomar la foto, y él no se negó.

Nos acomodamos y él contó hasta 3, saliendo el flash.

Me entregó el teléfono, le agradecí y él se fue sonriendo.

Me metí a ver la foto, simplemente perfecta.

Él prefirió que no se viera su cara, y así está perfecto

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Él prefirió que no se viera su cara, y así está perfecto.

—¿Me la pasas? Pa' mandarsela a los plebes y que vean a la hermosura que me cargo.

Sonreí cuando sentí su mano en mi cintura y su aliento en mi oído.

—Claro que sí.

Me metí a WhatsApp y se la mandé. Me agradeció con un beso en el chachete izquierdo.

Después de que se la pasé, se quedó haciendo algo en el teléfono y yo aproveché para ir al baño.

Hice mis necesidades, me lavé las manos y cuando salí, ahí estaba él esperandome recargado en la pared por un lado de la puerta.

𝙉𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙧𝙚́《𝙈𝙏》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora