CAPÍTULO 10: ¿Formar una familia?

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Alguien está llorando

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Alguien está llorando.

Debería continuar, especialmente si quiere llegar a la escuela kitsune antes de que oscurezca.

Pero.

Los lamentos atraviesan su corazón. Ella conoce esos gritos. Son los mismos gritos que la estrangularon cuando encontró a su familia asesinada por esas maldiciones.

Kagome exhala y camina fuera del camino trillado hacia el bosque.

  _¿Adónde vas?_ pregunta Suguru.

Kagome mira por encima del hombro. Satoru y Suguru la siguen, pero no parecen tan molestos como ella se siente.

¿No pueden oírlo? ¿Los gritos?

_Hay una mujer llorando. Quizás necesite ayuda.

Satoru y Suguru se miran el uno al otro y luego a ella.

Entonces no, no escuchan a la mujer.

Kagome continúa caminando.   _Quédate cerca, en caso de que sea un truco. A algunos demonios les gusta jugar juegos mentales y hacerte ver cosas que no son ciertas.

_Si ese es el caso, déjame caminar al frente_ dice Satoru, pero Kagome lo ignora y sigue moviéndose.

Él no puede oír lo que ella está escuchando.

Ella camina hasta que llegan a un claro. Los gritos son más fuertes. La mujer está encorvada, aferrándose a algo, un bulto.

Un pozo de desesperación amenaza con tragarla entera.

_¿Señora?_ Kagome llama suavemente, acercándose con pasos lentos y uniformes.

La mujer levanta la cabeza y la capucha cae, mostrando una cabeza llena de pelo blanco. Sus ojos morados están apagados, las lágrimas manchan su rostro. La mujer mira atrás de ella.

Kagome sigue la mirada de la mujer.

¿Satoru?

_Tus ojos_ dice la mujer, apretando el bulto más cerca de su pecho _Déjame ver tus ojos. Por favor.

Satoru no dice nada, pero se quita las vendas.

La mujer sonríe y luego deja escapar un crujido total _Sólo puede haber uno_ murmura, balanceándose hacia adelante y hacia atrás _Sólo uno.

_Sólo uno, ¿qué?_ Dice Kagome, manteniendo su rostro en blanco.

_Seis ojos, sólo puede haber uno_ La mujer parpadea y luego mira el bulto que tiene en brazos. Lo desenvuelve y Kagome respira profundamente.

Pelo blanco. Como el de la mujer, como el de Satoru.

Satoru avanza y se agacha ante la mujer _¿Tenía los seis ojos?

_Sí. Pero..._ la voz de la mujer se quiebra _Asesinos. Ellos..._ ella hipa, su voz demasiado espesa por la emoción para terminar sus palabras.

Kagome traga.

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