VEINTE 🍀

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Isabella Gastélum

Me desperté por un llanto super fuerte. Me levanté de la cama y me senté en una orillita agarrando señal, porque literalmente me quedé viendo un punto fijo.

Tallé mis ojos para aclarar mi vista, me puse mis pantuflas, agarré mi celular de la pequeña mesita de noche y salí del cuarto.

Caminé hacia el cuarto de Ana y toqué, pero no había nadie. Entonces el llanto venía de abajo. Pero como todavía ando medio dormida, no supe ni que onda.

Bajé las escaleras con cuidado y el llanto se escuchó más fuerte.

—Ya mami, tranquila.

Escuché a Ana hablándole a Annya en un tono bajito para que se calmara. Me fijé en la sala y no había nadie.

Me asomé para la puerta y ahí en la cochera estaba Ana con Annya en brazos, mientras intentaba bajar unas bolsas. Rápidamente caminé para ayudarla.

Agarré a Annya y le di palmaditas en su espaldita, ya que la acomodé boca abajo en mi pecho.

—Gracias hermana.

Sonreí caminando para adentro. Ana venía atrás con un monton de bolsas. Supongo que venía del super.

Me puse a caminar de un lado para otro arrullando a mi cachetoncita, hasta que se fue calmando poco a poco.

—¿Qué tenía? ¿Por qué andaba tan alterada mi gordita? —pregunté acercándome a la barra de la cocina aun con Annya en brazos, viendo a Ana acomodando cosas en el refrigerador.

—Es que estaba bien abrazada a Kevin en la mañana, pero como se levantó temprano que porque le salieron unas vueltas, pues lo sintió irse y se puso chipi.

Me explicó acercándose a nosotras, y acarició el cachetito de Annya.

—Ya veo.

Dije asintiendo y caminé a la sala. Me senté y acomodé a Annya en mi brazo izquierdo y con el derecho agarré mi celular.

Tenía unos cuantos mensajes de Marco y rápidamente los abrí.

Buenos días, mi güera ❤️ 8:34 a.m.

Vamos a Altata más al rato o que rollo ? 8:35 a.m.

Se me hace que aun estas dormida verdad cabrona 🤣 8:45 a.m.

Me avisas si sí quieres ir para pasar por ti, te quiero muñeca 😉❤️ 9:02 a.m.

Dios santo. ¿Pues que horas son? Ah ya, las 11:53 a.m. Con razón sentía que esta madre vibraba demasiado.

Se me había olvidado que habíamos quedado en ir a Altata nosotros dos solamente. Chingado, ¿será que todavía querra ir?

Comencé a escribir un mensaje para él.

Buenos días (casi tardes) Markitos 😘. La mera verdad me voy levantando apenas, una disculpa. Si todavía sigue en pie eso de ir a Altata, pasas por mi que claro que quiero ir. 11:56 a.m.

Me avisas la hora, te quiero más Lalito ❤️😘 11:57 a.m.

Acabé de mandarle el mensaje y dejé el teléfono de lado. Ana estaba aún en la cocina. Se escuchaba como que estaba haciendo algo de comer y aparte olía super rico.

—¿Quieres que te sirva, Isa? —me preguntó asomándose por el muro de la puerta y antes de decir que sí, dijo.—son rajas y pechuga de pollo empalizada.

𝙉𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙩𝙚 𝙙𝙚𝙟𝙖𝙧𝙚́《𝙈𝙏》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora