Suguru pone los ojos en blanco y mira por encima del hombro. El huevo se le escapa de los dedos y aterriza en la encimera. Él traga.
Tiene la boca seca.
Kagome se recuesta sobre la mesa, con las rodillas tocando sus orejas. Sus dedos agarran el cabello de Satoru. Hay algo perverso en su falda levantada y su blusa blanca que muestra parte de su piel como si ninguno de los dos pudiera molestarse en quitarse completamente su ropa.
Y esto es una tontería.
Se ofreció a preparar el desayuno para que fuera agradable, no para que Satoru se comiera a Kagome mientras esperaban.
_Pero sabe tan bien_ bromea Satoru, justo antes de inclinarse hacia el delicioso coño de Kagome _Podría comerte durante días.
Kagome se ríe mientras pasa sus dedos por el cabello de Satoru. Satoru suspira satisfecho. Los músculos de sus hombros se contraen.
El ojo de Suguru tiembla, Debería ponerle fin. Su polla se tensa en sus pantalones, despertando de su letargo como un dragón protegiendo a su horda. Excepto que el ladrón es Satoru y Kagome es más grande que cualquier baratija de oro.
Sí, debería poner fin a esto antes de que Satoru le robe a Kagome. Son demasiado relajados el uno con el otro. Su risa surge con demasiada facilidad cuando Satoru está en la habitación. Ella no se ríe así cuando está con él. Hasta ahora, ella siempre lo ha mantenido a distancia, pero no a Satoru.
_Siempre has sido un glotón_ dice Suguru con un suspiro. Su pecho se eleva con cada gemido bendito que flota en su dirección _Y siempre he sido un bastardo_ Se limpia las manos con una toalla.
El desayuno puede esperar.
Él avanza, observando lo flexible que es Kagome. Las muchas formas en que puede doblarla pasan por su mente como un montaje.
Tan flexible.
Tan dulce.
Su.
_Suguru _respira, con la cabeza inclinada hacia un lado. Sus ojos están nublados por la lujuria. Sus labios carnosos y rosados se abren y él siente la necesidad de besarla.
Él parpadea.
Su corazón se siente raro.
Kagome suelta a Satoru y alcanza a Suguru _¿Estás bien?
Él la mira fijamente. Esto no está sucediendo.
_Oh, chico_ bromea Satoru, mojando su lengua para lamer el resto de los jugos de Kagome de su barbilla. _¿Tienes que hacer esto ahora?_ Satoru le responde.